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	<title>Sin categoría - Física médica</title>
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	<description>La Física Médica es el área de conocimiento dedicada a la prevención, diagnóstico y tratamiento de las enfermedades humanas, aplicando los principios, instrumentos y métodos propios de la ciencia física.</description>
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	<title>Sin categoría - Física médica</title>
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		<title>¿Están justificados los ensayos clínicos de dosis bajas de radioterapia en la neumonía por COVID-19?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Manuel Vilches Pacheco]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 28 Nov 2024 12:30:53 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Radioterapia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>NOTA DE LOS EDITORES Este es un post especial en Desayuno con Fotones y no solo por su excepcional extensión. Se trata de la primera controversia que traemos al blog y creemos que el asunto lo merece. Se trata además de una controversia a cuatro bandas. No queremos extendernos con una innecesaria presentación del tema; [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-color" style="color:#898f94;"><strong>NOTA DE LOS EDITORES</strong></p>


<p class="has-text-color" style="color:#83888a;">Este es un post especial en Desayuno con Fotones y no solo por su excepcional extensión. Se trata de la primera controversia que traemos al blog y creemos que el asunto lo merece<strong>.</strong> Se trata además de una controversia a cuatro bandas. No queremos extendernos con una innecesaria presentación del tema; aquellos que no estén aun al tanto del mismo se pondrán inmediatamente al día con los argumentos que darán en lo que sigue los cuatro participantes. Pero no queremos dejar de agradecerles a los cuatro el esfuerzo realizado para tener sus textos en el menor plazo posible, algo absolutamente necesario tratándose de un tema de tanta importancia y actualidad, y compartirlos en este blog. Las contribuciones se presentan por riguroso orden de recepción.</p>


<p class="has-text-color" style="color:#83888a;">Una cosa más. Debido a la urgencia del asunto y a su naturaleza, la labor de edición se ha reducido al mínimo imprescindible para integrar los textos en un único post. Las contribuciones aparecen así en su forma original, tal cual fueron remitidas por los autores, con lecturas recomendadas que se enumeran al final del post y que, en algún caso, pueden aparecer repetidas pues han sido suministradas por varios de los participantes. Entre las recomendaciones enviadas encontrará el lector el vídeo elaborado por uno de los participantes (P. Lara) exponiendo sus argumentos.</p>


<hr class="wp-block-separator" />


<h2 class="wp-block-heading"><strong>Son necesarios más estudios preclínicos.</strong></h2>


<p class="has-text-align-right has-normal-font-size"><em><strong>Luis Pérez Romasanta</strong></em><br /><em>Jefe de Servicio de Oncología Radioterápica</em><br /><em>Hospital Universitario Salamanca</em></p>


<p>Recientemente, la comunidad de radioterapia ha puesto el foco en la experimentación clínica con dosis bajas de radiación (&lt; 1 Gy), o Radioterapia a Dosis Bajas (RTDB), como posible tratamiento de los pacientes COVID-19, con visiones tanto a favor&nbsp;&nbsp;como en contra. Dado que el uso clínico de RTDB no forma parte del arsenal terapéutico de la mayor parte de los centros oncológicos y por tanto existe cierto desconocimiento de sus efectos biológicos y clínicos, y dado que en el mundo de la radioprotección se acepta como axioma el modelo dosis-respuesta sin umbral (<em>LNT model</em>) al considerar los efectos estocásticos de la radiación, asistimos con perplejidad a la ejecución de ensayos clínicos fundados en la hipótesis del efecto terapéutico que la RTDB puede ejercer en situaciones clínicas graves precipitadas por la inflamación de los tejidos para las que no existe un tratamiento específico. Por tanto, es pertinente y actual la revisión y el debate científico sobre esta cuestión.</p>


<p>La base clínica de la hipótesis es limitada: tres series de casos publicados en 1943 sobre pacientes con neumonía intersticial atribuidas a virus (sin presencia de bacterias en el esputo). </p>


<p>Un estudio empleó dosis de 0.35-0.9 Gy sobre el área pulmonar afectada con rayos-X de 130-150 kV y no contó con grupo control. Los autores observaron una reducción de los síntomas en los pacientes que recibieron el tratamiento precozmente (&lt; 1 semana desde el comienzo de los síntomas). </p>


<p>El segundo estudio del Dr. Oppenheimer, también sin grupo control, incluyó pacientes pediátricos, observando una mejora rápida y consistente en el estado clínico en 33 de los 36 pacientes tratados, aunque las dosis superiores a 0.9 Gy provocaron efectos adversos generales graves. </p>


<p>El estudio de Correll y Cowan incluyó 23 pacientes administrando aproximadamente 1 Gy con rayos-X de 100 kV sobre el lóbulo pulmonar afectado. El grupo control fueron 132 pacientes que recibieron tratamiento sintomático o sulfonamidas, sin especificar el criterio de selección para recibir RTDB. Los pacientes tratados con RTDB experimentaron un curso más corto del periodo sintomático de su neumonía (8.4 d vs. 12 d). Ninguno de estos estudios tuvo como objetivo la mortalidad.</p>


<p>La base experimental preclínica se limita a dos estudios de 1946. Baylin y colbs. estudiaron el efecto de la RTDB sobre gatos con neumonía por el virus felino, desarrollando un ensayo con un grupo control de 9 animales y dos grupos experimentales. El primer grupo experimental recibió RTDB a las 24 h. del inicio de síntomas (5 gatos sobre el tórax y 2 gatos sobre el abdomen), mientras que el segundo grupo recibió RTDB sobre el tórax a las 48 h. del inicio de los síntomas. Las dosis administradas fueron 1 Gy o 2 Gy (en dos fracciones). No se observaron diferencias objetivas en la temperatura ni en los hallazgos de necropsias entre el grupo control y los grupos experimentales. La duración de los síntomas (fotofobia, lagrimeo, estornudos, resoplidos y tos) fue inferior en el grupo irradiado a las 24 h. respecto al grupo control (5 d vs. 10.3 d). El procedimiento de asignación de los grupos no se describe en la publicación, ni tampoco la condición de ciego o abierto del estudio, aspecto relevante para evitar sesgos en la valoración subjetiva de los síntomas por parte del observador. </p>


<p>El mismo grupo estudió el efecto de RTDB corporal total sobre ratones inoculados con el virus de la gripe porcina. Empleando como objetivo la supervivencia, observaron que 1 Gy a las 24 h de la inoculación no reducía la mortalidad de la infección durante un periodo de observación de 10 días.</p>


<p>Desde el punto de vista histórico, la revisión de Calabrese y Dawan sobre el papel de la RTDB en el tratamiento de la neumonía es sobresaliente, pero desde el punto de vista científico, los autores de esta concienzuda revisión no aportan mayores evidencias en la neumonía vírica que las ya mencionadas, constatan que desde 1946 no se ha publicado ningún trabajo de investigación clínica o experimental sobre la cuestión y que los métodos empleados hace 75 años distan mucho de los mínimos exigibles hoy día para aprobar un ensayo clínico. Antes de someter la cuestión al escrutinio de un ensayo fase III, existen múltiples cuestiones previas por aclarar, incluyendo el método de medición de la eficacia, la especificidad de la respuesta dependiendo del agente causal, la dosis óptima, el momento oportuno, el número de fracciones, el volumen a irradiar, así como los riesgos según edad y comorbilidades, los efectos de la repetición del tratamiento y las eventuales modificaciones de la respuesta por antibióticos, antivirales y otros fármacos utilizados actualmente en el tratamiento de COVID-19.&nbsp;</p>


<p>Los mecanismos de acción de la RTDB sobre la neumonía viral descansan principalmente en la inducción de un fenotipo anti-inflamatorio local con efecto protector respecto a los que ha venido a denominarse “tormenta de citoquinas”. A pesar de ser abundante la literatura en esta cuestión, los estudios mecanicistas&nbsp;<em>in vitro</em>&nbsp;o&nbsp;<em>in vivo</em>&nbsp;no son soporte suficiente para justificar un ensayo Fase III. Además, al margen de la inflamación y la respuesta inmune, los efectos de la RTDB sobre las células endoteliales y la importante fisiopatología relativa a la coagulopatía y eventos cardiovasculares inducida por SARS-CoV-2, responsable no solo de la patología pulmonar sino del daño multiorgánico y muerte en aproximadamente el 50 % de los pacientes con COVID-19 no se incluye en la fundamentación de los estudios de RTDB.</p>


<p>La ausencia de evidencia clínica para el uso de la RTDB en el contexto de las neumonías víricas es refrendada por la propia revisión elaborada por Lara y colbs., en la que aportan únicamente la referencia comentada previamente de Albert Oppenheimer, un estudio realizado por un único autor, sin grupo control, que considera como objetivo la duración de los síntomas en lugar de la supervivencia. El peso de la evidencia se traslada a los prometedores resultados de los estudios experimentales fundamentalmente centrados en una célula a la que se le atribuye el papel de director de orquesta en el proceso inflamatorio pulmonar: el macrófago. Estudios de indudable interés, pero que obvian los estudios no menos interesantes de las dosis bajas de radiación sobre otras células, por ejemplo, las células endoteliales.&nbsp;Las células endoteliales juegan un papel central en los procesos inflamatorios: contribuyen a reclutar leucocitos en el foco inflamatorio y producen una variedad notable de citoquinas, quimioquinas, factores de crecimiento y moléculas de adhesión. Las dosis bajas de radiación afectan a sus propiedades inmunomoduladoras, ocasionando cambios en la liberación de citoquinas pro-inflamatorias. Estos cambios pueden ser modificados por el estado de activación de las células endoteliales, en definitiva, puede haber diferentes respuestas en función del entorno celular. Por otro lado, no solo las propiedades inmunomoduladoras de las células endoteliales se ven afectadas por la radiación, sino también sus propiedades físicas. Algunos experimentos sugieren que la pérdida de la función de barrera del endotelio pulmonar puede ocurrir con dosis bajas de radiación, resultando en cierto grado de edema pulmonar en un intervalo corto de tiempo (5 horas) después de la exposición torácica a 0.5–2.0 Gy. El efecto es tan rápido porque no se debe a muerte celular, sino a retracción reversible de las células endoteliales mediada por la reorganización citoesquelética de F-actina, resultando en la pérdida de contacto intercelular.&nbsp;</p>


<p>Para cumplir la función respiratoria, el tracto respiratorio reviste una complejidad notable, utilizando aproximadamente 40 tipos diferentes de células residentes, incluyendo células del epitelio, del tejido conectivo intersticial, vasos sanguíneos, tejido hematopoyético, células linfoides y una miríada de productos formados en las mismas. En un proceso neumónico, una variedad de células inflamatorias se suman a las poblaciones celulares residentes. Si algo muestran los estudios clínicos y experimentales revisados, es que el efecto terapéutico de las RTDB sobre el pulmón, en caso de existir, parece tener unos límites estrechos, siendo cruciales pequeñas diferencias de dosis y de secuencias de tratamiento. Por otro lado, la complejidad del sistema que se estudia es muy grande y su respuesta a las dosis bajas de radiación se encuentra escasamente explorada.&nbsp;</p>


<p>En conclusión, la opinión del autor es favorable a la realización de más estudios preclínicos para demostrar la eficacia y eventualmente maximizar el efecto de la RTDB en pacientes con neumonía refractaria COVID-19 previos al inicio de ensayos clínicos en pacientes. En definitiva, el deseo de contribuir, mediante la irradiación pulmonar, a reducir la carga mortal que SARS-CoV-2 ha impuesto a la humanidad es loable, pero el comienzo de ensayos clínicos en humanos es prematuro desde el punto de vista científico. Esto no es óbice para desear los mejores resultados de este heroico intento a los pacientes y a los investigadores embarcados en los ensayos clínicos en curso.</p>


<hr class="wp-block-separator" />


<h2 class="wp-block-heading"><strong>La RTDB pulmonar en COVID-19 puede ser un tratamiento antiinflamatorio seguro y rentable</strong></h2>


<p class="has-text-align-right has-normal-font-size"><em><strong>Pedro Lara Jiménez</strong></em><br /><em>Jefe de Departamento de Oncología</em><br /><em>Hospital Universitario San Roque, Las Palmas Gran Canaria<br />Catedrático de Oncología, Universidad Fernando Pessoa Canarias</em></p>


<p class="has-vivid-red-color has-text-color">NOTA: Esta contribución está extraída principalmente del trabajo que el autor y colaboradores publicaron recientemente en <em>Lara PC, Burgos J, Macias D.&nbsp;</em><a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC7193092/pdf/main.pdf">Low dose lung radiotherapy for COVID-19 pneumonia. The rationale for a cost-effective anti-inflammatory treatment</a><em>. Clinical and Translational Radiation Oncology. julio de 2020;23:27-9.</em></p>


<p>La pandemia de COVID-19 está afectando a las personas en todo el mundo.&nbsp;Hoy en día sabemos que la enfermedad tiene dos fases clínicas bien diferentes. La primera es una fase viral, donde se sufre un cuadro gripal debido a la acción de los virus en el epitelio respiratorio&nbsp;y en la que están indicados los tratamientos antivirales que impiden la colonización o replicación del virus. Esta fase suele durar entre 6 y 8 días.&nbsp;</p>


<p>La segunda fase, surge como un cuadro de inflamación persistente, que no finaliza cuando se resuelve la infección viral. Los pacientes sufren una neumonía grave, tendente a la fibrosis pulmonar, dificultad en la respiración y en algunos casos, fallo&nbsp;multiorgánico. La neumonía SARS-CoV–2, se asocia con una alta mortalidad,&nbsp;especialmente para aquellos incluidos en categorías de alto riesgo: edad avanzada, comorbilidades subyacentes y altos niveles de&nbsp;marcadores de&nbsp;hiperinflamación&nbsp;(interleukinas, Dimero&nbsp;D/Ferritina).&nbsp;</p>


<p>Los pacientes con&nbsp;neumonía&nbsp;grave&nbsp;por SARS-CoV-2, desarrollan&nbsp;una respuesta inflamatoria sistémica con un síndrome de liberación de citoquinas&nbsp;proinflamatorias (CRS), principalmente IL-1/IL-6/TNF-alfa.&nbsp;Los&nbsp;macrófagos&nbsp;activados&nbsp;por&nbsp;COVID-19,&nbsp;hacen posible la liberación de estas citoquinas.&nbsp;</p>


<p>Estos&nbsp;macrófagos activados&nbsp;clásicamente (M1/proinflamatorios)&nbsp;participan en la iniciación y el desarrollo de eventos inflamatorios.&nbsp;La activación continua y no controlada de los macrófagos (M1)&nbsp;puede causar daño tisular.&nbsp;Los macrófagos activados alternativamenten(M2/&nbsp;antiinflamatorios), expresan altos niveles de citoquinas antiinflamatorias. En la actualidad, la evidencia disponible sugiere que los desequilibrios&nbsp;en el balance entre fenotipos&nbsp;&nbsp;M1/M2, favoreciendo el fenotipo M1, se encuentra en la patogénesis en la neumonía&nbsp;del SARS-CoV-2.&nbsp;</p>


<p>Tras la resolución de la infección por COVID-19, se&nbsp;debe&nbsp;restaurar&nbsp;la homeostasis&nbsp;tisular, resolviendo la inflamación.&nbsp;La liberación&nbsp;no controlada y sin final,&nbsp;de citoquinas&nbsp;pro-inflamatorias,&nbsp;por diversos tipos celulares,&nbsp;en respuesta a&nbsp;una infección viral ya curada, son cruciales en la progresión&nbsp;que sufren estos pacientes&nbsp;</p>


<p>La mayoría de los tratamientos farmacológicos usados han sido administrados a los pacientes, bajo la premisa de que: (a) está aprobado su uso para otras enfermedades, (b) que se conocen sus efectos secundarios y (c) que la grave situación clínica de los enfermos justificaba su uso sin los pertinentes ensayos clínicos.&nbsp;La&nbsp;hidroxicloroquina&nbsp;produce retinopatía y afectación cardiaca. Entre el 5-8 % de los pacientes en&nbsp;tocilizumab&nbsp;y el 1-2 % de los tratados con&nbsp;Anakinra&nbsp;desarrollan infecciones graves del tracto respiratorio superior y aumento de transaminasas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>


<p>La bases biológicas del efecto anti-inflamatorio de la radioterapia a bajas dosis incluyen,&nbsp;la inducción de la apoptosis en las células inmunitarias, la secreción de factores antiinflamatorios y una&nbsp;importante modulación&nbsp; de la función&nbsp;de los macrófagos.&nbsp;&nbsp;</p>


<p>Se&nbsp;ha demostrado&nbsp;que este proceso anti-inflamatorio mediado por&nbsp;RTDB,&nbsp;desarrolla una respuesta altamente integrada y sistémica,&nbsp;que implica la polarización de los macrófagos&nbsp;activados&nbsp;inflamatorios&nbsp;M1,&nbsp;&nbsp;hacia un fenotipo antiinflamatorio M2.&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>


<p>La irradiación a bajas dosis de RT (0.5-1 Gy) de macrófagos (M1)&nbsp;pulmonares humanos,&nbsp;aumentó la secreción de IL-10 y disminuyó la producción de IFN&nbsp;(polarización a M2). El porcentaje de macrófagos pulmonares humanos M1 (que producen IL-6) también disminuyó&nbsp;a&nbsp;dosis bajas de RT.&nbsp;En modelos&nbsp;murinos,&nbsp;la irradiación torácica utilizando dosis bajas de RT, aumentó el porcentaje de macrófagos anti-inflamatorios (M2)&nbsp;que producen IL-10, lo que conduce a la protección pulmonar contra la inflamación.&nbsp;&nbsp;</p>


<p>Se establece por tanto unas sólidas y modernas bases experimentales que explican porque la RTDB puede ser un excelente tratamiento para esta particular situación clínica.&nbsp;El uso empírico de la RTDB en esta enfermedad, viene también avalado por estudios realizados en los años 40 del pasado siglo. Especialmente relevante,&nbsp;es el beneficio de pacientes tratados en los primeros días de la neumonía. Los estudios&nbsp;experimentales en modelos&nbsp;murinos&nbsp;in vivo,&nbsp;realizados en aquella época,&nbsp;también sustentan la efectividad del tratamiento, aunque no son capaces de elucidar la base biológica última del efecto observado&nbsp;</p>


<p>Los candidatos iniciales para este tratamientos serían: pacientes mayores,&nbsp;con enfermedad grave (tormenta de citoquinas) y que&nbsp;por comorbilidades&nbsp;no cualifican para ingreso en unidad de cuidados&nbsp;intensivos. En estos casos&nbsp;&nbsp;la&nbsp;mortalidad por la enfermedad,&nbsp;a día de hoy, es&nbsp;de entre el 20 y 50 %. Por tanto nos referimos a pacientes en una situación grave, sin muchas opciones terapéuticas.&nbsp;</p>


<p>Pasemos a describir algunas de las limitaciones fundamentales expuestas en los artículos publicados que se posicionaban en contra de ensayos clínicos con RT-DB en esta terrible enfermedad.&nbsp;</p>


<ol class="wp-block-list"><li>Los resultados clínicos de los años 40 y los ensayos biológicos de aquella época no alcanzan los estándares mínimos de calidad para suponer una evidencia.&nbsp;<ul><li>Los estudios experimentales recientes, arriba reseñados, explican claramente las bases biológicas del efecto anti-inflamatorio de la RTDB a través de la polarización de los macrófagos residentes. Los estudios clínicos de hace 80 años tienen los estándares científicos de aquella época. Por ello, a día de hoy los pacientes están siendo incluidos en España en un ensayo clínico&nbsp;multicéntrico&nbsp;que cuenta con el conocimiento de la AEMPS y la aprobación de&nbsp;CEIMS.&nbsp;</li></ul></li><li>La RTDB se utiliza actualmente para la disminución de inflamaciones limitadas en enfermedades particulares como la osteoartritis y no para una enfermedad sistémica como la tormenta de citoquinas.&nbsp;&nbsp;<ul><li>Parece evidente, que la respuesta inmunológica a RTDB tiene un carácter sistémico. De cualquier forma el efecto que buscamos sobre la neumonía, es de carácter local sobre la inflamación alveolar y la deposición de colágeno en el intersticio pulmonar.&nbsp;</li></ul></li><li>La inmunosupresión inducida por la RTDB puede interrumpir la&nbsp;lucha del sistema inmunológico contra el&nbsp;virus COVID-19 y retrasar la eliminación del virus. Algunos estudios han reportado el aumento significativo de la activación, transcripción y propagación de algunos virus después de la radioterapia.<ul><li>Estos estudios normalmente utilizan dosis de radioterapia superiores a 0.5 Gy, que es la que parece mostrar mas papel anti-inflamatorio. Debemos recordar que estamos administrando esa RTDB sobre el pulmón, en la segunda fase de la enfermedad, es decir, aquella en que la infección viral ya ha sido resuelta y queda una reacción&nbsp;hiperinflamatoria, que necesita ser detenida. Por tanto, no esperamos realmente ningún efecto de este tipo.&nbsp;</li></ul></li><li>La radioterapia a dosis de 0.5 Gy producen un riesgo en personas mayores de 65 años de&nbsp;efectos secundarios. <ul><li>A&nbsp; dosis de 0.5 Gy, no es necesario considerar ningún daño tisular normal agudo.&nbsp;El daño tisular tardío&nbsp;esperado&nbsp;sería&nbsp;la inducción de cáncer de pulmón y&nbsp;la&nbsp;insuficiencia cardíaca.&nbsp;Para&nbsp;la&nbsp;estimación del riesgo,&nbsp;algunos autores utilizan&nbsp;modelos desarrollados&nbsp;de&nbsp;la exposición a la radiación ocupacional&nbsp;(LNT)&nbsp;aunque aplicado a la&nbsp;actual propuesta,&nbsp;puede sobreestimar los riesgos por un orden de magnitud.</li><li>Incluso teniendo en cuenta las estimaciones&nbsp;de riesgo mas desfavorables a dosis de 0.5 Gy,&nbsp;el riesgo de&nbsp;muerte por&nbsp;este tratamiento es del 1 al 2 % con un límite de confianza inferior de 0 %.&nbsp;&nbsp;</li></ul></li></ol>


<p>Las dosis bajas de RT&nbsp;inducen&nbsp;la secreción de citoquinas antiinflamatorias por macrófagos pulmonares (M2)&nbsp;y&nbsp;podrían utilizarse con el fin de mitigar los procesos inflamatorios pulmonares en la ARDS inducida por COVID-19.&nbsp;</p>


<p>En resumen:</p>


<ul class="wp-block-list"><li>Hay una sólida base experimental moderna , in vitro e in vivo ,que demuestra que la radioterapia a bajas dosis polariza los macrofagos a fenotipo M2 disminuyendo la producción de citoquinas inflamatorias.</li><li>Los posibles riesgos han sido maximizados, pero aún así son menores a los propios de la enfermedad y de los tratamientos farmacológicos.</li><li>Los pacientes que no son candidatos a estos tratamientos deben ser informados de la posibilidad de ser incluidos en estos ensayos clínicos.</li></ul>


<hr class="wp-block-separator" />


<h2 class="wp-block-heading">La radioterapia puede ser un tratamiento&nbsp;fundamental contra la Covid-19</h2>


<p class="has-text-align-right has-normal-font-size"><em><strong>Juan García Ruiz-Zorrilla</strong></em><br /><em>Facultativo especialista de Radiofísica Hospitalaria</em><br /><em>Hospital Sanchinarro de Madrid</em></p>


<p>La Covid-19 ha representado una pandemia con repercusión importante a nivel mundial,  habiéndose reportado en España un total de 235290 casos acumulados y 28678 muertes, esto supone una mortalidad del 12.2 % de los casos reportados, elevándose la mortalidad al 22 % en los pacientes que necesitan hospitalización. </p>


<p>La principal causa de mortalidad de la Covid-19 es la insuficiencia respiratoria derivada de la neumonitis inflamatoria (1) producida por el virus. Actualmente no hay demostrado ningún tratamiento efectivo contra el SARS-COV-2. Los tratamientos utilizados de forma mayoritaria inicialmente fueron la cloroquina/hidroxicloroquina (2), tomado con o sin los antibióticos azitromicina o claritromicina (3), estos fármacos se comenzaron a usar sin apenas evidencia científica en el contexto de la gran mortalidad y ante la ausencia de tratamientos eficaces, derivándose su utilización de experiencias previas en virus como el SARS y el MERS. Aún así su eficacia no ha podido ser demostrada. Otros fármacos que parecen ser más eficaces son el Tocilizumab (agente inmunosupresor, inhibidor de la IL-6) y los corticoides para reducir la progresión inflamatoria. </p>


<p>En esta búsqueda de tratamientos que reduzcan la progresión inflamatoria en el pulmón aparece la idea de la radioterapia a bajas dosis (4) (0.3-1 Gy dosis total), de forma similar a la que se utiliza para procesos inflamatorios como artrosis, hemangiomas, fascitis, etc (5,6). En los que la radioterapia es muy eficaz reduciendo la inflamación y por tanto el dolor. La radioterapia para tratar la neumonía se utilizaba antes del descubrimiento de la penicilina. Calabrese (7) revisó 18 estudios en los que se recogen 863 casos tratados con radioterapia de neumonía vírica y bacteriana, en los que se observaba una mejoría, curación y consecuente reducción de la mortalidad. Esta mejoría sobre la neumonía se debe a la reducción de la inflamación independientemente del agente que la haya producido, por eso puede ser igualmente eficaz para la Covid-19. La reducción de la neumonía tras la radioterapia se observó en un 80-85 % de los pacientes, lo cual es una elevada mejoría si se tiene en cuenta que las infecciones eran la principal causa de muerte y no existían tratamientos antibióticos. Estos estudios eran observacionales presentando los sesgos inherentes al no realizarse bajo las condiciones de los ensayos clínicos actuales. </p>


<p>El principal efecto secundario de la radioterapia, sería la inducción de cáncer a largo plazo (5-25 años) y el principal órgano sería el pulmón. Para estimar el riesgo individual ICRP desaconseja el uso de la dosis efectiva, siendo más aconsejable utilizar estimaciones de riesgo a partir de tratamientos de radioterapia en ese rango de dosis en patologías benignas(8). De los estudios de la espondilitis anquilosante y de la úlcera péptica, puede estimarse un exceso de riego absoluto de 1 % (9,10) para tener un riesgo en 25 años para una dosis media de 1 Gy. Para la mama el riesgo se puede considerar muy bajo para las mujeres mayores de 45 años (11–13). Este exceso de riego no es tan elevado si se compara con la probabilidad normal de desarrollar cáncer que es de 50 % en hombres y 28% mujeres (14). Por otro lado si se compara la probabilidad de fallecimiento diferida asociada al tratamiento de radioterapia sería en torno al 0.75 %, frente a la probabilidad ya existente de fallecimiento por cáncer que es de 25 % (14), por otra parte la mortalidad a corto plazo de pacientes que necesitan hospitalización de Covid-19 es de 22 %, si consideramos los más graves y que serían en los que estaría indicada la radioterapia, la mortalidad sería todavía mayor. Con estos datos si la radioterapia solo funcionase en 1 caso de cada 29 (22/0.75), la cual está muy lejos del 80-85 % reportado por Calabrese (7), la probabilidad de fallecimiento por el tratamiento sería la misma que la del virus sin tratamiento, con la diferencia de que la muerte ocurriría a largo plazo con la consecuente mejora de esperanza de vida. Todo esto sin considerar los efectos secundarios a corto plazo que puedan tener los fármacos que se han utilizado.  </p>


<p>La propuesta del tratamiento con Radioterapia a dosis bajas para la neumonía por Covid-19 surge de la ausencia de un tratamiento eficaz&nbsp;avalado por ensayos clínicos,&nbsp;incluso aunque algún fármaco&nbsp;demostrara eficacia o existiera una mayor disponibilidad de respiradores en un futuro cercano, el potencial efecto beneficioso de la radioterapia a dosis bajas merece la pena que sea explorado, ya que, siempre puede haber un grupo de pacientes no subsidiarios de UCI o con contraindicaciones para la administración de ciertos fármacos que puedan necesitar dicho tratamiento<em>.&nbsp;</em>La radioterapia clásicamente ha demostrado ser un tratamiento coste-efectivo, algo que puede ser muy importante en un sistema sanitario en momentos de crisis económica.&nbsp;</p>


<hr class="wp-block-separator" />


<h2 class="wp-block-heading">Extraer conclusiones útiles de estos ensayos será muy difícil</h2>


<p class="has-text-align-right has-normal-font-size"><em><strong>Jordi Saez Beltrán</strong> </em><br /><em>Facultativo especialista de Radiofísica Hospitalaria</em><br /><em>Hospital Clinic de Barcelona</em></p>


<p>Unas semanas atrás empezó a circular por las redes sociales de todo el personal de los servicios de oncología radioterápica una carta dirigida al presidente de la FDA y firmada por Jerry Cuttler donde éste proponía la irradiación pulmonar a muy baja dosis (&lt; 1 Gy) como opción terapéutica para los pacientes infectados por el SARS-Cov2. La carta citaba varias revisiones realizadas por Calabrese et al. que retrospectivamente recopilaba los datos de un conjunto de trabajos realizados antes de la segunda guerra mundial en los que se había utilizado radiación ionizante como tratamiento exitoso (o aparentemente exitoso) en neumonías tanto bacterianas como víricas. </p>


<p>Pocos conocíamos hasta esa publicación que en algún momento se hubiera usado la radiación con ese fin. La propuesta se volvió inmediatamente viral. Muchos reaccionamos entre sorprendidos y a la vez seducidos por la idea: ¿y si realmente la irradiación a baja dosis puede ayudar a reducir la mortalidad causada por la infección del SARS-Cov2? En pocos días se abrió el debate académico: ¿existe suficiente evidencia científica que justifique la realización de ensayos clínicos para evaluar la irradiación a baja dosis como tratamiento en pacientes COVID19?</p>


<p>En este sentido varias publicaciones (Salomaa et al, Kirsch et al.) nos han ayudado a comprender muchas de las lagunas de esos estudios de la primera mitad del siglo XX. No desgranaré nuevamente aquí todas las inconsistencias, falta de rigor, etc explicitadas por esos autores. Sí añadiré algún aspecto, que pese a obvio, vale la pena recordar en esta entrada para aquellos físicos y oncólogos radioterapeutas que lean este texto. </p>


<p>El estudio dosimétrico en esos trabajos nada tiene que ver con la práctica clínica a la que estamos acostumbrados hoy. Y les invito a un ejercicio, calculen la dosis en plano medio de un tórax con una irradiación de 200 r (Röentgen?) (en aire) con un haz de 120 kV, 3 mm de aluminio.. ah! y con solo un campo anteroposterior&#8230; ¿qué dosis en Gy recibió de promedio el pulmón? ¿sobre una serie cualquiera de pacientes, reciben la misma dosis en pulmón todos los pacientes? </p>


<p>Esto autores, también apuntan que el mecanismo es tan desconocido que incluso sería posible que la irradiación a baja dosis reactive el virus como sucede con otros virus. El segundo de los autores citados anteriormente ha argumentado pública y vehementemente que es necesario disponer de evidencia más robusta antes de someter a los pacientes a un riesgo conocido como es la carcinogénesis radioinducida. </p>


<p>¿Y cuál debe ser ese mínimo? Según David Kirsch y Ralph Weichselbaum ese mínimo debiera comprender estudios en modelos murinos expresando ACE2 o en primates infectados con SARS-CoV2. Guardando las distancias, y si se me permite el símil, obviar la necesidad de estudios pre-clínicos es equivalente a modificar los procedimientos habituales para obtener una vacuna con el objetivo de acortar los plazos. Creo no equivocarme cuando afirmo que ninguno de nosotros verá prudente acelerar el mecanismo para obtener una vacuna. Sin embargo, ninguno de los argumentos recomendando una actitud más conservadora ha impedido que a fecha de hoy existan hasta 7 ensayos clínicos (Fases I-II) registrados en <a rel="noreferrer noopener" href="https://t.co/iswOgdi1T2?amp=1" target="_blank">http://clinicaltrials.gov</a> con el objetivo de evaluar la irradiación a baja dosis en pacientes COVID19 positivos. </p>


<p>En mi opinión, algunas de las diferencias observadas entre los protocolos de estos ensayos, como, por ejemplo, los criterios de inclusión de pacientes, manifiestan el desconocimiento del efecto causado con la irradiación. Mientras alguno de los ensayos se plantea la irradiación de pacientes intubados, otros excluyen aquellos pacientes con ventilación mecánica y aún en otro de los ensayos solo se incluirán pacientes que no sean candidatos a cuidados intensivos. El número de pacientes previsto en todos ellos es naturalmente bajo por tratarse de ensayos en etapas muy tempranas. </p>


<p>Por otra parte, la mayoría de pacientes que participen en alguno de estos ensayos, recibirá otras intervenciones de tipo farmacológico también bajo investigación, como puede ser el tocilizumab cuyo mecanismo de acción (bloqueo IL6) compite con el efecto provocado por la irradiación a baja dosis, según se afirma en una reciente publicación del Institute Gustave Roussy. Solo por este motivo extraer conclusiones útiles de estos ensayos es fácil prever que será muy difícil. </p>


<p>Y no debemos olvidar el contexto en el que se enmarcan estas propuestas. En el momento de escribir este texto se registran cerca de 350.000 muertes causadas por COVID19 a nivel mundial. Existen más de 1200 estudios registrados en clinicaltrials cuya entrada contiene el término &#8216;COVID19&#8217;. Entre ellos 251 estudios Fase III. El número de publicaciones diarias relacionadas con el tratamiento del COVID19 es tal que a la comunidad médica le resulta difícil mantenerse actualizada y navegar críticamente entre tanta información publicada. </p>


<p>Como ha señalado Soren Bentzen, el mayor problema al que nos enfrentamos en el tratamiento de esta nueva enfermedad es el pobre cociente entre señal y ruido. Muchos nos preguntamos, ¿eran necesarias tantas muertes para conocer el efecto del remdesivir en un estudio aleatorizado? Ciertamente, lo que la sociedad no se puede permitir es otro tratamiento &#8216;milagro&#8217; como la hidroxicloroquina. Afortunadamente, la irradiación a baja dosis es poco probable que pueda causar algún efecto adverso en la fase aguda de la enfermedad. Sin embargo, la realización de estos ensayos, sin duda con la mejor de las intenciones, solo contribuye a añadir más ruido en el conocimiento actual sobre el tratamiento del COVID19 y por ello no se deberían llevar a cabo en este momento.</p>


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<h2 class="has-vivid-cyan-blue-color has-text-color wp-block-heading">Lecturas recomendadas </h2>


<h4 class="has-vivid-cyan-blue-color has-text-color wp-block-heading">Luis Pérez Romasanta</h4>


<ol class="wp-block-list" type="1"><li>Baselet, B., Sonveaux, P., Baatout, S., &amp; Aerts, A. (2019, February 28). Pathological effects of ionizing radiation: endothelial activation and dysfunction. Cellular and Molecular Life Sciences, Vol. 76, pp. 699–728. https://doi.org/10.1007/s00018-018-2956-z</li><li>Baylin, G. J., Rubin, I. N., Gobble, W. G. J. (1946). The effect of roentgen therapy on experimental virus pneumonia; on feline virus pneumonia. The American Journal of Roentgenology and Radium Therapy, 55, 473–477.</li><li>Calabrese, E. J., Dhawan, G., Kapoor, R., &amp; Kozumbo, W. J. (2019).&nbsp;Radiotherapy treatment of human inflammatory diseases and conditions: Optimal dose. Human and Experimental Toxicology, 38(8), 888–898. https://doi.org/10.1177/0960327119846925</li><li>Calabrese, Edward J., &amp; Dhawan, G. (2013).&nbsp;How radiotherapy was historically used to treat pneumonia: Could it be useful today? Yale Journal of Biology and Medicine, 86(4), 555–570.</li><li>Correll, H.L. and I.I. Cowan, Primary atypical pneumonia; analysis of therapeutic results in 155 cases. U.S. Nav. M. Bull, 1943(41): p. 980-987.</li><li>Dubin, I. N., Baylin, G. J., Gobble, W. G. J. (1946). The effect of roentgen therapy on experimental virus pneumonia; on pneumonia produced in white mice by swine influenza virus. The American Journal of Roentgenology and Radium Therapy, 55, 478–481.</li><li>Franks, T. J., Colby, T. V., Travis, W. D., Tuder, R. M., Reynolds, H. Y., Brody, A. R., … Williams, M. C. (2008). Resident Cellular Components of the Human Lung Current Knowledge and Goals for Research on Cell Phenotyping and Function. Proceedings of the American Thoracic Society, 5(7), 763–766. https://doi.org/10.1513/pats.200803-025HR</li><li>Genard, G., Lucas, S., &amp; Michiels, C. (2017, July 14). Reprogramming of tumor-associated macrophages with anticancer therapies: Radiotherapy versus chemo- and immunotherapies. Frontiers in Immunology, Vol. 8. https://doi.org/10.3389/fimmu.2017.00828</li><li>Kirkby, C., &amp; Mackenzie, M. (2020). Is low dose radiation therapy a potential treatment for COVID-19 pneumonia? Radiotherapy and Oncology. https://doi.org/10.1016/j.radonc.2020.04.004</li><li>Kirsch, D. G., Diehn, M., &amp; Cucinoata, F. A. (2020). Lack of supporting data make the risks of a clinical trial of radiation therapy as a treatment for COVID-19 pneumonia unacceptable. Radiotherapy and Oncology. https://doi.org/10.1016/j.radonc.2020.04.060</li><li>Lara, P. C., Burgos, J., &amp; Macias, D. (2020).&nbsp;Low dose lung radiotherapy for COVID-19 pneumonia. The rationale for a cost-effective anti-inflammatory treatment. Clinical and Translational Radiation Oncology, (April). https://doi.org/https://doi.org/10.1016/j.ctro.2020.04.006</li><li>McGonagle, D., O’Donnell, J. S., Sharif, K., Emery, P., &amp; Bridgewood, C. (2020). Immune mechanisms of pulmonary intravascular coagulopathy in COVID-19 pneumonia. The Lancet Rheumatology. https://doi.org/10.1016/S2665-9913(20)30121-1</li><li>Meziani, L., Robert, C., Mordant, P., &amp; Deutsch, E. (2020). Low doses of radiation therapy increase the immunosuppressive profile of lung macrophages via IL-10 production and IFNγ/IL-6 suppression: a therapeutic strategy to counteract lung inflammation?&nbsp;BioRxiv, 2020.05.11.077651. https://doi.org/10.1101/2020.05.11.077651</li><li>Onoda, J. M., Kantak, S. S., &amp; Diglio, C. A. (1999). Radiation induced endothelial cell retraction in vitro: Correlation with acute pulmonary edema. Pathology and Oncology Research, 5(1), 49–55. https://doi.org/10.1053/paor.1999.0049</li><li>Oppenheimer, A. (1943a). Roentgen therapy of interstitial pneumonia. The Journal of Pediatrics, 23(5), 534–538. https://doi.org/10.1016/S0022-3476(43)80256-0</li><li>Oppenheimer, A. (1943b). Roentgen therapy of “virus” pneumonia. American Journal of Roentgenology and Radium Therapy, 49, 635–638.</li><li>Salomaa, S., Cardis, E., Bouffler, S. D., Atkinson, M. J., &amp; Hamada, N. (2020). Low dose radiation therapy for COVID-19 pneumonia: is there any supportive evidence? International Journal of Radiation Biology, 1–10. https://doi.org/10.1080/09553002.2020.1762020</li><li>Schröder, S., Juerß, D., Kriesen, S., Manda, K., &amp; Hildebrandt, G. (2019). Immunomodulatory properties of low-dose ionizing radiation on human endothelial cells. International Journal of Radiation Biology, 95(1), 23–32. https://doi.org/10.1080/09553002.2018.1486515</li><li>UNSCEAR 2008 report &#8211; Vol. I: Sources. (n.d.). Retrieved May 22, 2020, from http://www.unscear.org/unscear/en/publications/2008_1.html</li><li>UNSCEAR 2008 report &#8211; Vol. II: Effects. (n.d.). Retrieved May 22, 2020, from https://www.unscear.org/unscear/en/publications/2008_2.html</li></ol>


<h4 class="has-vivid-cyan-blue-color has-text-color wp-block-heading">Pedro L. Lara Jiménez</h4>


<ol class="wp-block-list"><li>Huang C, Wang Y, Li X, et al. Clinical features of patients infected with 2019 novel coronavirus in Wuhan, China. Lancet 2020;395(10223):497–506.</li><li>Mehta P, McAuley DF, Brown M, et al. COVID-19: consider cytokine storm syndromes and immunosuppression. Lancet 2020;395(10229):1033–4.</li><li>Channappanavar R, Perlman SN. Pathogenic human coronavirus infections: causes and consequences of cytokine storm and immunopathology. Semin Immunopathol 2017;39:529–39.</li><li>Norelli M, Camisa B, Barbiera G, et al. Monocyte-derived IL-1 and IL-6 are differentially required for cytokine-release syndrome and neurotoxicity due to CAR T cells. Nat Med 2018;24(6):739–48.</li><li>Crayne CB, Albeituni S, Nichols KE. Cron R.Q The immunology of macrophage activation syndrome. Front Immunol 2019;10:119.</li><li>Murray PJ, Wynn TA. Protective and pathogenic functions of macrophage subsets. Nat Rev Immunol 2011;11:723–37.</li><li>Fukui S, Iwamoto N, Takatani A, et al. M1 and M2 monocytes in rheumatoid arthritis: a contribution of imbalance ofM1/M2 monocytes to osteoclastogenesis. Front Immunol 1958;2018:8.</li><li>McGonagle D, Sharif K, O’Regan A, Bridgewood C. Interleukin-6 use in COVID- 19 pneumonia related macrophage activation syndrome. Autoimmun Rev 2020 Apr;3:102537.</li><li>Jones SA, Jenkins BJ. Recent insights into targeting the IL-6 cytokine family in inflammatory diseases and cancer. Nat Rev Immunol 2018;18(12):773–89.</li><li>Navarro G, Taroumian S, Barroso N, et al. Tocilizumab in rheumatoid arthritis: a meta-analysis of efficacy and selected clinical conundrums. Sem Arthr Rheum 2014;4(4):458–69.</li><li>Le RQ, Li L, Yuan W, et al. FDA approval summary: tocilizumab for treatment of chimeric antigen receptor t cell-induced severe or life-threatening cytokine release syndrome. Oncologist 2018;23(8):943–7.</li><li>Ott OJ, Niewald M, Weitmann HD, et al. DEGRO guidelines for the radiotherapy of non-malignant disorders. Part II: painful degenerative skeletal disorders. Strahlenther Onkol 2015;191(1):1–6.</li><li>Arenas M, Sabater S, Hernández V, et al. Anti-inflammatory effects of low-dose radiotherapy. Indications, dose, and radiobiological mechanisms involved. Strahlenther Onkol 2012;188(1):975–81.</li><li>Deloch L, Fuchs J, Rückert M, et al. Low-dose irradiation differentially impacts macrophage phenotype in dependence of fibroblast-like synoviocytes and radiation dose. J Immunol Res 2019 Aug;14:3161750.</li><li>Calabrese EJ, Dhawan G. How radiotherapy was historically used to treat pneumonia: could it be useful today?. Yale J Biol Med 2013;86(4):555–70.</li><li>Oppenheimer A. Roentgen therapy of ‘‘virus” pneumonia. Am J Roentgenol Rad Ther 1943;49:635–8.</li><li>Dubin IN, Baylin GJ, Gobble Jr WG. The effect of roentgen therapy on experimental virus pneumonia; on pneumonia produced in white mice by swine influenza virus. Am J Roentgenol Radium Ther 1946;55:478–81.</li><li>Trott KR, Kamprad F. Estimation of cancer risks from radiotherapy of benign diseases. Strahlenther Onkol 2006;182(8):431–6.</li><li>Kirby C and MacKenzie M; Radiotherapy Oncology, Letter to the editor, in press.</li></ol>


<figure class="wp-block-embed-youtube wp-block-embed is-type-rich wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe title="Dr. Pedro Lara: Radioterapia a bajas dosis en el tratamiento de la neumonía por COVID-19" width="1080" height="608" src="https://www.youtube.com/embed/YTTSDY0rabA?feature=oembed"  allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture" allowfullscreen></iframe>
</div><figcaption>Vídeo sobre RTBD en COVID-19</figcaption></figure>


<h4 class="has-vivid-cyan-blue-color has-text-color wp-block-heading">Juan García Ruiz Zorrilla</h4>


<ol class="wp-block-list"><li>Conti P, Ronconi G, Caraffa A, Gallenga C, Ross R, Frydas I, et al.&nbsp;Induction of pro-inflammatory cytokines (IL-1 and IL-6) and lung inflammation by&nbsp;&nbsp;Coronavirus-19 (COVI-19 or SARS-CoV-2): anti-inflammatory strategies. Vol. 34, Journal of biological regulators and homeostatic agents. Italy; 2020.&nbsp;</li><li>Chen J, Liu D, Liu L, Liu P, Xu Q, Xia L, et al.&nbsp;[A pilot study of hydroxychloroquine in treatment of patients with moderate&nbsp;&nbsp;COVID-19]. Zhejiang da xue xue bao Yi xue ban = J Zhejiang Univ Med&nbsp;&nbsp;Sci. 2020 May;49(2):215–9.&nbsp;</li><li>Gautret P, Lagier J-C, Parola P, Hoang VT, Meddeb L, Sevestre J, et al. Clinical and microbiological effect of a combination of hydroxychloroquine and&nbsp;&nbsp;azithromycin in 80 COVID-19 patients with at least a six-day follow up: A pilot observational study. Travel Med Infect Dis. 2020;34:101663.&nbsp;</li><li>Dhawan G, Kapoor R, Dhawan R, Singh R, Monga B, Giordano J, et al. Low dose radiation therapy as a potential life saving treatment for COVID-19-induced acute respiratory distress syndrome (ARDS). Radiother Oncol [Internet]. 2020; Available from: https://doi.org/10.1016/j.radonc.2020.05.002</li><li>Rödel F, Frey B, Manda K, Hildebrandt G, Hehlgans S, Keilholz L, et al. Immunomodulatory properties and molecular effects in inflammatory diseases of low-dose X-irradiation. Front Oncol. 2012;2 SEP(September):1–9.&nbsp;</li><li>Arenas M, Sabater S, Hernández V, Rovirosa A, Lara PC, Biete A, et al.&nbsp;Entzündungshemmende Effekte von niedrigdosierter Strahlentherapie: Indikationen, Dosis und zugrundeliegende radiobiologische Mechanismen. Strahlentherapie und Onkol. 2012;188(11):975–81.&nbsp;</li><li>Calabrese EJ, Dhawan G. How radiotherapy was historically used to treat pneumonia: Could it be useful today? Yale J Biol Med. 2013;86(4):555–70.&nbsp;</li><li>Trott KR, Kamprad F. Estimation of cancer risks from radiotherapy of benign diseases. Strahlentherapie und Onkol. 2006;182(8):431–6.&nbsp;</li><li>Darby SC, Doll R, Gill SK, Smith PG. Long term mortality after a single treatment course with X-rays in patients treated for ankylosing spondylitis. Br J Cancer. 1987;55(2):179–90.&nbsp;</li><li>Carr ZA, Kleinerman RA, Stovall M, Weinstock RM, Griem ML, Land CE. Malignant Neoplasms after Radiation Therapy for Peptic Ulcer. Radiat Res [Internet]. 2002;157(6):668–77. Available from: www.jstor.org/stable/3580976</li><li>Lundell M, Mattsson A, Hakulinen T, Holm L-E. Breast Cancer after Radiotherapy for Skin Hemangioma in Infancy. Radiat Res [Internet]. 1996 Feb;145(2):225. Available from: https://www.jstor.org/stable/3579178?origin=crossref</li><li>Mattsson A, Hall P, Wilking N, Rutqvist LE. Radiation-Induced Breast Cancer: Long-Term Follow-up of Radiation Therapy for Benign Breast Disease. J Natl Cancer Inst. 1993;85(20):1679–85.&nbsp;</li><li>Shore RE, Hildreth N, Woodard E, Dvoretsky P, Hempelmann L, Pasternack B. Breast Cancer Among Women Given X-Ray Therapy for Acute Postpartum Mastitis. JNCI J Natl Cancer Inst [Internet]. 1986 Sep 1;77(3):689–96. Available from: https://academic.oup.com/jnci/article-lookup/doi/10.1093/jnci/77.3.689</li><li>Galceran J, Ameijide A, Carulla M, Mateos A, Quirós JR, Rojas D, et al.&nbsp;Cancer incidence in Spain, 2015. Clin Transl Oncol&nbsp;&nbsp;Off Publ Fed&nbsp;&nbsp;Spanish Oncol Soc Natl Cancer Inst Mex. 2017 Jul;19(7):799–825.&nbsp;</li></ol>


<h4 class="has-vivid-cyan-blue-color has-text-color wp-block-heading">Jordi Saez Beltrán</h4>


<ol class="wp-block-list" type="1"><li>Calabrese, E. J., Dhawan, G., Kapoor, R., &amp; Kozumbo, W. J. (2019). Radiotherapy treatment of human inflammatory diseases and conditions: Optimal dose. Human and Experimental Toxicology, 38(8), 888–898. https://doi.org/10.1177/0960327119846925</li><li>Calabrese, Edward J., &amp; Dhawan, G. (2013). How radiotherapy was historically used to treat pneumonia: Could it be useful today? Yale Journal of Biology and Medicine, 86(4), 555–570.</li><li>Cuttler, Jerry. (2020). Cuttler-2020Mar20 Letter to Hahn, FDA, regarding COVID-19. 10.13140/RG.2.2.19071.84646.</li><li>Kirsch, D. G., Diehn, M., &amp; Cucinoata, F. A. (2020). Lack of supporting data make the risks of a clinical trial of radiation therapy as a treatment for COVID-19 pneumonia unacceptable. Radiotherapy and Oncology. https://doi.org/10.1016/j.radonc.2020.04.060</li><li>Salomaa, S., Cardis, E., Bouffler, S. D., Atkinson, M. J., &amp; Hamada, N. (2020). Low dose radiation therapy for COVID-19 pneumonia: is there any supportive evidence? International Journal of Radiation Biology, 1–10. https://doi.org/10.1080/09553002.2020.1762020</li></ol>
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		<title>Y la materia, ¿de qué está hecha? I. La materia que conocemos</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Antonio M. Lallena Rojo]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 28 Nov 2024 12:30:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Vivimos en un país en el que la Cultura General es asimétrica: casi cualquiera conoce detalles muy específicos de literatura, pintura, arquitectura, escultura e historia. Hasta incluso de filosofía, si me apuras, aunque quizá menos. Pero los comunes mortales desconocen las nociones más básicas de la ciencia, lo que les hace albergar una cultura general [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Vivimos en un país en el que la <em>Cultura General</em> es asimétrica: casi cualquiera conoce detalles muy específicos de literatura, pintura, arquitectura, escultura e historia. Hasta incluso de filosofía, si me apuras, aunque quizá menos. Pero los comunes mortales desconocen las nociones más básicas de la ciencia, lo que les hace albergar una cultura general mediada, resultando ágrafos funcionales en lo que a las materias científicas se refiere. A esta anomalía no somos ajenos los propios científicos que resultamos legos en muchas temáticas que no estén próximas a nuestra especialidad.<br />
En el ámbito de la física, son varias las cuestiones que cabría incluir en un hipotético <em>paquete de conocimiento fundamental</em>, con el que cualquier hijo de vecino debiera sentirse familiarizado, pero, dada su importancia desde muchos puntos de vista, creo que la <em>Estructura de la Materia</em> debe ser una de ellas.<br />
¿Cómo está formada la materia que conocemos? ¿Existen unos bloques elementales con los que construirla? ¿Cómo interactúan entre sí dichos bloques elementales?<br />
Lejos de ser éstas unas preguntas recientes, motivadas por la investigación más puntera del momento, resulta que fueron formuladas ya mucho tiempo atrás y fueron respondidas de diversas formas, si bien todas ellas tenían un interés especial en la simplicidad. Griegos, chinos, indios, prácticamente todas las civilizaciones desarrollaron sus teorías filosóficas al respecto, teorías que redundaron en explicaciones, en general muy curiosas, de los hechos experimentales observados. Supongo que la mayoría habrá oído hablar alguna vez de los cuatro elementos, <em>aire, tierra, fuego y agua</em>, con los que, primero, Empedocles y, más tarde, Aristóteles explicaban, allá por los siglos V-IV a. C. (o a. e. c., <em>antes de la era común</em>, que es como ahora se dice por aquello de lo políticamente correcto) la composición de todos los entes materiales conocidos.<br />
<a href="https://bnnas.files.wordpress.com/2018/09/elements-empedocles-earth-air-water-10411034.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter wp-image-5583 size-full" src="https://bnnas.files.wordpress.com/2018/09/elements-empedocles-earth-air-water-10411034.jpg" alt="" width="470" height="463" srcset="https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2018/09/elements-empedocles-earth-air-water-10411034.jpg 600w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2018/09/elements-empedocles-earth-air-water-10411034-300x296.jpg 300w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2018/09/elements-empedocles-earth-air-water-10411034-480x473.jpg 480w" sizes="auto, (max-width: 470px) 100vw, 470px" /></a><br />
Se sabe también que, durante el s. II a. e. c., los chinos de la doctrina Wu Xing abogaban por una materia conformada por combinaciones de 5 elementos (<em>madera, fuego, tierra, metal y agua</em>), con interacciones entre ellos de diversa índole y con los que eran capaces de explicar desde fenómenos de carácter cósmico a las propiedades de los medicamentos, pasando por la evolución política o la de los órganos internos de los animales, ser humano incluido. Una teoría del todo pues.<br />
<a href="https://bnnas.files.wordpress.com/2018/09/wu_xing.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-5584" src="https://bnnas.files.wordpress.com/2018/09/wu_xing.jpg" alt="" width="470" height="404" srcset="https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2018/09/wu_xing.jpg 1019w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2018/09/wu_xing-300x258.jpg 300w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2018/09/wu_xing-768x659.jpg 768w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2018/09/wu_xing-980x842.jpg 980w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2018/09/wu_xing-480x412.jpg 480w" sizes="auto, (max-width: 470px) 100vw, 470px" /></a><br />
Y ya en el s. IV, los indios de la escuela Samkhya echaban mano de los mismo cuatro elementos fundamentales griegos y los completaban con el <em>espacio</em> como quinto en discordia.<br />
<a href="https://bnnas.files.wordpress.com/2018/09/5-elements.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-5585" src="https://bnnas.files.wordpress.com/2018/09/5-elements.jpg" alt="" width="470" height="496" srcset="https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2018/09/5-elements.jpg 733w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2018/09/5-elements-284x300.jpg 284w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2018/09/5-elements-480x506.jpg 480w" sizes="auto, (max-width: 470px) 100vw, 470px" /></a><br />
No es mi objetivo continuar con un relato pormenorizado de la evolución de esos ingredientes básicos a lo largo de la historia y, así, voy a saltar directamente a la teoría actualmente aceptada: <em>el Modelo Estándar</em>. Como toda teoría de este tipo que se precie, incluye tanto los bloques fundamentales con los que se constituye la materia, <em>las partículas elementales</em>, como <em>las interacciones</em> que se establecen entre ellas y que, en última instancia, son las responsables de que la materia sea como la conocemos.<br />
Empecemos con las primeras. Resulta que esas partículas elementales están organizadas en dos familias, cada una de ellas compuesta por seis partículas, tal y como puede verse en la siguiente figura. Por una lado están los <em>quarks</em> y por otro los <em>leptones</em>. Los seis quarks son: <em>up</em> (u), <em>down</em> (d), <em>strange</em> (s),<em> charm</em> (c), <em>top</em> (t) y <em>bottom</em> (b). Los seis leptones son: <em>electrón</em> (e), <em>muón</em> (μ), <em>tau</em> (τ) y los tres neutrinos respectivos. La masa (en unidades de eV/c2, con c la velocidad de la luz en el vacío), y la carga (en unidades de la carga del electrón, e) de cada una de ellas son los valores numéricos que aparecen en cada una de las casillas de la figura 1. Como vemos, los quarks tienen cargas que son fracciones de la carga del electrón, mientras que los neutrinos son eléctricamente neutros. Todas estas partículas elementales tienen spin ½, siendo por tanto fermiones.<br />
<a href="https://bnnas.files.wordpress.com/2018/09/image1.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter wp-image-5586 size-full" src="https://bnnas.files.wordpress.com/2018/09/image1.jpg" alt="" width="470" height="178" srcset="https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2018/09/image1.jpg 1600w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2018/09/image1-300x114.jpg 300w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2018/09/image1-1024x388.jpg 1024w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2018/09/image1-768x291.jpg 768w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2018/09/image1-1536x583.jpg 1536w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2018/09/image1-1080x410.jpg 1080w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2018/09/image1-1280x486.jpg 1280w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2018/09/image1-980x372.jpg 980w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2018/09/image1-480x182.jpg 480w" sizes="auto, (max-width: 470px) 100vw, 470px" /></a><br />
Es verdad que el número de ingredientes básicos de las antiguas teorías (4 ó 5) ha quedado sobrepasado, pero 12 tampoco son tantos. Aunque hay que hacer la salvedad de que, en realidad, son 24 porque por cada una de esas partículas elementales viene con su correspondiente antipartícula.<br />
Vamos a ver el otro ingrediente del modelo: <em>las interacciones</em>. Como vemos en la tabla, existen en la naturaleza cuatro fuerzas que actúan entre esas partículas elementales que acabamos de ver. En orden creciente de intensidad son: la fuerza gravitatoria, la débil, la electromagnética y la fuerte. Si a esta última le asignamos una intensidad relativa de 1, las de las otras tres son, respectivamente, 10<sup>-39</sup> , 10<sup>-6</sup> y 1/137. Es precisamente la fuerza fuerte la que establece la diferencia entre quarks y leptones: mientras que actúa entre aquéllos, éstos son inmunes a ella. Por su parte la fuerza gravitatoria actúa sobre cualquier partícula con masa y la electromagnética entre partículas con carga no nula.<br />
<a href="https://bnnas.files.wordpress.com/2018/09/interacciones.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-5587" src="https://bnnas.files.wordpress.com/2018/09/interacciones.jpg" alt="" width="470" height="189" srcset="https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2018/09/interacciones.jpg 920w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2018/09/interacciones-300x120.jpg 300w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2018/09/interacciones-768x308.jpg 768w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2018/09/interacciones-480x193.jpg 480w" sizes="auto, (max-width: 470px) 100vw, 470px" /></a><br />
En lo que respecta al alcance, las fuerzas gravitatoria y electromagnética pueden actuar hasta distancias infinitas y, por tanto, se manifiestan no sólo entre las partículas fundamentales que hemos visto, sino también entre “bloques” macroscópicos (por supuesto, siempre que tengan masa y/o carga). Por el contrario, las fuerzas fuerte y débil son genuinamente sub-nucleares debido, entre otras cosas, a su alcance.<br />
La acción de estas fuerzas entre las partículas elementales hace que, en determinadas condiciones, se agrupen dando lugar a estructuras más complejas. Por ejemplo, la fuerza fuerte actuando sobre los quarks hace que estos formen los <em>hadrones</em> que pueden ser de dos tipos: los <em>bariones</em>, constituidos por tres quarks, con spin semi-impar y que por tanto son fermiones, y los <em>mesones</em>, que resultan de la combinación de un quark y un anti-quark, tienen spin entero y son <em>bosones</em>. Todos ellos sienten la fuerza resultante de la interacción fuerte entre los quarks que los forman y que se denomina, según el contexto, fuerza fuerte residual o interacción nucleón-nucleón. Entre los bariones, los dos más conocidos sin duda son el <em>protón</em> (cuya composición es uud) y el <em>neutrón</em> (udd), pero existen un sinfín de ellos, con propiedades más o menos conocidas, y que pueden encontrarse, como todas las demás partículas, en la tabulación que anualmente publica el <a href="http://pdg.lbl.gov/2018/reviews/contents_sports.html" target="_blank" rel="noopener">Particle Data Group</a>. Entre otros muchos mesones se encuentran los tres piones, π<sup>0</sup>, π<sup>+</sup> y π<sup>&#8211;</sup>, que resultan ser los de menor masa.<br />
La acción de la fuerza fuerte junto con la electromagnética da lugar a las agrupaciones de protones y neutrones que conocemos como núcleos atómicos y la interacción entre estos y los electrones da lugar a los átomos y a las moléculas que constituyen los materiales macroscópicos que conocemos. Recordemos en este punto que son 118 los elementos químicos diferentes conocidos hoy día y que son más de 2000 las especies nucleares que se han identificado hasta ahora de las que apenas 250 son estables. Y que la razón de la diferencia entre ambos números estriba en el hecho de que las propiedades químicas de los elementos están esencialmente dictadas por el número de electrones que tiene el átomo correspondiente, mientras que desde el punto de vista nuclear dos isotopos, es decir dos núcleos con igual números de protones y distinto número de neutrones, cuyos átomos tendrían las mismas propiedades químicas, pueden tener características muy diferentes. Quizás merezca la pena citar un ejemplo ilustrativo: los núcleos <sup>232</sup>U y <sup>233</sup>U se diferencian tan solo en un neutrón, y ambos son radiactivos, pero mientras que el periodo de semidesintegración del primero es de 68.9 años, el del segundo alcanza la nada desdeñable cifra de 1.59×10<sup>5</sup> años.<br />
Aún nos queda un detalle para completar nuestra visión del problema. Cuando dos partículas interactúan mediante una de las interacciones antes indicadas, el proceso puede describirse en mecánica cuántica como el intercambio de una o varias partículas. Estamos hablando de los denominados <em>bosones de gauge</em> o <em>intermediarios</em>. Como podemos ver en la tabla anterior se trata de los <em>gluones</em>, en el caso de la fuerza fuerte, el <em>fotón</em>, en el de la electromagnética, bien conocido desde antaño, los bosones Z<sup>0</sup>, W<sup>+</sup> y W<sup>&#8211;</sup>, asociados a la fuerza débil, y el <em>gravitón</em>, responsable de la interacción gravitatoria y aún por encontrar experimentalmente. Las masas y cargas de todos ellos pueden verse en la figura siguiente. Como todos tienen spin 1 son, por tanto, bosones; de ahí su nombre, claro.<br />
<a href="https://bnnas.files.wordpress.com/2018/09/image2.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter wp-image-5588 size-full" src="https://bnnas.files.wordpress.com/2018/09/image2.jpg" alt="" width="470" height="140" srcset="https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2018/09/image2.jpg 1600w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2018/09/image2-300x89.jpg 300w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2018/09/image2-1024x305.jpg 1024w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2018/09/image2-768x229.jpg 768w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2018/09/image2-1536x458.jpg 1536w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2018/09/image2-1080x322.jpg 1080w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2018/09/image2-1280x382.jpg 1280w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2018/09/image2-980x292.jpg 980w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2018/09/image2-480x143.jpg 480w" sizes="auto, (max-width: 470px) 100vw, 470px" /></a><br />
Acabamos con el bosón de Higgs, descubierto en el acelerador LHC del CERN en 2012. Esta partícula había sido propuesta de manera independiente por Higgs, Englert y Blourt y Guralnik, Hagen y Kibble en 1964 para explicar, en el marco de la teoría, porqué las partículas tienen la masa que tienen. Como vemos en la figura no tiene carga, pero a diferencia de lo que ocurre con los bosones intermediarios, su spin es 0.<br />
Esto es sucintamente lo que hoy día admitimos como cierto en lo que a la composición de la materia conocida se refiere. Como vemos se trata de un esquema bastante simplificado y que hubiera colmado los ideales al respecto de cuantos en el pasado habían abordado la cuestión. Pero, aparte de algunas preguntas aún sin respuesta, como por ejemplo, ¿por qué son seis las partículas de cada una de las dos familias?, nos enfrentamos hoy día a sendos misterios de los que el modelo estándar no puede dar cuenta: la materia y la energía oscuras. Entre ambas constituyen nada más y nada menos que el 95% del contenido total de energía-masa del universo y de ambas se conoce aún muy poco. Pero esto será objeto de próximas entregas&#8230;.<br />
&nbsp;</p>
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		<title>Mirar el dentado (sobre donaciones y en respuesta a la FADSP y la Dra. Lores)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Manuel Vilches Pacheco]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 28 Nov 2024 12:29:04 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>En las últimas semanas se vive una creciente polémica relacionada con si debemos o no aceptar las donaciones realizadas por la Fundación Amancio Ortega para la actualización de equipamiento en áreas relacionadas con el diagnóstico y tratamiento del cáncer. Aunque ya pudieron leerse opiniones contrarias a esta donación desde su mismo anuncio, fue la publicación [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-weight:400;">En las últimas semanas se vive una creciente polémica relacionada con si debemos o no aceptar las donaciones realizadas por la Fundación Amancio Ortega para la actualización de equipamiento en áreas relacionadas con el diagnóstico y tratamiento del cáncer. </span><br />
<span style="font-weight:400;">Aunque ya pudieron leerse opiniones contrarias a esta donación desde su mismo anuncio, fue la publicación de los comunicados de algunas asociaciones de defensa de la sanidad pública (agrupadas en la federación FADSP) lo que ha llevado esta polémica a los medios de comunicación y, sobre todo, a las redes sociales.</span><br />
<span style="font-weight:400;">Ha habido varios de estos comunicados: Galicia, País Vasco, Canarias&#8230; pero ha sido el reciente pronunciamiento de la asociación de Aragón el que ha tenido un mayor impacto, al colocar el asunto incluso en algunos destacados debates televisivos. También ha traído a primer plano a la portavoz de esta federación, la radióloga Luisa Lores, cuyo </span><a href="http://www.nuevatribuna.es/opinion/luisa-lores/rechazamos-infiltracion-sanidad-publica-empresas-privadas-grandes-magnates/20170608164009140660.html"><span style="font-weight:400;">artículo en nuevatribuna</span></a><span style="font-weight:400;"> (Público) se ha convertido en el paradigma argumental de aquellos que se oponen a que la donación de la FAO sea aceptada.</span><br />
<span style="font-weight:400;">En su escrito la doctora Lores arroja, sin demasiadas pruebas, un buen puñado de aseveraciones. Mezcla en su escrito política y sanidad, como no podría ser de otro modo pues hay mucha política detrás de las decisiones sanitarias. Es normal que así sea, ya que aunque el componente científico de la medicina es grande, ni mucho menos se trata de una ciencia exacta que permita un acercamiento absolutamente objetivo e inmaculado. No, en medicina hay que tomar decisiones en un entorno de enorme incertidumbre y eso requiere cierto consenso social que sólo la política, bien entendida y liderada, puede lograr. No conozco los entresijos del acuerdo en Galicia, ni del diálogo competitivo negociado allí (procedimiento que ni mucho menos es esa especie de contubernio que la doctora presenta en su artículo). Podría opinar sobre ello, pues tengo también 27 años de experiencia en sanidad, en varios hospitales, en distintos ámbitos y comunidades y con distintas responsabilidades, pero no lo haré, al menos en esta entrada. </span><br />
<span style="font-weight:400;">Trata también la doctora Lores asuntos morales, y también me parece bien. No soy de los que opina que debemos aceptar la donación “venga de donde venga”, dando como argumento “el beneficio de nuestros pacientes”, pues estoy seguro de que muchos pacientes nos dirían “no en mi nombre” si pretendieramos curar su enfermedad o la de su hijo con herramientas conseguidas gracias a la explotación infantil (bueno, a lo mejor lo de”muchos” es exagerado, pero no descarto que haya alguno). Pero estoy convencido de que esa no es la situación, por más que así pretendan presentarla los críticos con la donación. No, las empresas de Amancio Ortega no contratan mano de obra infantil. Es cierto que subcontratan trabajo con fábricas que lo hacen o al menos lo han hecho, lo cual es responsabilidad principal de los dueños de esas fábricas y de los gobiernos de esos países. A pesar de ello, el grupo INDITEX desarrolla una importante labor de inspección de proveedores y mantiene programas de colaboración con los gobiernos de esos países para contribuir con ayuda económica a la lucha contra esa explotación. Es un hecho del que es buen ejemplo el reciente caso de Brasil, donde se ha presentado como “sanción” lo que en realidad es un </span><a href="http://www.lavozdegalicia.es/noticia/internacional/2017/05/31/zarallega-pacto-fiscalia-brasil-contra-trabajo-esclavo/00031496208514095425589.htm"><span style="font-weight:400;">acuerdo </span></a><span style="font-weight:400;">de colaboración en la lucha contra la explotación y la marginación. Inditex, hasta donde yo sé, no produce en Brasil, por lo que difícilmente podría ser acusada y culpada de usar allí trabajo esclavo.</span><br />
<span style="font-weight:400;">Tampoco estoy entre esos resignados o cínicos que aceptan la donación como forma de compensar la evasión de impuestos de Inditex. Y no lo estoy porque, hasta donde yo sé y entiendo, Inditex no ha defraudado impuestos en España, ni en ningún otro país, y esa es la razón por la que no está siendo juzgada ni investigada por evasión. Claro, lee uno que “</span><a href="http://www.elconfidencial.com/economia/2013-06-17/inditex-se-aprovecha-de-la-ley-para-librarse-de-pagar-900-millones-de-impuestos-en-espana_417027/"><span style="font-weight:400;">Inditex se aprovecha de la ley para librarse de pagar 900 millones de impuestos en España</span></a><span style="font-weight:400;">” y es normal que se indigne… hasta que caes en la cuenta de que “aprovechar la ley” es precisamente cumplirla, como hacemos todos por otra parte. Aprovechar la ley es, por ejemplo, lo que hacen aquellos matrimonios que eligen declarar por separado porque la declaración conjunta les sale 2000 euros más cara. Inditex paga sus impuestos en los países en los que opera, y además por la riqueza generada en cada uno de ellos. Tiene parte de su actividad repartida en otros países y allí paga la parte de impuestos correspondiente. Su actividad deslocalizada (ventas online) reside y tributa en Irlanda (no en Caimán, ni en Panamá), donde los impuestos son la mitad que la media EU, más o menos. Todos esos países cobran menos impuestos que España, cierto, a pesar de lo cual Inditex ha decidido (por ahora) mantener gran parte de su actividad en nuestro país, y pagar aquí </span><a href="http://static.inditex.com/annual_report_2015/balance-de-sostenibilidad/contribucion-tributaria-2015.php"><span style="font-weight:400;">más de 1000 millones anuales</span></a><span style="font-weight:400;"> de impuestos (entre directos y cotizaciones de trabajadores), a razón de más del 20% de impuesto de sociedades (en Irlanda se paga en torno al 12%). Las </span><a href="https://www.inditex.com/es/investors/investors_relations/financial_annual_report"><span style="font-weight:400;">cuentas de inditex </span></a><span style="font-weight:400;">son públicas. Y aunque leyendo algunos comentarios parece que donando 320 M€ se desgravará el doble, no es cierto (como es obvio). Por supuesto, no cotizará por esos 320, lo que significa que evitará pagar unos 64 millones. Aun así, habrá donado 256.</span><br />
<span style="font-weight:400;">Pero yo no soy experto en política ni en ética ni en impuestos y finanzas, como me temo tampoco la doctora Lores lo es. Así que hablemos de medicina. </span><br />
<span style="font-weight:400;">Dice la dra. que en el Sergas las empresas tecnológicas controlan la calidad de los equipos de radiación. Es difícil entender a qué se refiere exactamente. Por ley, el control de calidad de los equipos de radioterapia lo deben realizar facultativos especialistas en radiofísica. Todos los hospitales con servicios de radioterapia cuentan con un servicio de radiofísica (que generalmente asume la protección radiológica y el control de calidad en las otras áreas que emplean radiaciones: radiología y medicina nuclear).Las áreas de atención primaria, en las que se ubican también equipos de radiología, se asignan al servicio de radiofísica del hospital de referencia para el área. Me consta que estos servicios existen en esos hospitales, así que la aseveración de la doctora requiere una aclaración para saber exactamente qué significa. Me temo que se refiere al coste del programa de mantenimiento, que siempre realiza el proveedor. Seguro que algún colega radiofísico de Galicia puede aclararnos esto.</span><br />
<span style="font-weight:400;">Afirma también de los equipos donados que “&#8230;imparten altas dosis de radiación, y se utilizan 30%-50% más de lo necesario según muchos estudios realizados”. Lo primero que hay que decir es que entre el equipamiento al que se destinará la donación hay equipos de diagnóstico y equipos de terapia. En los primeros, dedicados a obtener imágenes diagnósticas, la dosis es el “precio” que pagamos para obtener el objetivo, que es la imagen y es importante lograr este objetivo con una dosis tan baja como sea razonablemente posible, obviamente, logrando el objetivo clínico deseado, un diagnóstico fiable (este es el enunciado correcto del principio ALARA, tan bajo como sea razonablemente posible, no el que da la doctora en su artículo). En los equipos de terapia, por contra, la dosis es el objetivo, dar la máxima dosis posible al tejido enfermo (generalmente un tumor), eso sí, manteniendo las dosis en los tejidos sanos tan bajas como sea, de nuevo, razonablemente posible. En ambos casos, la mejora tecnológica contribuye de forma significativa al logro del objetivo y a que ese “razonablemente” sea cada vez más “razonable”. En los equipos de diagnóstico lo hace mejorando los sensores que han de capturar la radiación para formar una imagen y el procesado de esa imagen. En los equipos destinados a terapia lo hace mejorando la capacidad de concentrar el haz de radiación solo en los tejidos enfermos evitando los sanos. La tecnología en ambas áreas mejora cada año, a pesar de lo cual nadie se plantea sustituir los equipos cada año, aunque difícilmente podrá justificarse seguir empleando hoy equipos con tecnología de hace diez años, pues sabemos que ello supondría ofrecer a nuestros pacientes una calidad asistencial muy inferior a la actualmente disponible con la consiguiente pérdida de opciones diagnósticas y terapéuticas. </span><br />
<span style="font-weight:400;">Aclarado esto podemos entrar en materia y decir que sí, que sabemos que se realizan muchas pruebas radiológicas diagnósticas innecesarias, aquí y en en todos los países desarrollados, y así lo </span><a href="http://politica.elpais.com/politica/2015/01/08/actualidad/1420746322_979905.html"><span style="font-weight:400;">advierten </span></a><span style="font-weight:400;">las asociaciones profesionales como la SERAM, que ha publicado </span><a href="http://seram.es/modules.php?name=news&amp;idnew=1074"><span style="font-weight:400;">recomendaciones </span></a><span style="font-weight:400;">al respecto. Pero esto no es debido a la disponibilidad de equipos, si no a su mal uso, especialmente por parte de los facultativos peticionarios que suelen seguir sus propios criterios de prescripción que están generalmente menos actualizados y menos basados en la evidencia que los de los especialistas en el asunto, que son los radiólogos. También se debe este exceso, al menos en parte, a eso que llamamos «medicina defensiva» y que es un problema no exclusivo de la especialidad. ¿Son altas las dosis debidas a estas pruebas? pues no mucho, pero en general lo serán más si el equipo es anticuado. La reducción de dosis no es solo consecuencia de las posibilidades tecnológicas, y un buen uso es fundamental, para eso los profesionales estudian y se entrenan (si no es así no podemos culpar de ello al Sr. Ortega). Equipos nuevos requieren nuevo entrenamiento para obtener de ellos todo el potencial beneficio, por supuesto. Pero esto no puede ser obstáculo para renunciar a adquirirlo, cuando sea posible. Es nuestra obligación profesional estar permanentemente actualizados, también sobre lo que no debemos hacer.</span><br />
<span style="font-weight:400;">Dice también que no hacen falta tantos equipos nuevos, pues muchos pueden actualizarse actualizando su software. Aunque de nuevo habría que distinguir los grupos de equipamiento, no lo haré y diré sencillamente que esta posibilidad solo afectaría a un muy reducido número de equipos (del orden del 10% según estimación propia) y que, por supuesto, no supondría ni un pequeña parte de la mejora de calidad técnica que podríamos alcanzar sustituyendo el hardware.</span><br />
<span style="font-weight:400;">También habla, de forma un tanto confusa, de un tema muy delicado e importante: el sobrediagnóstico. Aquí estoy libre de toda sospecha, yo soy crítico con los programas de cribado, tengo muchas dudas sobre su eficacia y me preocupan sus efectos perniciosos que cada vez parecen más evidentes, y no solo de los cribados radiológicos (mamografía) sino de todos (aunque en todo hay grados). Tengo publicadas alguna </span><a href="http://www.elsevier.es/es-revista-radiologia-119-articulo-esta-justificado-el-cribado-mamografico-S0033833802777527"><span style="font-weight:400;">cosa </span></a><span style="font-weight:400;">antigua al respecto, también más reciente en este </span><a href="https://desayunoconfotones.org/2014/01/30/y-que-hay-de-nuevo-sobre-el-cribado-mamografico-parte-1-de-3/"><span style="font-weight:400;">blog</span></a><span style="font-weight:400;"> y hasta alguna </span><a href="https://www.youtube.com/watch?v=DItDNIztsQU"><span style="font-weight:400;">charla</span></a><span style="font-weight:400;">. Pero de nuevo tengo que insistir, los mamógrafos son una parte pequeña de la donación, se pueden usar o no en campañas de cribado y, en cualquier caso, esa decisión no se tomará porque la fundación haya donado ese equipamiento, sino por una decisión política que no creo que se vaya a revertir, de momento. Utilizar la seria controversia del cribado como argumento “traído por los pelos” en este debate sobre la donación es una malversación muy seria, pues convierte ese problema en un instrumento argumental y le roba el protagonismo que por sí merece.</span><br />
<span style="font-weight:400;">Pretende la doctora que Amancio Ortega se beneficiará de ese aumento de diagnósticos y tratamientos (no concreta el cómo), pero, hasta donde yo sé, el Sr.Ortega no es dueño, al menos por ahora, de ningún hospital (aunque seguro que podría hacer uno muy grande y bien dotado, para atender solo a quien a él le diera la gana, o a quien pagara, que para eso vivimos en un libre mercado). Pero no, ha decidido donarlo a la sanidad pública. Por cierto, acordando con sus responsables el destino de la donación (me consta que al menos así ha sido en Andalucía y tengo noticias de que también en <a href="http://www.lavozdegalicia.es/noticia/opinion/2017/06/15/fuera-amancio-ortega/0003_201706G15P16992.htm">otras comunidades</a>).</span><br />
<span style="font-weight:400;">Es cierto que hay equipos de la sanidad pública que no funcionan sábados, domingos y algunos ni en tardes (aunque esto último es raro, pues los hay que incluso han tenido que ampliar a turno de noche para rebajar la lista de espera que es, para estos pacientes, dramática). La radioterapia, tradicionalmente, se interrumpe en fin de semana, con el argumento cierto de que el tratamiento exige ese descanso para recuperar el daño en tejidos sanos, pero no es menos cierto que ese descanso puede, para cada paciente, administrarse en los dos días de la semana que correspondan, sin tener que detener los equipos esos dos días de la semana durante los cuales podremos tratar pacientes a los que no les corresponda descansar, y esto es especialmente cierto hoy, que la informatización permite organizar agendas complejas y los tratamientos administrados en una o muy pocas sesiones (radiocirugía y tratamientos hipofraccionados) permiten aprovechar al máximo cada día de funcionamiento. Que estos servicios estuvieran disponibles durante el fin de semana permitiría además compensar las inevitables e indeseables interrupciones del tratamiento. Pero el tema de los tiempos de explotación de los equipos no es tampoco responsabilidad del Sr. Ortega y en cualquier caso la pérdida total de una pequeña fracción de tiempo de trabajo no justifica la espera de meses para la realización de pruebas diagnósticas. La razón principal en el caso del diagnóstico es el exceso de solicitudes injustificadas y en el de la terapia, el déficit y la obsolescencia de los equipos, aunque sin duda una mejor dotación de profesionales ayudaría. Es posible que estos equipos sigan siendo infrautilizados a pesar de la donación, pero al menos durante el tiempo que funcionen serán equipos con la mejor tecnología disponible.</span><br />
<span style="font-weight:400;">Sobre lo de una sanidad “financiada al 100% a través de una hacienda libre de amnistías fiscales,&#8230;” (al menos hasta donde yo sé, el Sr. Ortega no se ha acogido a estas amnistías) hay que decir una obviedad: los recursos son finitos y las necesidades infinitas (o casi). Inevitablemente en la organización de la sanidad las distintas especialidades compiten por unos recursos que siempre nos parecerán escasos a unos u otros, o a todos. La sociedad dedica a sanidad un monto muy significativo de los impuestos, pero siempre podemos (¿debemos?) gastar más. La cuestión es que ésta donación contribuye a paliar esa competencia por los recursos, al resolver, de un plumazo y por un plazo de tiempo no despreciable, buena parte de las necesidades en el campo del diagnóstico y radioterapia del cáncer.</span><br />
<span style="font-weight:400;">No asumo eso  de «a caballo regalado&#8230;». Analizo la donación, la empresa que la hace y la forma en que se ha hecho o se está haciendo, y tengo información suficiente para asegurar que estamos ante un ejemplo más de lo creativa y constructiva que es nuestra sociedad, aunque entiendo que esto no guste a todos.</span><br />
<span style="font-weight:400;">Animo a nuestros lectores a que contribuyan aportando información sobre cuál es el estado actual de la tecnología en sus respectivos hospitales o comunidades, como les afectará la donación y como se ha desarrollado la misma. Perdonad la ausencia de ilustraciones, no las consideré necesarias. </span><br />
<span style="font-weight:400;">Y esto es todo, por ahora. Ah, bueno, no, se me olvidaba: </span><br />
<span style="font-weight:400;">¡Gracias, D. Amancio!</span></p>
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		<title>La muerte tenía un gráfico&#8230;</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Manuel Vilches Pacheco]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 28 Nov 2024 12:28:59 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>NOTA INICIAL: La mayor parte de las ideas y gráficos que se incluirán en este post, y en los que le seguirán, proceden de los capítulos elaborados por mi para el Tomo 8, dedicado a Radiobiología, de la serie de libros «Fundamentos de Física Médica» editada por la SEFM,  y que pronto será publicado. Entre [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:left;"><span style="color:#ff0000;"><em><span style="font-weight:400;">NOTA INICIAL: La mayor parte de las ideas y gráficos que se incluirán en este post, y en los que le seguirán, proceden de los capítulos elaborados por mi para el Tomo 8, dedicado a Radiobiología, de la serie de libros «Fundamentos de Física Médica» editada por la SEFM,  y que pronto será publicado.</span></em></span></p>
<p>Entre los muchos fundamentos científicos y tecnológicos que sustentan la eficacia de la radioterapia, tiene un papel muy relevante la radiobiología, que es esa parte de la biología que estudia los efectos de las radiaciones sobre los seres vivos en todos los niveles, desde el bioquímico y subcelular a la respuesta del organismo completo, y, por el camino, la de los tejidos y órganos. Ojo, nadie piense que en la radioterapia todo es radiobiología, pues sin los conocimientos médicos, físicos y tecnológicos que sustentan la especialidad, la radiobiología sería insuficiente para hacer de ella un arma eficaz. Pero ese es otro cantar, que ya se ha cantado y se seguirá cantando en este “tablao” de Desayuno con Fotones.<br />
<span style="font-weight:400;">También es la radiobiología parte imprescindible en la comprensión y cuantificación de los riesgos de la radiación en los usos no terapéuticos, en los que dominan las bajas dosis de radiación. Un asunto que ha tratado Damián Guirado en su post «<a href="https://desayunoconfotones.org/2016/10/21/aun-no-tengo-titulo/">Paso al límite</a>» en este blog y que, esperamos, seguirá tratando en lo que podría ser una serie tan mítica como Twin Peaks (y seguro que menos tenebrosa y, permítanme decirlo mis amigos más frikis, menos «rarita»). </span><br />
<span style="font-weight:400;">Tradicionalmente se han distinguido en la radiobiología esas dos grandes áreas, dependiendo del tipo de respuesta que estudiemos: aquella de los efectos de las bajas dosis de radiación (mayormente el cáncer asociado a la mutación de una célula, aunque hay otros, como nos contó Guirado) y que serán los más relevantes en los usos diagnósticos y en protección radiológica de trabajadores, y los efectos asociados a las altas dosis de radiación como las recibidas por los pacientes sometidos a radioterapia, los cuales estarán relacionados principalmente con la gran mortalidad celular producida para tan altos valores de dosis (aunque en radioterapia la probabilidad de que el tratamiento induzca un cáncer no es, ni mucho menos, despreciable, no es en modo alguno el riesgo más significativo). En general, ambas áreas, bajas y altas dosis, comparten en gran medida los aspectos bioquímicos, subcelulares y celulares de la acción de la radiación que se tratarán, espero, en otros posts.</span><br />
<span style="font-weight:400;">La relevancia de la radiobiología es la razón por la que en este blog se le han dedicado ya algunas entradas. Nuestra intención es dedicarles muchas más en adelante. Por cuestiones de disponibilidad, estas entradas no se presentarán de manera ordenada, salvo aquellas que conformen una serie cuya coherencia así lo requiera (como la que ya concluyó Guirado sobre fraccionamiento y que comienza con <a href="https://desayunoconfotones.org/2014/06/09/divide-y-venceras-2a-parte/">este post</a>). Por lo pronto, yo intentaré con la ayuda de quien quiera prestarla, recopilar los aspectos más elementales de la radiobiología, no tanto porque mi conocimiento sea limitado, que no lo es, aunque esté feo que lo diga yo, sino porque alguien tiene que encargarse de esa labor menos lucida (no recuerdo si esta palabra, con el sentido que pretendía darle, era llana o esdrújula)&#8230; Y no empezaré por el principio.</span><br />
<span style="font-weight:400;">La muerte celular es la principal responsable de que las radiaciones sean capaces de controlar e incluso erradicar un tejido tumoral, y es también la causa de los efectos adversos de la radioterapia. Cuantificar esta mortalidad y ser capaces de predecirla ha sido desde siempre uno de las campos de trabajo más activos de la radiobiología. Yo me propongo en este post, que mira por donde vamos y aún no he empezado, introducir una herramienta básica para el estudio de la mortalidad celular: las curvas de supervivencia celular. Ya dedicaremos otro post a aclarar qué significa “muerte celular” (como veremos, no es trivial) y conocer cuales son las diferentes formas de morir que la célula puede sufrir.</span><br />
Han sido muchos los modelos matemáticos empleados para interpretar los datos experimentales de supervivencia celular, obtenidos principalmente en muestras celulares de laboratorio (o como decimos, in vitro, frente a las prácticamente imposibles medidas in vivo), y el modelo elegido tendrá implicaciones en la forma en que interpretamos los datos clínicos, y la equivalencia entre tratamientos, que es uno de los problemas radiobiológicos más relevantes en la clínica (ver la serie de posts ya mencionada sobre fraccionamiento). Nos centraremos aquí solo en los más representativos de ellos y en las características genéricas de esas curvas de supervivencia celular.<br />
Aclaremos antes algo. El cociente entre el número de células supervivientes a una dosis dada y el número inicial de células se conoce como <em>fracción de supervivencia</em> y será la magnitud generalmente representada, que simbolizamos como una función de la dosis, <em>S(D),</em> en nuestros gráficos. En general, esta fracción de supervivencia toma valores entre cero y uno. Una supervivencia cero, significará que habremos matado todas las células de la muestra, y una supervivencia igual a uno significará que todas las células habrán sobrevivido. También en general, esta supervivencia será siempre decreciente con la dosis, es decir, cuanto mayor dosis menos células sobrevivirán, aunque como veremos esta «obviedad» está lejos de ser tan obvia como parece. Es lo que tienen a veces las obviedades.<br />
Los primeros modelos de supervivencia desarrollados son los conocidos como modelos de <em>impacto-blanco</em> (hit-target en inglés) o simplemente modelos de blanco, que consisten en suponer que la célula cuenta con uno o varios puntos críticos, los cuales, si son dañados por la radiación, producirán la muerte de la célula. Detrás de estos modelos se esconde una suposición implícita: la muerte de una célula no tiene ninguna relación con lo que le ocurra a otra célula y solo guarda relación con el modo en que la radiación le afecta directamente. Esta independencia celular es otra de esas «obviedades».<br />
El más sencillo de los modelos de blanco celular asume que la mortalidad celular es un proceso aleatorio simple en el que la célula muere si en la misma se produce un impacto letal (signifique esto lo que signifique). Este modelo «de blanco único» genera así un comportamiento exponencial en el que una misma dosis de radiación produce una fracción de mortalidad idéntica (lo cual parece otra obviedad) y el número de células supervivientes será proporcional al número de células inicial.<br />
<div id="attachment_4902" style="width: 147px" class="wp-caption alignnone"><a href="https://bnnas.files.wordpress.com/2016/10/exp.png"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-4902" class="wp-image-4902" src="https://bnnas.files.wordpress.com/2016/10/exp.png" alt="ecuación 1" width="137" height="41" srcset="https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2016/10/exp.png 312w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2016/10/exp-300x90.png 300w" sizes="auto, (max-width: 137px) 100vw, 137px" /></a><p id="caption-attachment-4902" class="wp-caption-text">ecuación 1: el modelo de supervivencia exponencial.</p></div><br />
Este comportamiento exponencial se representa en el panel izquierdo de la figura 1. Como puede verse los valores de la fracción de supervivencia varían desde el valor unidad (que, recordemos, significa que todas las células han sobrevivido) hasta valores realmente muy pequeños. Esos valores de dosis para los que la supervivencia es muy pequeña son los más interesantes, dado que para erradicar un tumor necesitaremos matar la totalidad o, al menos, casi la totalidad de sus células (apunta, tenemos que volver sobre este asunto en otro post). Si utilizamos la escala lineal del gráfico 1 izq. los detalles de esa región son invisibles. Para resolverlo, y poder apreciar la estructura de la curva en todo el rango de valores de dosis empleamos una escala logarítmica que transforma el eje vertical de forma que todos los tramos de la curva resultan ahora igualmente visibles. Por esta razón, la representación logarítmica es la empleada normalmente al mostrar curvas de supervivencia, y la usada en todos los gráficos que aquí incluiré.<br />
Para el modelo exponencial este gráfico logarítmico convierte nuestras curvas exponenciales en líneas rectas que muestran una forma idéntica en todos los intervalos de dosis (panel derecho de la figura 1). En el ejemplo mostrado, una dosis de 1 Gy reduce a un 37 % el número de células supervivientes, y esta proporción de reducción se mantiene al aumentar la dosis, de forma que 2 Gy reducirán a 0.37 x 0.37 = 0.14 y así sucesivamente.<br />
<div id="attachment_4882" style="width: 790px" class="wp-caption alignnone"><a href="https://bnnas.files.wordpress.com/2016/10/fig_5_10.png"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-4882" class="wp-image-4882" src="https://bnnas.files.wordpress.com/2016/10/fig_5_10.png" alt="fig_5_10" width="780" height="333" srcset="https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2016/10/fig_5_10.png 7131w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2016/10/fig_5_10-300x128.png 300w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2016/10/fig_5_10-1024x436.png 1024w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2016/10/fig_5_10-768x327.png 768w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2016/10/fig_5_10-1536x655.png 1536w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2016/10/fig_5_10-2048x873.png 2048w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2016/10/fig_5_10-1080x460.png 1080w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2016/10/fig_5_10-1280x545.png 1280w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2016/10/fig_5_10-980x418.png 980w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2016/10/fig_5_10-480x205.png 480w" sizes="auto, (max-width: 780px) 100vw, 780px" /></a><p id="caption-attachment-4882" class="wp-caption-text">Figura 1: Modelo exponencial (o de blanco único) de la supervivencia celular, en su representación lineal (izquierda) y logarítmica (derecha).</p></div><br />
Este modelo simple es suficiente para explicar muchos datos experimentales para determinadas estirpes celulares irradiadas con ciertos tipos de radiación. Pero existen muchas situaciones en las que esas curvas «rectilíneas» en escala logarítmica no pueden interpretar los datos experimentales, los cuales muestran formas cóncavas en esa representación gráfica. Esta concavidad significa de hecho que la mortalidad producida por una unidad de dosis no es constante y es menor a dosis bajas que a dosis altas, es decir, que las dosis pequeñas son menos efectivas y que, por ejemplo, aumentar la dosis de 7 a 8 Gy (gray es la unidad de dosis absorbida) produce una fracción de mortalidad mayor que pasar de 2 a 3 grays, a diferencia de lo que ocurre en el modelo exponencial. Explicar la razón de esa concavidad, que es una propiedad casi general de las curvas de supervivencia observadas, requiere profundizar en los mecanismos de la respuesta celular y eso es, de nuevo, otro cantar. Mejor evitamos que esto acabe pareciendo un paseo por las casetas de una feria y centrémonos en la canción que nos ocupa, aunque el lector puede ir pensando en ello y proponer una respuesta en los comentarios (&#8230;no, usted no, usted ya sabe la respuesta y eso es jugar con ventaja).<br />
Un primer intento para conseguir reproducir en nuestro modelo de supervivencia esa concavidad consiste en complicar ligeramente el modelo de blanco único, y la primera opción será&#8230; añadir más blancos. Ingenioso ¿eh?. En este modelo «ampliado» se supone que cada célula porta un número de blancos fijo (y este número será característico del tipo celular) de forma que solo cuando todos estos blancos han sido impactados, la célula morirá y en cambio sobrevivirá si al menos un blanco quede a salvo. Conocemos a este como modelo «<em>de blanco múltiple</em>«.<br />
Así, si consideramos que la probabilidad de impactar un blanco cuando se administra 1 Gy es del 63 % (como en el ejemplo anterior), pero suponemos que en cada célula hay ahora, por ejemplo, tres blancos en lugar de uno, obtendremos la curva de la izquierda de la figura 2, que muestra ya una concavidad inicial. Un defecto de este modelo es que esta concavidad no tiene pendiente inicial, es decir, que para dosis de radiación muy muy bajas ninguna célula muere. Esto es contrario a mucha de la evidencia experimental, según la cual las células mueren incluso cuando irradiamos con dosis muy pequeñas, aunque esta mortalidad es, por supuesto, muy pequeña.<br />
Podemos modificar ligeramente el modelo de blanco múltiple para que incluya una respuesta, aunque sea menor, a dosis muy muy bajas. La modificación consistirá en suponer que en la célula existen varios blancos, pero de dos tipos diferentes. Unos cuantos serán, como en el modelo anterior, blancos <em>parciales </em>idénticos entre sí, pero además de estos, tendremos ahora un blanco «<em>especial</em>«. La célula morirá cuando todos sus blancos parciales sean dañados o cuando sea dañado el blanco especial. Es en definitiva un modelo compuesto de los dos modelos anteriores y lo denominamos «<em>de blanco mixto</em>«. El resultado, para tres blancos parciales y un blanco directo se muestra en el panel derecho de la figura 2. Vemos que ahora somos capaces de reproducir una respuesta a baja dosis, manteniendo la concavidad.<br />
<div id="attachment_4887" style="width: 790px" class="wp-caption alignnone"><a href="https://bnnas.files.wordpress.com/2016/10/multiblancos.png"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-4887" class="wp-image-4887" src="https://bnnas.files.wordpress.com/2016/10/multiblancos.png" alt="multiblancos" width="780" height="364" srcset="https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2016/10/multiblancos.png 1467w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2016/10/multiblancos-300x140.png 300w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2016/10/multiblancos-1024x479.png 1024w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2016/10/multiblancos-768x359.png 768w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2016/10/multiblancos-1080x505.png 1080w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2016/10/multiblancos-1280x599.png 1280w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2016/10/multiblancos-980x458.png 980w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2016/10/multiblancos-480x224.png 480w" sizes="auto, (max-width: 780px) 100vw, 780px" /></a><p id="caption-attachment-4887" class="wp-caption-text">Figura 2: Modelos de blanco múltiple (izquierda) y de blanco mixto (derecha), mostrando su comportamiento logarítmico en dosis altas.</p></div><br />
Hay mucha gente a la que estos modelos de blancos le gustan especialmente, pues parecen acercarnos a una visión intuitiva de lo que ocurre en el interior de la célula irradiada. Se nos muestran como la forma obvia y natural de pensar en la modelización de la supervivencia, ¡a fin de cuentas, la radiación mata porque le da a algo!&#8230;  (¡¡¡O NO!!!, pero eso no es solo otra canción, no, eso es otra banda, qué digo banda, es otro sello discográfico y&#8230; ¡acertaste, agudo lector! será tratado en otros posts). Esta ilusión de realismo de los modelos de blanco no es más que eso, una ilusión, y no le costará al lector, acostumbrado ya a las cosas tan fantásticas que se oyen cada día en la tele sobre el funcionamiento de la célula (y los pactos postelectorales) entender, o al menos creer, que la célula es algo mucho más complicado que la diana contra la que lanzamos nuestros <em>dardos fotónicos</em>.<br />
Todos los modelos, incluso aquellos que han sido abandonados hoy (ya veremos mañana), encuentran una circunstancia particular en la que se muestran especialmente valiosos, pero el valor aquí no se le supone, como en la «mili», sino que hay que demostrarlo ¡cada día!, por lo que exigimos a los modelos que tengan la suficiente versatilidad para interpretar el mayor número posible de observaciones experimentales, y si no, ¡que calle para siempre!. Así que hace ya muchos años se planteo la necesidad de contar con un modelo más versátil, capaz de semejante proeza interpretativa&#8230; y se encontró un buen candidato.<br />
Cuando a un físico (o un economista o un matemático o cualquier otro que trabaje modelando datos) un modelo se le queda corto, no se calienta mucho la cabeza (una muestra de cuan perezoso es el «<em><a href="https://psicologiaymente.net/inteligencia/como-pensamos-sistemas-pensamiento-kahneman">sistema 2</a>«</em> descrito por los sicólogos <a title="Daniel Kahneman" href="https://es.wikipedia.org/wiki/Daniel_Kahneman">Daniel Kahneman</a> y <a title="Amos Tversky" href="https://es.wikipedia.org/wiki/Amos_Tversky">Amos Tversky</a> para el estudio de los <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Sesgo_cognitivo">sesgos cognitivos</a>), así que lo primero que piensa es: ¡faltan parámetros! y se pone a añadir términos en el modelo que se asocian a nuevas variables que permitan adaptarlo a mayor número de situaciones.<br />
Afortunadamente, en lo que respecta a las curvas de supervivencia, el proceso no siguió ese inexorable camino y el modelo que vino a resolver, por mucho tiempo, las necesidades de los investigadores y clínicos no requirió la introducción de un mayor número de parámetros.<br />
El modelo de blanco único cuenta con un único parámetro, la sensibilidad de ese blanco vital a la radiación, que expresamos con la letra griega α y consideramos idéntica para todas las células de esa estirpe, pues son idénticos todos los blancos. El modelo de blanco múltiple conserva ese parámetro, pues al fin y al cabo esos múltiples blancos son idénticos entre sí y su sensibilidad es la misma. El modelo de blanco mixto tiene en cambio dos parámetros: la sensibilidad del blanco especial, que denominamos α1, y la de los blancos parciales, que denominamos α2. Las formas analíticas de estos modelos van desde la simple exponencial del modelo de blanco único, a una expresión bastante compleja para el modelo de blanco mixto. No nos interesa la forma particular de esas expresiones sino simplemente destacar que en todas ellas la dosis D aparece así, tal cual, sin elevar a ninguna potencia. Decimos que son modelos lineales. Esto les da una excesiva rigidez, de forma que no es posible adaptar la forma de la curva a todos los datos experimentales que tenemos. Añadimos versatilidad al modelo añadiendo un término a la exponencial de la ecuación 1 que contenga una potencia cuadrática de la dosis, D², y esto sin aumentar el número de parámetros, que seguirá siendo dos:<br />
<div id="attachment_4903" style="width: 222px" class="wp-caption alignnone"><a href="https://bnnas.files.wordpress.com/2016/10/lqecu.png"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-4903" class="wp-image-4903" src="https://bnnas.files.wordpress.com/2016/10/lqecu.png" alt="lqecu" width="212" height="54" srcset="https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2016/10/lqecu.png 334w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2016/10/lqecu-300x76.png 300w" sizes="auto, (max-width: 212px) 100vw, 212px" /></a><p id="caption-attachment-4903" class="wp-caption-text">ecuación 2: el modelo lineal-cuadrático</p></div><br />
Este modelo, conocido como «lineal-cuadrático», genera curvas de supervivencia como la de la figura 3, que sí tienen la versatilidad adecuada y generan relaciones de isoefecto capaces de realizar interpretaciones biológicas significativas (como ya nos mostró Guirado en su serie). El parámetro α da cuenta de la pendiente inicial de la curva, en la región de dosis extremadamente bajas (línea roja continua en la figura), en tanto el parámetro β es responsable de reproducir la concavidad de la curva, y lo hace de forma absolutamente independiente del valor de α.<br />
<img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-4885" src="https://bnnas.files.wordpress.com/2016/10/lq.png" alt="lq" width="712" height="686" srcset="https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2016/10/lq.png 712w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2016/10/lq-300x289.png 300w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2016/10/lq-480x462.png 480w" sizes="auto, (max-width: 712px) 100vw, 712px" /><br />
El modelo lineal-cuadrático admite varias interpretaciones de base biológica, alguna del tipo impacto-blanco y otras, más sofisticadas, que incorporan la dinámica de reparación celular (las más plausibles). Pero hoy día hemos renunciado ya a dar demasiado crédito a tales fundamentaciones que serán, en el mejor de los casos, simplificaciones de la realidad subyacente al proceso de muerte celular. De hecho, y como ya contó Guirado en <a href="https://desayunoconfotones.org/2014/06/09/divide-y-venceras-2a-parte/">este post</a>, el modelo no surgió en el ámbito de la interpretación de las curvas de supervivencia, sino del análisis de las relaciones de isoefecto, y los valores de los parámetros del modelo, deducidos por una y otra vía están correlacionados pero distan bastante de ser idénticos. Y el que así sea no debe sorprendernos demasiado, pues es fácil sospechar que no todo es supervivencia celular en la respuesta de los tejidos y los tumores a la radiación.<br />
El modelo lineal-cuadrático y su proyección en las relaciones de isoefecto es, hasta la fecha, el más exitoso de cuantos hemos utilizado en radiobiología y su aplicación sigue siendo generalizada. Pero últimamente también el exitoso modelo LQ ha tenido su crisis (no estamos, ciertamente, ante una burbuja como la inmobiliaria, sino una crisis modesta) y se ha visto desbordado por el volumen creciente de resultados experimentales, clínicos y de laboratorio, obtenidos en condiciones de irradiación que habían sido inexploradas hasta hace pocos años, tales como el uso de dosis por fracción muy elevadas y el análisis detallado de la forma de la curva para las dosis muy pequeñas.<br />
En el caso del hipofraccionamiento la observación parece mostrar que la concavidad predicha por el modelo LQ es excesivamente pronunciada en las dosis altas. Para resolverlo, el perezoso sistema 2 ha recurrido al truco de aumentar el número de términos introduciendo un térmico cúbico D³ y un parámetro adicional, γ (figura 4), aunque muchos defienden que estos datos no son incompatibles con LQ y la disputa está irresuelta. Más aun, el comportamiento a altas dosis parece renovar el interés por los antiguos modelos de blanco mixto. Cosas del progreso y lo <em>vintage</em>.<br />
<div id="attachment_4886" style="width: 744px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-4886" class="alignnone size-full wp-image-4886" src="https://bnnas.files.wordpress.com/2016/10/lqc.png" alt="lqc" width="734" height="680" srcset="https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2016/10/lqc.png 734w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2016/10/lqc-300x278.png 300w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2016/10/lqc-480x445.png 480w" sizes="auto, (max-width: 734px) 100vw, 734px" /><p id="caption-attachment-4886" class="wp-caption-text">Figura 4: Algunos experimentos sugieren curvaturas menos pronunciadas en las curvas de supervivencia a altas dosis. Para poder interpretar estos datos, algunos autores proponen añadir un término cúbico de la dosis a la expresión de la supervivencia.</p></div><br />
En el caso del análisis de las dosis bajas el asunto es más complicado, y las técnicas experimentales disponibles hoy han permitido observar un fenómeno sorprendente, e incompatible con una interpretación del tipo impacto-blanco: la hipersensibilidad a baja dosis. Este comportamiento se muestra en la figura 5 y dejaré que los lectores más atrevidos se lancen a plantear posibles argumentos biológicos de este comportamiento (sí, ahora sí, tú también puedes responder). El asunto fue tratado con detalle en este <a href="https://www.google.es/amp/s/desayunoconfotones.org/2015/01/12/el-lado-izquierdo-de-la-curva/amp/">post</a> de Joaquín Cabrera que te recomiendo releer.<br />
<div id="attachment_4883" style="width: 690px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-4883" class="alignnone size-full wp-image-4883" src="https://bnnas.files.wordpress.com/2016/10/hipersensibilidad.png" alt="hipersensibilidad" width="680" height="846" srcset="https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2016/10/hipersensibilidad.png 680w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2016/10/hipersensibilidad-241x300.png 241w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2016/10/hipersensibilidad-480x597.png 480w" sizes="auto, (max-width: 680px) 100vw, 680px" /><p id="caption-attachment-4883" class="wp-caption-text">Figura 5: Experimentos muy recientes han mostrado comportamientos sorprendentes, como la hipersensibilidad a bajas dosis que se muestra en este gráfico, que dífícilmente podrían interpretarse con un modelo simple de impacto-blanco.</p></div><br />
Tal vez algún día nuestro conocimiento de la célula nos permita elaborar modelos de supervivencia deducidos a partir de los argumentos biológicos más íntimos, pero a la fecha esto no es posible&#8230; ni necesario. El interés de los modelos de supervivencia, en lo que respecta a la radioterapia, es en primer lugar servir a la sistematización del análisis, eminentemente comparativo, de los datos experimentales de supervivencia, y servir como punto de partida en el desarrollo de modelos de respuesta tisular con los que analizaremos los efectos clínicos observados como consecuencia de la muerte celular, el deseado control tumoral y los no deseados efectos adversos sobre los tejidos sanos, y la equivalencia entre diferentes esquemas de tratamiento.<br />
<em>PD: antes de despedirme quiero dejar otro apunte para el lector. En ocasiones, la curva de supervivencia puede mostrar una forma convexa, en lugar de cóncava, como la que se muestra en la figura 6. La dejaremos aquí, en espera de retomarla en el siguiente post de esta serie.</em><br />
<div id="attachment_4884" style="width: 760px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-4884" class="alignnone size-full wp-image-4884" src="https://bnnas.files.wordpress.com/2016/10/hiposica.png" alt="hiposica" width="750" height="696" srcset="https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2016/10/hiposica.png 750w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2016/10/hiposica-300x278.png 300w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2016/10/hiposica-480x445.png 480w" sizes="auto, (max-width: 750px) 100vw, 750px" /><p id="caption-attachment-4884" class="wp-caption-text">Figura 6: Algunas curvas pueden mostrar una forma convexa y no cóncava, por ejemplo si en el grupo celular el grado de oxigenación no es idéntico para todas las células.</p></div></p>
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		<title>Paseo al límite</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Damián Guirado Llorente]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 28 Nov 2024 12:28:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En lo que sigue voy a describir el proceso que permite el establecimiento de los límites de dosis para la exposición a las radiaciones ionizantes. Por el camino iremos dejando atrás muchas puertas que, quizás, sea menester abrir en otros desayunos; es uno de los inconvenientes de un objetivo tan directo que debe alcanzarse con [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>En lo que sigue voy a describir el proceso que permite el establecimiento de los límites de dosis para la exposición a las radiaciones ionizantes. Por el camino iremos dejando atrás muchas puertas que, quizás, sea menester abrir en otros desayunos; es uno de los inconvenientes de un objetivo tan directo que debe alcanzarse con concisión, lo que, además, lleva aparejada una falta de precisión que espero disculpen nuestros lectores.<br />
Las radiaciones ionizantes siempre producen, o tienen la capacidad de producir, un perjuicio para la salud; este es, en la actualidad, un presupuesto de las organizaciones internacionales que dictan recomendaciones en protección radiológica. Como, por otra parte, también nos ofrecen indudables beneficios, tómese el ejemplo de sus aplicaciones médicas, ha de encontrarse un equilibrio que permita obtener estos beneficios sin un perjuicio que consideremos inaceptable. Para eso se desarrollan los sistemas de protección radiológica, que consisten en un conjunto de principios generales de los que se obtienen las reglas prácticas en las diversas aplicaciones de las radiaciones ionizantes. La limitación de dosis es uno de esos principios generales, y su concreción para una situación particular y un individuo determinado es el límite de dosis.<br />
Para ser más precisos, aunque lo que aquí se entiende por precisión pueda resultarle discutible cuando usted lea lo que sigue, los límites de dosis son una <em>frontera entre lo tolerable y lo inaceptable</em> para la exposición a las radiaciones ionizantes de un individuo en circunstancias normales (es decir, planificadas y no accidentales). Por lo tanto, y en primer lugar, suponen una protección para los individuos expuestos por su trabajo o por las actividades de la sociedad. Esta protección es necesaria dado que una actividad que supone un beneficio para la sociedad en su conjunto puede perjudicar de manera inaceptable a algunos individuos. Para los pacientes que se someten a procedimientos médicos no existen límites de dosis, aunque sí recomendaciones de buena práctica para reducir su exposición a la radiación; tampoco para los voluntarios informados que participan en tareas de salvamento o emergencias.<br />
Antes de seguir adelante creo que puede ser útil decir también lo que no es el límite de dosis: no establece una frontera entre lo seguro y lo peligroso, y tampoco es una medida de cuán riguroso resulta un sistema de protección. La primera de estas afirmaciones, eso espero, se irá aclarando más tarde; la segunda indica que un procedimiento inadecuado, por dar lugar a dosis más altas de lo razonable, puede mantener la exposición de los individuos por debajo de los límites.<br />
En este punto podemos plantear ya los pasos que deben darse para establecer los límites de dosis. Primero acotaremos qué tipo de efectos sobre la salud producen las radiaciones ionizantes, después examinaremos las fuentes que nos permiten establecer una relación dosis-efecto y, por tanto, estimar los riesgos de una exposición, por último examinaremos los criterios para determinar qué es eso de un riesgo aceptable.<br />
Si nos centramos en lo esencial, podemos distinguir entre los efectos de la radiación ionizante que se producen como consecuencia de la muerte celular y los que se derivan de células que han sobrevivido, aunque con algún cambio que las hace potencialmente peligrosas. Los primeros se manifiestan si el número de células destruidas es suficiente como para producir algunos síntomas y, por tanto, necesitan una dosis mínima (<em>dosis umbral</em>): son los llamados efectos <em>deterministas</em> (ahora se prefiere llamarlos <em>reacciones tisulares</em>).<br />
Cuando hay dosis umbral, ésta puede ser el límite; así, para la inducción de cataratas en el cristalino la dosis equivalente umbral es de aproximadamente 1 Sv, y un límite de dosis equivalente razonable para los profesionales que trabajen con radiaciones puede estar en torno a 20 mSv anuales (1 Sv dividido por los 47 años de vida profesional). No hablaremos más aquí de efectos deterministas, puesto que el proceso para establecer los límites en este caso, si disponemos del conocimiento científico, es directo.<br />
Los efectos a que pueden dar lugar las células “transformadas” por la radiación se llaman <em>estocásticos</em>. Para ellos suponemos que no existe umbral, ya que, aun en el caso de dosis muy bajas, puede producirse un pequeño cambio en una sola célula que dé lugar a un efecto grave. Naturalmente, si la dosis es baja la probabilidad del efecto es pequeña, pero, si el efecto se produce, será grave. Hay dos tipos de efectos estocásticos: el cáncer y los efectos hereditarios. Ambos se tienen en cuenta para establecer los límites de dosis, aunque ahora hablaremos sólo del cáncer y trataremos casi al final, y de forma brevísima, el papel que juegan los efectos hereditarios.<br />
Está implícito en lo que hemos dicho que las radiaciones ionizantes tienen la capacidad de producir cáncer aun a bajas dosis, pero demostrar esto no es sencillo. Los resultados del laboratorio con animales de experimentación permiten obtener esta conclusión, pero cuando se trata de seres humanos necesitamos las pruebas que la epidemiología pueda aportarnos; algo semejante sucede con el desarrollo de un nuevo fármaco. Así que la pregunta es: ¿tenemos pruebas que procedan directamente de seres humanos expuestos de que la radiación ionizante produce cáncer? La respuesta es sí, y estas pruebas proceden, fundamentalmente y aunque haya otras fuentes de datos importantes, de los supervivientes a las bombas atómicas arrojadas sobre Hiroshima y Nagasaki.<br />
De este grupo humano se formaron, en los años 50 del pasado siglo, varias cohortes; entre ellas destaca la cohorte del Life Span Study (LSS), constituida por 120000 individuos. Entre las características que la hacen notable están las siguientes: se trata de una población grande, contiene individuos de todas las edades y ambos sexos expuestos en un amplio rango de dosis (la dosis efectiva media es de unos 200 mSv), se dispone de un buen grupo de control (formado por personas que se encontraban lejos del lugar de la explosión) y, por último, se ha hecho un seguimiento epidemiológico de larga duración. En mi opinión, aparte de varias proezas científicas sobre las que volveremos después, lo más destacable es que estas personas hayan colaborado hasta el extremo de aportar la valiosísima información que tenemos sobre ellas durante tantos años. No debemos olvidar que, además de los efectos físicos que les produjo el bombardeo, sufrieron un gran estigma social; al superviviente se le nombra con un término especial, <em>Hibakusha</em> (“bombardeado”). Eiji Nakanishi, en una entrevista concedida en España al “Magazine” de “El Mundo” en 2005 [1], relata: “… <em>Después me enamoré de una chica y queríamos casarnos. Pero cuando sus padres se enteraron de que yo era un superviviente de Hiroshima, un hibakusha, se opusieron a la boda. Tenían miedo de que nuestros hijos naciesen con problemas. Por eso, lo primero que hice cuando nació el primero fue ir corriendo a ver si tenía todos los dedos. La bomba no nos ha dejado vivir libres, siempre nos ha perseguido, siempre ha estado en nuestra mente</em>&#8230;” (el impacto social de las bombas se refleja bien en la película «Crónica de un ser vivo» a la que Gaspar Sánchez dedicó este <a href="https://desayunoconfotones.org/2014/03/13/celuloide-radiactivo-i-cronica-de-un-ser-vivo-ikimono-no-kiroku-de-akira-kurosawa/">magnífico post</a>). Sin embargo, no ha podido demostrarse una mayor incidencia de malformaciones u otros efectos en los descendientes de los supervivientes a las bombas.<br />
Si ya es difícil recopilar los datos de salud durante tanto tiempo de una cohorte tan grande como la de los supervivientes, los problemas que hay que resolver, una vez hecho el seguimiento, para obtener un riesgo asociado a la radiación no lo son menos. Debemos estimar la dosis que recibió cada individuo y la contribución a ella, por separado, de fotones y neutrones (<em>sistemas dosimétricos</em>). También debemos adoptar un modelo de la relación dosis-respuesta para los diferentes efectos finales, particular y fundamentalmente del cáncer; hoy asumimos que los datos son compatibles con una relación dosis-respuesta <em>lineal sin umbral</em>. Así mismo deben predecirse los efectos que están por aparecer cuando se hace un análisis de los datos, mediante los llamados <em>modelos de proyección</em> del riesgo, ya que muchos individuos vivos no habían desarrollado los efectos que se estudian en el momento del análisis. Además, una vez estimado el riesgo para los japoneses, no es inmediato asumir que ese valor puede aplicarse sin más a otras poblaciones (<em>transporte del riesgo</em>).<br />
<div id="attachment_4871" style="width: 782px" class="wp-caption alignnone"><a href="https://bnnas.files.wordpress.com/2016/10/path8011.png"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-4871" class=" wp-image-4871" src="https://bnnas.files.wordpress.com/2016/10/path8011.png" alt="Figura 1" width="772" height="511" srcset="https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2016/10/path8011.png 726w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2016/10/path8011-300x199.png 300w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2016/10/path8011-480x318.png 480w" sizes="auto, (max-width: 772px) 100vw, 772px" /></a><p id="caption-attachment-4871" class="wp-caption-text">Figura 1</p></div><br />
Necesitamos definir una cantidad antes de seguir. El riesgo relativo (<em>RR</em>) es el factor por el que tiene que multiplicarse la tasa de incidencia natural de una cierta enfermedad, como el cáncer, para obtener el nuevo valor de probabi­lidad en la población estudiada cuando se considera la exposición a un agente que eleva el riesgo global de esa enfermedad. El exceso de riesgo relativo se define como<em> ERR </em>= <em>RR- </em>1; si es mayor que 0 para un determinado tipo de cáncer, y el intervalo de confianza para su incertidumbre no contiene al 0, podemos considerar que este tipo de cáncer es inducido por la radiación. En la figura 1 se muestra la estimación del <em>ERR,</em> para los principales cánceres mortales padecidos por los supervivientes japoneses, empleando un modelo lineal sin umbral para la relación dosis-respuesta. Las incertidumbres se refieren a un intervalo de confianza del 95% [2,3].<br />
La figura muestra lo que queremos decir cuando afirmamos que los datos de los supervivientes japoneses prueban que la radiación produce cáncer, también que la incertidumbre asociada a las estimaciones del riesgo son grandes. Y aunque pueda parecer que con el “conocimiento científico” nuestro trabajo está hecho, nos queda un tramo del camino para llegar hasta los límites algo delicado: partiendo de los datos estimados para el riesgo de que la radiación produzca cáncer, el procedimiento que permite llegar a unos valores concretos para los límites de dosis requiere de consideraciones que tienen que ver con el análisis de riesgos y la filosofía de riesgo aceptable. Para empezar, necesitamos una cantidad que permita cuantificar la consecuencia de una exposición a la radiación y que incluya, aparte del cáncer (del que nos hemos ocupado en exclusiva hasta aquí) otros aspectos: la probabilidad de efectos hereditarios graves, el período de reducción de vida si se produce un efecto letal y el riesgo de efectos estocásticos no letales (cánceres no letales) que producen una disminución de la calidad de vida. Esta cantidad es el <em>detrimento</em>.<br />
La Comisión Internacional de Protección Radiológica (ICRP), en su publicación 103 (2007), considera que los límites de dosis establecidos en la publicación 60 (1991) continúan proporcionando un nivel adecuado de protección. Los coeficientes nominales de riesgo son algo menores en las últimas estimaciones que los indicados en la publicación 60, pero esto no tiene ninguna relevancia práctica. Por tanto, examinaremos en lo que sigue el procedimiento por el que fueron establecidos los límites de dosis del informe 60 de la ICRP, aunque, para entender estos últimos hay que remontarse a las recomendaciones que la ICRP hizo en 1977.<br />
En 1977 los límites de dosis propuestos fueron calculados atendiendo a que una probabilidad de muerte como consecuencia del trabajo de 1 en 1000, es decir 10<sup>-3</sup>, debería suponerse en la frontera de lo inaceptable. Este nivel de riesgo se tomaba por comparación con las tasas de muerte por accidentes en las industrias. Para los miembros del público la probabilidad de muerte adicional como consecuencia de las radiaciones debía estar por debajo de 1 en 100000, o sea 10<sup>-5</sup>. Este enfoque fue abandonado ya que, aun siendo posible llegar a un acuerdo sobre el nivel de riesgo a partir del cual se derivan los límites, esto supondría asumir un mismo nivel de riesgo aceptable para actividades muy diferentes. Por otro lado, en el trabajo con radiaciones también pueden existir riesgos que no tengan que ver con éstas, como sucede en minas y factorías. Además, en todas las industrias pueden producirse enfermedades ocupacionales que lleven a la muerte, y las pérdidas de vida por accidentes pueden ser muy distintas dependiendo del tipo de ocupación (en industrias pueden alcanzar 35 años, mientras que para la radiación se estima una media de 13 años si se produce un cáncer fatal). La elección de un límite de dosis adecuado para un miembro del público es incluso más difícil.<br />
El enfoque de la ICRP en su informe 60 consistió así en la selección de un conjunto de valores de dosis efectiva anual: 10 mSv, 20 mSv, 30 mSv y 50 mSv, para cada uno de los cuales, suponiendo que se alcanzan en todos y cada uno de los años de vida profesional, se evalúan los diferentes atributos del detrimento, ponderados con respecto al riesgo de cáncer mortal (tabla 1). La ICRP concluye, a la vista de estos valores, que una probabilidad superior al 8% de que los riesgos debidos a la radiación en el lugar de trabajo provoquen la muerte de un individuo, aunque esta se produzca a edad avanzada, es excesiva. Por ello el límite de 50 mSv/año establecido en 1977 se redujo hasta 20 mSv/año (promediados en cinco años), asumiendo que una probabilidad del 3.6% sí es tolerable y resulta similar a la aceptada en 1977. Hemos señalado en negrita la columna correspondiente en la tabla.<br />
Para los límites del público no se aplica el mismo criterio que para los límites ocupacionales; excluyendo las exposiciones al radón, que se tratan por separado en protección radiológica, el valor medio de exposición por causas naturales es de 1 mSv, y ese es precisamente el límite para las dosis efectivas de los miembros del público.<br />
El avisado lector habrá notado la gran cantidad de puertas por abrir que hemos ido dejando atrás; sirva este común modo de excitar la curiosidad como acicate para animar futuras colaboraciones y, por supuesto, lecturas.<br />
<div id="attachment_4870" style="width: 803px" class="wp-caption alignnone"><a href="https://bnnas.files.wordpress.com/2016/10/path5301.png"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-4870" class="wp-image-4870" src="https://bnnas.files.wordpress.com/2016/10/path5301.png" alt="Tabla 1" width="793" height="135" srcset="https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2016/10/path5301.png 721w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2016/10/path5301-300x51.png 300w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2016/10/path5301-480x82.png 480w" sizes="auto, (max-width: 793px) 100vw, 793px" /></a><p id="caption-attachment-4870" class="wp-caption-text">Tabla 1</p></div><br />
&nbsp;</p>
<ol>
<li>Jiménez D. Hablan las víctimas de Hiroshima. Magazine de <em>El Mundo</em>. Domingo 24 de julio de 2005.</li>
<li>Preston DL, et al. Studies of mortality of atomic bomb survivors. Report 13: solid cancer and noncancer disease mortality: 1950-1997. Radiat Res 2003:160:381-407.</li>
<li>Ozasa K, et al. Studies of the mortality of atomic bomb survivors, Report 14, 1950-2003: an overview of cancer and noncancer diseases. Radiat Res 2012:177: 229-43.</li>
<li>ICRP Publication 60. 1990 Recommendations of the International Commission on Radiological Protection. Ann ICRP 1991:21(1-3). Existe una traducción oficial al español de la SEPR publicada en 1995.</li>
<li>ICRP Publication 103. The 2007 Recommendations of the International Commission on Radiological Protection. Ann ICRP 2007:37(2-4). Existe una traducción oficial al español de la SEPR y la APCNEAN publicada en 2008.</li>
</ol>
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		<title>Que Dios nos perdone</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Pedro Ruiz Manzano]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 28 Nov 2024 12:28:51 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>No es que yo sea espacialmente religioso, quizá hasta sea ateo… No lo sé… Pero mejor no voy abrir aquí esta lata de truenos… Los gestores de Desayuno con Fotones me lo agradecerán… Un día, zarceando por Internet, me tropecé con la Oración del Radiólogo y me pareció divertida para compartirla con algunos colegas. Rezaba [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>No es que yo sea espacialmente religioso, quizá hasta sea ateo… No lo sé… Pero mejor no voy abrir aquí esta lata de truenos… Los gestores de Desayuno con Fotones me lo agradecerán…<br />
Un día, zarceando por Internet, me tropecé con la Oración del Radiólogo y me pareció divertida para compartirla con algunos colegas. Rezaba así:</p>
<h3>Oración del Radiólogo</h3>
<p><em>Padre Röentgen que estás en el cielo.</em><br />
<em> Santificados sean tus rayos.</em><br />
<em> Venga a nosotros tu radiación.</em><br />
<em> Hágase el efecto Compton como el fotoeléctrico.</em><br />
<em> Danos hoy nuestra dosis de cada día.</em><br />
<em> Perdona nuestros fallos y repeticiones.</em><br />
<em> Así como nosotros perdonamos a nuestros internos.</em><br />
<em> No nos dejes caer en la dispersión.</em><br />
<em> Y líbranos del efecto estocástico.</em><br />
<em> Irradien…</em><br />
Tras los pertinentes comentarios cachondos por parte de los colegas hubo retos para hacer la oración del médico nuclear, la del radiofísico y unas cuantas más.<br />
Y conseguimos esto:</p>
<h3>Oración del Médico Nuclear</h3>
<p><em>Dios te salve Curie, María,</em><br />
<em> llena eres de radio</em><br />
<em> Pierre esté contigo;</em><br />
<em> benditos sean tus isótopos</em><br />
<em> entre todos los átomos,</em><br />
<em> y benditos sean los protones</em><br />
<em> de tus nucleones.</em><br />
<em> Sklodowska María, Madre de la radiactividad,</em><br />
<em> irradia por nosotros, Médicos Nucleares,</em><br />
<em> desintegración tras desintegración</em><br />
<em> y protégenos de la ionización.</em><br />
<em> Pinchen.</em></p>
<h3>Oración del Radiofísico</h3>
<p><em>Creo en Geiger, Detector Todopoderoso,</em><br />
<em> Creador de la cámara de alto voltaje.</em><br />
<em> Creo en Müller su gran compañero,</em><br />
<em> que concibieron, por obra y gracia, la gran avalancha.</em><br />
<em> Electrones nacidos por obra de la radiación ionizante,</em><br />
<em> producidos en un tubo relleno de gas,</em><br />
<em> con un fino hilo metálico en su centro.</em><br />
<em> Fueron acelerados, multiplicados, recolectados y contados,</em><br />
<em> al instante resucitados en forma de corriente eléctrica.</em><br />
<em> Desde el electrómetro serán juzgados y evaluados.</em><br />
<em> Creo en la protección radiológica, en la santa ICRP,</em><br />
<em> en la comunión con la IAEA, en las recomendaciones de ICRU,</em><br />
<em> en la reparación de la carne y en el fondo de radiación.</em><br />
<em> Midan y midan…</em><br />
Ahora las comparto con vosotros esperando que nadie se ofenda… Tan sólo es un juego literario…<br />
Nos quedaría por hacer la oración de radioterapeuta…<br />
¿Alguien se atreve?</p>
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		<title>Nuestra particular deuda con Hiroshima y Nagasaki (parte 2)</title>
		<link>https://fisicamedica.es/blog/nuestra-particular-deuda-con-hiroshima-y-nagasaki-parte-2/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Manuel Vilches Pacheco]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 09 Aug 2020 22:07:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://desayunoconfotones.org/?p=6051</guid>

					<description><![CDATA[<p>En esta segunda parte del post se describen los efectos, agudos y tardíos, que, como consecuencia de su exposición a la radiación, sufrieron y aun sufren las víctimas de los bombardeos y que han sido cuantificados en todos los estudios epidemiológicos realizados sobre los supervivientes (el Life Span Study, LSS). Entre estas víctimas están incluidas, [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-drop-cap"><span class="has-inline-color has-black-color">En esta segunda parte del post se describen los efectos, agudos y tardíos, que, como consecuencia de su exposición a la radiación, sufrieron y aun sufren las víctimas de los bombardeos y que han sido cuantificados en todos los estudios epidemiológicos realizados sobre los supervivientes (el <em>Life Span Study</em>, LSS). Entre estas víctimas están incluidas, por supuesto, aquellos aun no nacidos que se encontraban en el vientre materno en el momento de las explosiones (irradiados in-utero). También veremos qué dice el estudio epidemiológico sobre los efectos hereditarios en los descendientes de aquellas víctimas.</span></p>


<hr class="wp-block-separator" />


<p>Antes de continuar, hagamos un pequeño recordatorio de cómo la radiación daña las células y qué tipos de efectos celulares podrán producirse a consecuencia de ese daño. De la naturaleza de estos dependerán los efectos tisulares y orgánicos y, en última instancia, los daños en el individuo y su descendencia.</p>



<p>La ionización del medio intracelular producida por la radiación puede inducir cambios en el ADN que ponen en marcha de forma inmediata los mecanismos de reparación celular, los cuales deberán actuar antes de que la célula progrese hasta la mitosis. En ese momento la célula tendrá tres posibles “opciones”:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>El ADN puede haber sido completa y correctamente reparado y la célula y su descendencia mantendrán todas sus funciones intactas.</li>
<li>Otra posibilidad es que la reparación no tenga éxito y los mecanismos de control del ciclo celular detecten ese código genético defectuoso y respondan provocando la <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Cell_death">muerte de la célula</a>, mediante la <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Apoptosis">apoptosis</a> o alguna otra forma de <em>suicidio celular</em> o muerte celular activa (<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Necroptosis">necroptosis</a>, <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Autolisis">autolisis</a> y otros), que son, en general, las vías más comunes de muerte celular, tanto en desarrollo normal como en respuesta a un daño externo (la forma en que se producen, la preferencia por una u otra forma&#8230; todo este asunto del suicidio celular merece un <em>post</em> por si solo). Es también posible que los mecanismos de control no activen estos procesos y la célula continúe su ciclo, pero el daño del ADN sea incompatible con una correcta mitosis. En este caso la célula sufrirá, muy probablemente, una <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Catástrofe_mitótica">catástrofe mitótica</a> y muera durante la mitosis. La catástrofe mitótica es un mecanismo de muerte muy frecuente en respuesta a la irradiación. Puede ocurrir también que esos daños permitan a la célula replicarse correctamente pero acaben, tras algunos ciclos reproductivos, derivando en una <em>muerte clonogénica</em> o reproductiva, en cuyo caso toda la estirpe descendiente de aquella célula terminará perdiendo su capacidad proliferativa, lo que equivale a la muerte. Todas estas formas de respuesta concluyen por tanto de la misma manera, con la muerte o incapacidad reproductiva de la célula o su descendencia.</li>
<li>La tercera posibilidad es que la reparación, aun no siendo perfecta, resulte en una alteración en el ADN compatible con la continuidad del ciclo reproductivo. Esa <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Mutación">mutación</a> no supondrá, en la inmensa mayoría de casos, ningún perjuicio ni ventaja significativos y la célula podrá mantener su capacidad proliferativa. Pero la posibilidad más grave, aunque remota, será que esa mutación provoque cambios drásticos de los mecanismos de control del ciclo celular que podrían colaborar con un proceso carcinogénico o, incluso, iniciarlo. </li>
</ul>



<h3 class="wp-block-heading">Los efectos agudos de la irradiación</h3>



<p>La muerte de una única célula en un organismo maduro no tendrá, en genreal, consecuencias, pues los tejidos están formados por un número muy grande de ellas. Ni siquiera la muerte de un número pequeño de células (con algunas excepciones). Para que tenga consecuencias clínicas en el individuo debe producirse la muerte de un número suficientemente grande de células para provocar el fallo del órgano o tejido correspondiente, y ello requiere que tanto la dosis como el volumen irradiado sean grandes. Solo dosis mayores que un valor determinado, que llamamos <strong><em>dosis umbral</em></strong>, podrán provocar un determinado efecto. Solo para dosis mayores que este umbral el efecto aparecerá y lo hará con seguridad, por lo que se les denomina <strong><em>efectos deterministas</em></strong>. Obviamente, el efecto será más grave cuanto mayor sea la dosis o el volumen irradiado, pues mayor será el número de células muertas. Entre los efectos deterministas asociados a la muerte celular en organismos maduros tenemos todos los efectos agudos de la radiación.</p>



<p>La irradiación del cuerpo completo con dosis moderadas (a partir de aproximadamente 1 Gy o incluso menos) provoca una serie de síntomas que se manifiestan agrupados en lo que conocemos como <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Acute_radiation_syndrome">síndrome de irradiación aguda</a>.</p>



<p>Hay que tener en cuenta que la información recopilada sobre la respuesta aguda en la población bombardeada fue escasa. Las precarias condiciones en las que se realizó la atención a los heridos, junto a la gravedad de los daños no radiológicos, exacerbaron los efectos de la radiación, lo que limitó mucho la información obtenida y la hizo difícilmente extrapolable. <a href="https://www.jstage.jst.go.jp/article/jrr1960/16/SUPPLEMENT/16_SUPPLEMENT_49/_pdf">Este artículo</a> (que ya mencioné en la primera parte del post) resume los efectos agudos observados en las víctimas y todos los problemas relacionados con su registro y tratamiento.</p>



<p><span class="has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color">Sobre la evolución clínica del síndrome agudo de irradiación y su tratamiento médico, especialmente a dosis más altas, tenemos también datos procedentes de otros accidentes, principalmente de Chernobyl, al que dediqué <a href="https://desayunoconfotones.org/2019/07/04/retorno-a-chernobyl/">este post</a>.</span></p>



<p>La siguiente tabla resume los síntomas agudos de la irradiación, su tiempo hasta la manifestación y la incidencia, para cada intervalo de dosis absorbidas en cuerpo completo.</p>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-6103" src="https://bnnas.files.wordpress.com/2020/08/image-31.png?w=1024" alt="" width="1029" height="338" srcset="https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-31.png 3647w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-31-300x99.png 300w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-31-1024x337.png 1024w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-31-768x253.png 768w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-31-1536x506.png 1536w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-31-2048x675.png 2048w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-31-1080x356.png 1080w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-31-1280x422.png 1280w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-31-980x323.png 980w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-31-480x158.png 480w" sizes="auto, (max-width: 1029px) 100vw, 1029px" />
<figcaption>Síntomas de la irradiación aguda (para ver las tablas del post correctamente tendrás que abrirla en una pestaña nueva).</figcaption>
</figure>



<p>Se distinguen, por convención, tres subsíndromes : </p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>Hematopoyético</strong>, iniciado por la muerte de las células madre pluripotenciales de la médula ósea que causará anemia, leucopenia y plaquetopenia que pueden derivar en infección, fiebre y hemorragias (subdérmicas, lo que se conoce como <em>púrpura</em>, o internas), especialmente en presencia de heridas por otras causa, como fue el caso,</li>
<li><strong>Gastrointestinal</strong>, producido por daños en las células basales de la mucosas intestinal que derivarán en nauseas, vómitos y dolor abdominal y una posterior pérdida de electrolitos por la reducción de la capacidad de absorción intestinal.</li>
<li><strong>Neurovascular</strong>, posiblemente producido por la inflamación resultante del daño en los tejidos endotelial y vascular que produciría un aumento de la presión intracraneal (aunque el mecanismo exacto no es aun bien conocido), y que se manifiesta con mareo, dolor de cabeza e incluso la pérdida de conciencia.</li>
</ul>



<p>El síndrome de radiación aguda puede llegar a provocar, incluso en el intervalo de dosis más bajas (1-2 Gy), la muerte de la persona irradiada en pocos días o semanas y la probabilidad de que la muerte ocurra, así como el tiempo que haya de transcurrir para que ocurra, dependerá de la dosis absorbida, de si existen lesiones de otra naturaleza y de si la persona recibe o no tratamiento médico adecuado.</p>



<p>En Hiroshima y Nagasaki las personas que recibieron dosis superiores a 1 Gy sufrieron daños severos de otra naturaleza y recibieron un tratamiento médico insuficiente (por carencia de medios y por desconocimiento, pues era la primera vez que el ser humano se enfrentaba a los daños por radiación), lo que elevó la mortalidad por síndrome de irradiación en todos los intervalos de dosis.</p>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-6117" src="https://bnnas.files.wordpress.com/2020/08/image-2.jpeg?w=1024" alt="" width="1121" height="87" srcset="https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-2.jpeg 1508w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-2-300x23.jpeg 300w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-2-1024x80.jpeg 1024w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-2-768x60.jpeg 768w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-2-1080x85.jpeg 1080w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-2-1280x100.jpeg 1280w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-2-980x77.jpeg 980w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-2-480x38.jpeg 480w" sizes="auto, (max-width: 1121px) 100vw, 1121px" />
<figcaption>Probabilidad de muerte y tiempo hasta el fallecimiento por síndrome de irradiación, sin tratamiento médico y con tratamiento médico óptimo.</figcaption>
</figure>



<div class="wp-block-image is-style-default">
<figure class="alignleft size-medium is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-5916" src="https://bnnas.files.wordpress.com/2020/08/imagen-3.png?w=196" alt="" width="259" height="396" srcset="https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/imagen-3.png 966w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/imagen-3-196x300.png 196w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/imagen-3-668x1024.png 668w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/imagen-3-768x1177.png 768w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/imagen-3-480x735.png 480w" sizes="auto, (max-width: 259px) 100vw, 259px" />
<figcaption>Alopecia en una de las víctimas <br />de Nagasaki.</figcaption>
</figure>
</div>



<p>El síndrome de irradiación aglutina los efectos agudos y deterministas más severos, pero no son los únicos.</p>



<p>Otro efecto agudo característico de la irradiación, que se presenta también a dosis muy bajas, es la <strong>alopecia</strong>. El mecanismo por el que ocurre tampoco es bien conocido, pero se cree que la muerte de unas pocas células del folículo piloso es suficiente para producir una reducción en el grosor y calidad estructural del cabello que resultan en una extrema fragilidad. La siguiente figura representa la probabilidad de alopecia en función de la dosis en cuero cabelludo, entre las víctimas de los bombardeos.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="894" height="884" class="wp-image-6004" src="https://bnnas.files.wordpress.com/2020/08/image-9.png?w=894" alt="" srcset="https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-9.png 894w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-9-300x297.png 300w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-9-768x759.png 768w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-9-480x475.png 480w" sizes="auto, (max-width: 894px) 100vw, 894px" />
<figcaption>Porcentaje de alopecia severa en la población de Hiroshima. El efecto es observable incluso a dosis menores de 1 Gy. Los puntos grises, que parecen mostrar una reducción del efecto a dosis altas son una anomalía posiblemente asociada a la sobreestimación de las dosis en el cuero cabelludo en la población más próxima al epicentro de la explosión.</figcaption>
</figure>



<h3 class="wp-block-heading">Los efectos a largo plazo de la radiación</h3>



<p>A diferencia de la muerte celular, una mutación maligna puede suponer una amenaza para la vida de un individuo aun cuando solo aparezca en una única célula. El desarrollo de un cáncer a partir de esa mutación es un proceso de degradación celular por etapas que abarcará al menos algunos años hasta su manifestación clínica y su diagnóstico. Se trata por ello de un efecto tardío cuya investigación precisa un seguimiento de largo plazo.</p>



<p>Bajo el paradigma vigente, el efecto carcinogénico de la radiación es visto como un proceso absolutamente estocástico (azaroso) que puede ocurrir incluso para dosis extremadamente bajas, lo que significa que no existe un umbral seguro de dosis por debajo del cual podamos tener garantía de que el efecto no aparecerá. Por decirlo de forma visual, una única partícula ionizante puede provocar, en una única célula, una mutación que inicie un proceso carcinogénico. Este paradigma, que se conoce como <strong>modelo lineal sin umbral</strong> y había sido ya planteado en la primera mitad del siglo XX, se sostiene principalmente en la evidencia surgida del seguimiento de la población de Hiroshima y Nagasaki.</p>



<p>Realmente, el cáncer requiere la activación de un gran número de mutaciones relacionadas con múltiples funciones celulares. Pero hoy aceptamos que algunas mutaciones especialmente graves tienen un papel muy relevante en el proceso al facilitar la consecutiva acumulación de mutaciones adicionales, y que la radiación es un agente especialmente capaz de producir este tipo de mutaciones. </p>



<p>Respecto a la carcinogénesis, el seguimiento de los supervivientes de los bombardeos arroja evidencia suficiente: la radiación incrementó la incidencia de cáncer, y sigue incrementándola. Todo el mundo tiene idea de ello. Pero ¿cómo de importante es ese incremento?. La siguiente figura lo ilustra de forma suficientemente clara para la incidencia de cáncer sólido y leucemia.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="546" height="735" class="wp-image-6131" src="https://bnnas.files.wordpress.com/2020/08/hiroshima-cancer.png?w=546" alt="" srcset="https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/hiroshima-cancer.png 546w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/hiroshima-cancer-223x300.png 223w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/hiroshima-cancer-480x646.png 480w" sizes="auto, (max-width: 546px) 100vw, 546px" />
<figcaption>Se muestra en las figuras la evolución en el tiempo del número de cánceres sólidos (arriba) y leucemia (abajo). En negro la incidencia esperada y en rojo el incremento, estimado a partir de la regresión de los casos realmente observados (puntos).</figcaption>
</figure>



<p>En resumen, el bombardeo ha incrementado, hasta el momento, en un 11 % la incidencia de los cánceres sólidos y en un 46 % la de todas las formas de leucemia y linfoma agudos. Dicho en números absolutos, entre los 86700 individuos irradiados con dosis superiores a 5 mGy que se incluyeron en el LSS, se han diagnosticado, hasta 2015, 7851 casos, frente a los 7000 que habrían sido diagnosticados en una población no irradiada. Solo 850 casos de cáncer atribuibles a la radiación de los bombardeos. Es un incremento considerable, sin duda, pero muy alejado del valor que, según mi experiencia, ha calado entre la opinión pública. Los números para leucemias y linfomas son aun más sorprendentes, dada la baja incidencia natural. Así, donde se esperaban unos 111 casos (con una importante incertidumbre), se ha observado un exceso de unos 94 casos, hasta contabilizar los 204 (en 2015). La leucemia es un tipo de cáncer de aparición aguda, con tiempo de latencia muy corto, por lo que ese incremento tuvo lugar en los 30 años después de las explosiones y hoy día la incidencia anual en la población bombardeada coincide con la que habría habido sin los bombardeos.</p>



<p><span class="has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color">No muestra el LSS relación con la radiación para la <em>leucemia linfocítica crónica</em>, pero el análisis a largo plazo de la cohorte de liquidadores de Chernobyl indica que también esta forma de leucemia puede ser producida por la radiación.</span></p>



<p>Por supuesto, la probabilidad de sufrir un cáncer radioinducido aumenta al aumentar la dosis recibida. El LSS muestra que esta dependencia se ajusta bien al modelo lineal sin umbral, al menos en el rango de dosis al que la población de Hiroshima y Nagasaki estuvo expuesta y con las incertidumbres, considerables, del estudio.</p>



<p>La figura siguiente muestra esta proporcionalidad para la población de Hiroshima y Nagasaki (puntos negros) y la obtenida del estudio <a href="https://www.irsn.fr/EN/Research/Research-organisation/Research-programmes/INWORKS-study/Pages/INWORKS-study.aspx">INWORKS</a> (puntos rojos). La coincidencia entre ambas poblaciones es muy buena, a pesar de que en el caso de INWORKS las dosis absorbidas, muy bajas, fueron el resultado, no de una exposición aguda, como en la población bombardeada, sino de una exposición ocupacional crónica a lo largo de muchos años.</p>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-6011" src="https://bnnas.files.wordpress.com/2020/08/image-13.png?w=1024" alt="" width="858" height="376" srcset="https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-13.png 2012w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-13-300x132.png 300w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-13-1024x449.png 1024w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-13-768x337.png 768w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-13-1536x673.png 1536w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-13-1080x473.png 1080w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-13-1280x561.png 1280w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-13-980x430.png 980w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-13-480x210.png 480w" sizes="auto, (max-width: 858px) 100vw, 858px" />
<figcaption>Relación dosis-respuesta del incremento de riesgo relativo para cánceres sólidos. El estudio INWORKS muestra buena coincidencia con el LSS a pesar de tratarse de un estudio de dosis muy bajas y resultantes de exposiciones crónicas en periodos de tiempo muy largos.</figcaption>
</figure>



<p>Este es el modelo de dosis-riesgo aceptado hoy y que difícilmente podremos desterrar (al menos en un futuro inmediato), dada la dificultad de realizar un estudio que no esté afectado por tremendas incertidumbres dosimétricas y epidemiológicas para las dosis muy bajas. Y ha sido este modelo, surgido del sufrimiento de aquellas víctimas, el que ha impulsado en las últimas décadas la técnica y la ciencia radiológica hasta unos niveles de seguridad superiores a los de la mayoría de actividades humanas.</p>



<p>Los datos epidemiológicos del LSS nos han permitido también estimar la propensión de cada tejido a desarrollar un cáncer radioinducido, e incluso distinguir (al límite de la significación estadística) un nivel de riesgo diferente para mujeres y hombres (el valor adoptado en el modelo es el promedio de ambos sexos).</p>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-6014" src="https://bnnas.files.wordpress.com/2020/08/radiaciones_paz.png?w=1024" alt="" width="790" height="444" srcset="https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/radiaciones_paz.png 2999w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/radiaciones_paz-300x169.png 300w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/radiaciones_paz-1024x576.png 1024w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/radiaciones_paz-768x432.png 768w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/radiaciones_paz-1536x865.png 1536w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/radiaciones_paz-2048x1153.png 2048w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/radiaciones_paz-1080x608.png 1080w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/radiaciones_paz-1280x720.png 1280w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/radiaciones_paz-980x552.png 980w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/radiaciones_paz-480x270.png 480w" sizes="auto, (max-width: 790px) 100vw, 790px" />
<figcaption>Exceso de riesgo relativo por unidad de dosis efectiva (Sievert, Sv) para diferentes órganos y tejidos, distinguido por sexo. La tabla muestra los valores aceptados en la actualidad, publicados en el informe 103 de la Comisión Internacional de Protección Radiológica (ICRP). Las incertidumbres son grandes, debe tenerse en cuenta que al separar la cohorte, el número de casos de cáncer en cada localización es más pequeño, y la incertidumbre estadística es mayor.</figcaption>
</figure>



<h3 class="wp-block-heading">No todo es cáncer. Otros efectos a largo plazo.</h3>



<p>El estudio a largo plazo de los supervivientes ha evidenciado también la mayor incidencia de otras patologías, no neoplásicas, relacionadas con la irradiación.</p>



<p>El más conocido de estos efectos no agudos es la catarata. Esta apareció en general tras un periodo de latencia de entre dos y diez años (si bien algunos casos se manifestaron tras solo tres meses) y generalmente como <em>catarata posterior subcapsular </em>y<em> catarata cortical</em>, formas títpicamente asociadas a la irradiación. Los datos del LSS muestran que la dosis umbral para este efecto, si la hay, es menor de 1 Gy. El mecanismo por el cual la catarata, que es un efecto deterministas, se forma incluso a dosis tan bajas es complejo y está relacionado con la particular organización encapsulada de ese órgano.</p>



<figure class="wp-block-image size-large is-style-default"><img loading="lazy" decoding="async" width="914" height="916" class="wp-image-6008" src="https://bnnas.files.wordpress.com/2020/08/image-11.png?w=914" alt="" srcset="https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-11.png 914w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-11-300x300.png 300w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-11-150x150.png 150w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-11-768x770.png 768w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-11-480x481.png 480w" sizes="auto, (max-width: 914px) 100vw, 914px" />
<figcaption><em>Odds ratio</em> (una de las medidas utilizadas para cuantificar el incremento de riesgo debido a una exposición frente al riesgo natural o basal) para la aparición de cataratas, obtenido con los datos de los supervivientes. La probabilidad de sufrir una catarata aumenta incluso para dosis muy pequeñas y se duplica para dosis en el entorno de 2 Gy. Los datos parecen ajustarse mejor a una dependencia cuadrática (línea roja) que a una lineal (línea azul), aunque las incertidumbres asociadas son grandes y la diferencia no es significativa. Sobre el significado de la odds ratio y otras medidas de asociación de un efecto, puedes leer <a href="https://revistachilenadeanestesia.cl/riesgo-relativo-y-razon-de-ventajas/#:~:text=Riesgo%20relativo%20(RR)%20y%20odds,el%20an%C3%A1lisis%20de%20trabajos%20retrospectivos.">este artículo</a>.</figcaption>
</figure>



<p>Además de la catarata, otras patologías se han manifestado a más largo plazo en la población irradiada. Los mecanismos por los que algunas de estas aparecen no están claros, pero podrían estar relacionados con la respuesta aguda inflamatoria o el deterioro inmunológico derivado de la aplasia medular. Uno de los que más interés despierta, y que se ha visto confirmado en el seguimiento de los liquidadores de Chernobyl, es el <strong>infarto de miocardio</strong>. También el <strong>ictus cerebral</strong> muestra coeficientes de riesgo muy significativos. Estos efectos muy tardíos presentan umbrales de dosis muy bajos o inexistentes.</p>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-6016" src="https://bnnas.files.wordpress.com/2020/08/image-14.png?w=1024" alt="" width="824" height="372" srcset="https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-14.png 2030w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-14-300x136.png 300w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-14-1024x463.png 1024w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-14-768x347.png 768w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-14-1536x695.png 1536w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-14-1080x488.png 1080w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-14-1280x579.png 1280w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-14-980x443.png 980w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-14-480x217.png 480w" sizes="auto, (max-width: 824px) 100vw, 824px" />
<figcaption>Riesgo relativo (RR) para incidencia y exceso de riesgo relativo (ERR = 1 &#8211; RR) para mortalidad de otras patologías diferentes al cáncer. Se observa un incremento de riesgo del 15 % de muerte por todas las causas en la población bombardeada.</figcaption>
</figure>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-6018" src="https://bnnas.files.wordpress.com/2020/08/image-15.png?w=1024" alt="" width="818" height="418" srcset="https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-15.png 2042w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-15-300x153.png 300w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-15-1024x524.png 1024w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-15-768x393.png 768w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-15-1536x785.png 1536w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-15-1080x552.png 1080w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-15-1280x654.png 1280w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-15-980x501.png 980w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-15-480x245.png 480w" sizes="auto, (max-width: 818px) 100vw, 818px" />
<figcaption>Curvas de dosis-respuesta para ictus cerebral e infarto en la población bombardeada. Para incidencia del ictus, un modelo cuadrático (línea roja) muestra un mejor ajuste de los datos.</figcaption>
</figure>



<p>Solo un estudio como el LSS, con seguimientos a tan largo plazo de una población considerable cuyo nivel de exposición puede conocerse con una precisión aceptable, ha podido aportar la evidencia de la existencia de estos efectos que de otra forma serían imposibles de observar.</p>



<h3 class="wp-block-heading">Irradiados in-utero: efectos en el embrión</h3>



<p>Los efectos en el embrión pueden estar asociados a la muerte celular o a la mutación carcinogénica. Tres son los efectos observados:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>La muerte de incluso unas pocas células en un embrión en las primeras etapas del desarrollo, que puede resultar en su inviabilidad y en un aborto espontáneo.</li>
<li>La muerte de un número pequeño de células durante la etapa de organogénesis (semanas 3ª a 8ª) o durante el desarrollo del córtex (semanas 8ª a 25ª), que puede provocar malformaciones y retraso mental. </li>
<li>La mutación oncogénica en los tejidos del embrión, especialmente en la última etapa, que aumentará el riesgo de cáncer a lo largo de su vida. </li>
</ul>



<p>Los tres efectos se han estudiado en la población expuesta in-útero en Hiroshima y Nagasaki y los resultados contradicen las ideas comunes que se tienen sobre el asunto.</p>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-6127" src="https://bnnas.files.wordpress.com/2020/08/image-35.png?w=1024" alt="" width="1160" height="224" srcset="https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-35.png 1031w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-35-300x58.png 300w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-35-1024x198.png 1024w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-35-768x148.png 768w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-35-980x189.png 980w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-35-480x93.png 480w" sizes="auto, (max-width: 1160px) 100vw, 1160px" />
<figcaption>Efectos posibles de la irradiación en las diferentes etapas del desarrollo fetal.</figcaption>
</figure>



<p>La incidencia de <strong>abortos y malformaciones</strong> en el grupo de personas irradiadas in-utero en Hiroshima y Nagasaki no muestra diferencia estadísticamente significativa respecto a la que cabría esperar en una población no irradiada.</p>



<p>Respecto al <strong>retraso mental</strong>, los datos de Hiroshima y Nagasaki sí muestran un claro impacto de las dosis recibidas in-utero, pero solo en aquellos que fueron irradiados entre las semanas 8ª a 26ª de desarrollo y con dosis más altas (&gt; 0.5 Gy).</p>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-6136" src="https://bnnas.files.wordpress.com/2020/08/ci_lss-1.png?w=1024" alt="" width="580" height="415" srcset="https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/ci_lss-1.png 2788w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/ci_lss-1-300x215.png 300w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/ci_lss-1-1024x734.png 1024w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/ci_lss-1-768x551.png 768w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/ci_lss-1-1536x1101.png 1536w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/ci_lss-1-2048x1468.png 2048w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/ci_lss-1-1080x774.png 1080w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/ci_lss-1-1280x918.png 1280w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/ci_lss-1-980x703.png 980w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/ci_lss-1-480x344.png 480w" sizes="auto, (max-width: 580px) 100vw, 580px" />
<figcaption>El coeficiente intelectual solo muestra una reducción con las dosis de radiación recibidas in-utero para las personas irradiadas entre las semanas 8ª a 26ª y en este intervalo solo para las dosis más altas (&gt; 0.5 Gy).</figcaption>
</figure>



<p>En números absolutos, el estudio, que compara 476 individuos irradiados con dosis superiores a los 5 mGy (hasta los casi 2000 mGy de aquellos más próximos al epicentro) y 1068 no irradiados, muestra en el primer grupo 21 casos de retraso mental severo (4.4 %) frente a 9 casos en el segundo grupo (0.8 %). La siguiente figura muestra como ese incremento de riesgo se reparte en función de la dosis y del estado de gestación en el que ocurrió la irradiación. A pesar de las incertidumbres tan grandes, debidas al reducido número de casos, la dependencia con la dosis señala claramente la relación causa-efecto.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1168" height="1164" class="wp-image-6021" src="https://bnnas.files.wordpress.com/2020/08/image-17.png?w=1024" alt="" srcset="https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-17.png 1168w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-17-300x300.png 300w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-17-1024x1020.png 1024w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-17-150x150.png 150w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-17-768x765.png 768w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-17-1080x1076.png 1080w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-17-980x977.png 980w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-17-480x478.png 480w" sizes="auto, (max-width: 1168px) 100vw, 1168px" />
<figcaption>La probabilidad de retraso mental en el neonato aumenta para dosis por encima de los 200 mGy, especialmente si la irradiación se produce en las semanas 8ª a 26ª de gestación, que coinciden con el desarrollo del cortex cerebral (línea roja). Cuando la irradiación ocurre en las semanas posteriores (con el córtex ya en avanzado desarrollo) el efecto solo aparece para dosis superiores a 500 mGy.</figcaption>
</figure>



<h3 class="wp-block-heading">Los descendientes de las víctimas: efectos hereditarios</h3>



<p>A pesar de todos los prejuicios existentes sobre el asunto, el seguimiento a largo plazo de 77000 descendientes nacidos en los nueve años posteriores al bombardeo, no muestra incremento de riesgo para cánceres sólidos, leucemias ni otras enfermedades. Tampoco se ha visto incrementada la incidencia de malformaciones, abortos, o muerte perinatal. No existe correlación ni con las dosis conjuntas de ambos progenitores ni con las dosis por separado. Información detallada sobre el estudio se recopila en <a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK224252/">este informe</a> de libre acceso.</p>



<p>La existencia de estas secuelas hereditarias que traspasan generaciones, esta especie de «<em>peste atómica</em>» con la que los supervivientes fueron estigmatizados por sus propios compatriotas, no es más que un prejuicio, un mito. Una (otra) injusticia sufrida por aquellas víctimas y que provocó en ellas un miedo que les acompañaría en adelante, temiendo que esas radiaciones invisibles acabaran afectando a la salud de sus hijos, a los que veían crecer sanos.</p>



<p>Estos niños son hoy adultos, algunos han superado los 70 años. Aun así el estudio continúa registrando los posibles efectos sobre su salud y la incidencia de las diferentes patologías, sin que hasta la fecha se haya evidenciado ningún efecto significativo.</p>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-6022" src="https://bnnas.files.wordpress.com/2020/08/image-18.png?w=1024" alt="" width="848" height="423" srcset="https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-18.png 2144w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-18-300x150.png 300w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-18-1024x511.png 1024w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-18-768x383.png 768w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-18-1536x767.png 1536w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-18-2048x1022.png 2048w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-18-1080x539.png 1080w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-18-1280x639.png 1280w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-18-980x489.png 980w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-18-480x240.png 480w" sizes="auto, (max-width: 848px) 100vw, 848px" />
<figcaption>Riesgo relativo de incidencia de cáncer sólido y leucemia entre los descendientes de los bombardeados, antes y después de los 19 años, en función de la dosis recibidas por el padre o la madre. El riesgo relativo se calcula respecto a la población no irradiada (&lt; 5 mGy). Los datos no muestran dependencia con la dosis y las diferencias respecto al grupo de comparación no son en ningún caso estadísticamente significativas .</figcaption>
</figure>



<h3 class="wp-block-heading">A modo de despedida</h3>



<p>En los últimos años ha surgido una corriente crítica con el modelo lineal sin umbral, el cual ha reinado (y sigue haciéndolo) en el ámbito de la protección radiológica desde hace décadas. Se critica, también, la calidad de los datos que lo sustentan, no solo los de Hiroshima y Nagasaki (aunque estos principalmente).</p>



<p>El estudio de los efectos de la radiación realizado con el seguimiento de las víctimas de los bombardeos es sin duda un hito de la humanidad. Es el reverso luminoso de aquel lado tan oscuro de nuestra historia común. De aquel sufrimiento de las víctimas y el posterior esfuerzo de cientos o miles de investigadores ha surgido el modelo de gestión de riesgos con más fundamento científico de cuantos pueblan la actividad humana, y sigue siendo un ejemplo único. La complejidad de los datos y del trabajo de campo que requirió su recopilación, la dificultad de su ordenación y análisis, las complejas condiciones geopolíticas en las que el estudio se desarrolló, todo se une para que comprender su dimensión siga siendo tarea inaccesible incluso para los profesionales.</p>



<p>Espero que el post haya servido, al menos, para que tú también te sientas en deuda con aquellas personas cuyo sufrimiento sirvió, sin duda, para que otros, también tú, podamos disfrutar de forma segura de todas las aplicaciones útiles de las radiaciones ionizantes.</p>
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		<title>Nuestra particular deuda con Hiroshima y Nagasaki (parte 1)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Manuel Vilches Pacheco]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 06 Aug 2020 21:56:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Nota: El pasado febrero fui invitado a participar como ponente en la jornada que el departamento de Derecho Internacional de la Universidad de Oviedo preparaba para recibir a Carlos Umaña, representante de ICAN y premio Nobel de la Paz 2017. La jornada debió celebrarse el pasado 11 de marzo, pero aquella misma mañana, y a [&#8230;]</p>
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<p><span class="has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color"><strong>Nota</strong>: El pasado febrero fui invitado a participar como ponente en la jornada que el departamento de Derecho Internacional de la Universidad de Oviedo preparaba para recibir a Carlos Umaña, representante de ICAN y premio Nobel de la Paz 2017. La jornada debió celebrarse el pasado 11 de marzo, pero aquella misma mañana, y a causa de la epidemia, los participantes decidimos no abrir las puertas al público y cancelar el evento. Este <em>post </em>en dos capítulos es una adaptación de la primera parte de esa charla.</span></p>


<hr class="wp-block-separator" />


<p>Para los que, como yo, se dedican profesionalmente a los usos pacíficos de las radiaciones ionizantes, escribir sobre los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki supone siempre un tremendo conflicto.</p>



<p>Por un lado, nos preocupa que alguien relacione malintencionadamente los usos pacíficos, en especial los usos médicos, con aquel horror, y no tanto por la opinión que de nosotros y nuestra profesión pueda tener el público sino por el injustificado temor que esta asociación podría infundir en los pacientes que precisen de las técnicas radiológicas, que son hoy herramienta imprescindible de la medicina en el diagnóstico y tratamiento de muchas patologías. Contribuir a esa confusión sería, para cualquiera de nosotros, imperdonable.</p>



<p>Pero, por otro lado, no podemos ignorar que el seguimiento epidemiológico de las víctimas de aquellos bombardeos es la mayor fuente de información de la que disponemos sobre los efectos de la radiación en el organismo y ha permitido a las generaciones posteriores evitar tales efectos, o al menos reducirlos, en los usos pacíficos de las radiaciones ionizantes.</p>



<p>Conocer y comprender toda esa información debería ser parte esencial de las competencias del especialista en radiofísica y en las otras especialidades radiológicas. Pero estoy convencido de que también el público general debería tener un conocimiento de esta información, siquiera superficial pero alejado de los tópicos habituales, pues ese conocimiento no solo no añadirá temor o desconfianza sino que contribuirá a mejorar la percepción que el público tiene de los usos pacíficos de la radiación, no solo de los usos médicos, también de los industriales y energéticos.</p>



<p>Como profesionales, podemos decir que esta es nuestra particular deuda con aquellas personas que padecieron tal sufrimiento. Creo que el mejor homenaje que hoy podemos rendirles es haber sido capaces de extraer de su terrible vivencia una información que ha salvado ya una enorme cantidad de vidas y lo seguirá haciendo por mucho tiempo. <strong><a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Tsutomu_Yamaguchi">Tsutomu Yamaguchi</a></strong>, único superviviente a las dos explosiones atómicas oficialmente reconocido, decía en una de las últimas entrevistas que concedió: “<em>Mi historia contará a las generaciones futuras el horror de los bombardeos atómicos, incluso más allá de mi muerte</em>”. Y podemos estar seguros de que así será, pues todo lo que de su historia, y de la de los miles de víctimas, hemos podido aprender formará parte del acervo humano para siempre.</p>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-5912" src="https://bnnas.files.wordpress.com/2020/08/fig1.png?w=470" alt="" width="799" height="449" srcset="https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/fig1.png 1452w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/fig1-300x169.png 300w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/fig1-1024x576.png 1024w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/fig1-768x432.png 768w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/fig1-1080x608.png 1080w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/fig1-1280x720.png 1280w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/fig1-980x551.png 980w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/fig1-480x270.png 480w" sizes="auto, (max-width: 799px) 100vw, 799px" /></figure>



<h3 class="wp-block-heading">Una breve introducción</h3>



<p>La principal evidencia del daño de la radiación disponible hasta la fecha surge del <strong><a href="https://www.rerf.or.jp/en/programs/research_activities_e/outline_e/proglss-en/">LIFE SPAN STUDY</a></strong> (LSS), el colosal estudio epidemiológico realizado con el seguimiento durante decenios de más de ciento veinte mil supervivientes de los bombardeos y que continúa en la actualidad analizando los efectos a largo plazo de la radiación sobre las personas irradiadas, especialmente la causa de muerte y la incidencia de cánceres de todo tipo. El estudio no ha sido el único realizado sobre la población de Hiroshima y Nagasaki. <a href="https://www.rerf.or.jp/en/programs/research_activities_e/outline_e/progf1-en/">Un segundo estudio</a>, con los 77000 descendientes de primera generación de aquellos supervivientes, nacidos entre 1946 y 1984, se puso en marcha con la intención de determinar la posible existencia de efectos hereditarios en las generaciones futuras. Y un tercero, el <a href="https://www.rerf.or.jp/en/programs/research_activities_e/outline_e/progahs-en/">Adult Health Study</a>, iniciado en 1958 con 22000 personas extraídas del LSS a las que se añadieron, en 1977, 1000 más que habían sido irradiadas antes de nacer (<em>in-utero</em>), se desarrolló con el objeto de determinar todos los efectos a largo plazo sobre la salud, incluidas enfermedades (cáncer, pero también tumoración benigna, enfermedad cardiovascular y otras dolencias crónicas), envejecimiento, cambios psicosociales y cambios en parámetros fisiológicos. Otros estudios con técnicas más avanzadas de análisis (genéticas e inmunológicas) se han puesto en marcha recientemente. En total más de 200000 personas seguidas durante decenios. Detalles de todos estos estudios puedes encontrar en este <a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5865006/">artículo</a> y en el capítulo 6 del informe <a href="https://www.nap.edu/read/11340/chapter/8">BEIR VII</a> (informe que puedes descargar entero con solo registrarte). Respuestas a las preguntas frecuentes sobre el asunto puedes encontrar <a href="https://www.rerf.or.jp/en/faq/">aquí</a>. Y un completo resumen en esta <a href="https://www.rerf.or.jp/uploads/2017/09/briefdescript_e.pdf#page=28"><em>descripción breve</em></a> elaborada por la RERF.</p>



<p>Los estudios surgidos de los bombardeos no son la única fuente de información de que disponemos para cuantificar los efectos de la radiación, pero sí han sido hasta ahora, sin ninguna duda, la más importante, a pesar de la dificultad de su extrapolación a situaciones ocupacionales de exposición crónica (al tratarse de un estudio sobre irradiación aguda, ocurrida en un plazo breve de tiempo).</p>



<p><span class="has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color">Recientemente se ha publicado el resultado de otro gran estudio de cohortes, no relacionado con los bombardeos, con 308000 trabajadores de la industria nuclear y 27 años de seguimiento medio. El <strong><a href="https://www.irsn.fr/EN/Research/Research-organisation/Research-programmes/INWORKS-study/Pages/INWORKS-study.aspx">INWORKS</a></strong> ha confirmado las estimaciones de riesgo realizadas a partir de los datos del LSS (como se mostrará en la segunda parte de este post), a pesar de tratarse de irradiaciones crónicas, lo que agranda aun más la importancia de todo lo que en el pasado nos enseñaron, y nos siguen ensañando, las víctimas de Hiroshima y Nagasaki.</span></p>



<figure class="wp-block-image size-large is-style-default"><img loading="lazy" decoding="async" width="574" height="667" class="wp-image-6033" src="https://bnnas.files.wordpress.com/2020/08/image-21.png?w=574" alt="" srcset="https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-21.png 574w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-21-258x300.png 258w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-21-480x558.png 480w" sizes="auto, (max-width: 574px) 100vw, 574px" />
<figcaption>Páginas WEB de la RERF (responsable del LSS) y del IRSN (responsable del INWORKS)</figcaption>
</figure>



<p>El LSS abarca un amplio rango de dosis e incluye 2800 casos de irradiación <em>in útero</em>. Para cada uno de los individuos se realizó, a partir de los datos de situación en el momento de la explosión aportados por él mismo, una estimación detallada de las dosis recibidas. Ensayos atómicos se realizaron posteriormente en escenarios que simulaban las condiciones de habitación de aquellas personas para obtener datos experimentales con los que estimar las dosis de cada individuo incluido en el estudio.</p>



<figure class="wp-block-image size-large is-style-default"><img loading="lazy" decoding="async" width="567" height="537" class="wp-image-6034" src="https://bnnas.files.wordpress.com/2020/08/image-22.png?w=567" alt="" srcset="https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-22.png 567w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-22-300x284.png 300w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-22-480x455.png 480w" sizes="auto, (max-width: 567px) 100vw, 567px" />
<figcaption>Ejemplo de ficha personal del estudio LSS en la que se reflejan las condiciones de irradiación de la persona considerada, incluyendo el tipo de edificación, la orientación del haz, el apantallamiento estructural e incluso su postura (extraído del <a href="https://www.rerf.or.jp/library/scidata/tr_all/TR1959-14.pdf">informe TR 14-59</a> de la Atomic Bomb Casuality Commission, ABCC, responsable de la puesta en marcha de los estudios y germen de la actual RERF)</figcaption>
</figure>



<figure class="wp-block-image size-large is-style-default"><img loading="lazy" decoding="async" width="647" height="681" class="wp-image-6037" src="https://bnnas.files.wordpress.com/2020/08/image-25.png?w=647" alt="" srcset="https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-25.png 647w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-25-285x300.png 285w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-25-480x505.png 480w" sizes="auto, (max-width: 647px) 100vw, 647px" />
<figcaption>Distribución de dosis en las poblaciones supervivientes de Hiroshima y Nagasaki. A pesar de lo que mucha gente cree, el LSS abarca dosis muy bajas (&lt; 5 mGy), si bien es cierto que para estos valores de dosis los efectos son tan escasos que las estimaciones de riesgo tienen incertidumbres muy grandes.</figcaption>
</figure>



<figure class="wp-block-image size-large is-style-default"><img loading="lazy" decoding="async" width="1102" height="337" class="wp-image-6163" src="https://bnnas.files.wordpress.com/2020/08/image-36.png?w=1024" alt="" srcset="https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-36.png 1102w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-36-300x92.png 300w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-36-1024x313.png 1024w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-36-768x235.png 768w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-36-1080x330.png 1080w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-36-980x300.png 980w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-36-480x147.png 480w" sizes="auto, (max-width: 1102px) 100vw, 1102px" />
<figcaption>Los valores oficiales de víctimas, tal como los acepta la RERF. El número de fallecidos es tema de debate aun hoy día, pero estas cifras son, posiblemente, la mejor estimación de la que se dispone.</figcaption>
</figure>



<figure class="wp-block-image size-large is-style-default"><img loading="lazy" decoding="async" width="902" height="225" class="wp-image-6036" src="https://bnnas.files.wordpress.com/2020/08/image-24.png?w=902" alt="" srcset="https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-24.png 902w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-24-300x75.png 300w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-24-768x192.png 768w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-24-480x120.png 480w" sizes="auto, (max-width: 902px) 100vw, 902px" />
<figcaption>Tamaño de las cohortes consideradas en los distintos estudios realizados sobre la salud de la población superviviente. Hay que añadir los 77000 descendientes de primera generación del estudio de efectos hereditarios.</figcaption>
</figure>



<h3 class="wp-block-heading">¿Qué papel juega la radiación en una explosión nuclear?</h3>



<p>Seguramente no sea necesario recordar a un lector interesado en estos asuntos qué es la radiación ionizante, pero por dotar al <em>post </em>de cierta integridad que permita su lectura “del tirón” resumiré aquí algunas ideas elementales.</p>



<p>Llamamos <strong>radiación</strong> a la emisión, propagación y transferencia de energía en cualquier medio en forma de ondas electromagnéticas (fotones) o partículas. Decimos que esta radiación es ionizante cuando, por la cantidad de energía que transporta individualmente cada una de esas partículas, estas tienen la capacidad de arrancar algunos electrones de los átomos que forman la materia.</p>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized is-style-default"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-6044" src="https://bnnas.files.wordpress.com/2020/08/image-28.png?w=1024" alt="" width="1000" height="413" srcset="https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-28.png 1390w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-28-300x124.png 300w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-28-1024x424.png 1024w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-28-768x318.png 768w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-28-1080x447.png 1080w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-28-1280x529.png 1280w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-28-980x405.png 980w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-28-480x199.png 480w" sizes="auto, (max-width: 1000px) 100vw, 1000px" />
<figcaption>Tipos de radiación ionizante. A la izquierda el espectro electromagnético, en el que se destaca el intervalo con poder ionizante. A la derecha las partículas que pueden ser ionizantes cuando tienen energía suficiente.</figcaption>
</figure>



<p>Entre las radiaciones ionizantes más comunes encontramos las formas más energéticas de radiación electromagnética, rayos X y gamma, y algunas partículas elementales o iones acelerados a energías superiores a 1 keV, que es el orden de magnitud de la energía de ligadura de los electrones a los núcleos atómicos.</p>



<p>Una explosión nuclear no es más que una reacción nuclear descontrolada, <em>autoalimentada</em>. Hace falta una importante cantidad de energía (que generalmente es suministrada por un explosivo químico convencional) para iniciarla logrando que un número suficiente de núcleos reaccione y libere su exceso de energía. Pero una vez iniciada cada núcleo que reacciona produce energía en exceso para continuar provocando la reacción, prácticamente instantánea, de otros núcleos. De la energía producida por cada núcleo solo una parte menor se invertirá en mantener la cadena de reacciones. El resto quedará como energía disponible para provocar la destrucción que es la finalidad del arma.</p>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized is-style-default"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-6026" src="https://bnnas.files.wordpress.com/2020/08/image-20.png?w=574" alt="" width="662" height="399" srcset="https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-20.png 574w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-20-300x181.png 300w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-20-480x289.png 480w" sizes="auto, (max-width: 662px) 100vw, 662px" />
<figcaption>Esquema de una reacción nuclear por fisión del uranio-235, <sup>235</sup>U, material empleado en la bomba lanzada sobre Hiroshima.</figcaption>
</figure>



<p>Toda esa energía se libera como radiación electromagnética (fotones en un amplio espectro de energía, incluidos fotones X y gamma de muy alta energía) y como energía cinética de las partículas con masa resultantes (restos de fisión y neutrones con muy alta energía). Desde el instante en que se producen, fotones y partículas comienzan a interaccionar con los núcleos atómicos del medio que rodea a la bomba en explosión, principalmente el aire pero también los propios materiales de la bomba.</p>



<p>Los fotones interaccionan muy poco con el aire poco denso, y recorren en muy breve tiempo, a velocidades lumínicas, largas distancias sin apenas atenuación ni pérdida de energía. Ese <em>flash</em>, instantáneo, la primera ola, fue la causa de la inmediata irradiación de la población hasta distancias muy considerables. La intensidad de esta radiación disminuye al alejarnos de la explosión, siguiendo, aproximadamente, la conocida ley del inverso del cuadrado de la distancia. También una parte considerable de los neutrones producidos alcanzaron a la población incluso a grandes distancias, contribuyendo significativamente a las dosis de radiación ionizante recibidas. De toda la energía generada por la reacción nuclear solo una pequeña fracción, estimada en torno al 5 %, fue liberada como radiación ionizante de largo alcance en Hiroshima y Nagasaki.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="2180" height="2120" class="wp-image-6064" src="https://bnnas.files.wordpress.com/2020/08/gamma_neutron_hn.png?w=1024" alt="" srcset="https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/gamma_neutron_hn.png 2180w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/gamma_neutron_hn-300x292.png 300w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/gamma_neutron_hn-1024x996.png 1024w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/gamma_neutron_hn-768x747.png 768w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/gamma_neutron_hn-1536x1494.png 1536w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/gamma_neutron_hn-2048x1992.png 2048w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/gamma_neutron_hn-1080x1050.png 1080w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/gamma_neutron_hn-1280x1245.png 1280w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/gamma_neutron_hn-980x953.png 980w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/gamma_neutron_hn-480x467.png 480w" sizes="auto, (max-width: 2180px) 100vw, 2180px" />
<figcaption>La fracción de dosis absorbida debida a neutrones varía entre el 20 y el 1 % dependiendo de la localización, y fue algo menor en Nagasaki que en Hiroshima. Pero debemos tener en cuenta que los neutrones producen mayor efecto biológico que los fotones para igual dosis absorbida, en una cuantía que depende de la energía del neutrón y que para determinadas energías puede ser hasta 20 veces mayor.</figcaption>
</figure>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-5909" src="https://bnnas.files.wordpress.com/2020/08/dosis-bombas.png?w=470" alt="" width="541" height="527" srcset="https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/dosis-bombas.png 2945w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/dosis-bombas-300x292.png 300w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/dosis-bombas-1024x997.png 1024w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/dosis-bombas-768x748.png 768w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/dosis-bombas-1536x1495.png 1536w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/dosis-bombas-2048x1994.png 2048w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/dosis-bombas-1080x1051.png 1080w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/dosis-bombas-1280x1246.png 1280w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/dosis-bombas-980x954.png 980w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/dosis-bombas-480x467.png 480w" sizes="auto, (max-width: 541px) 100vw, 541px" />
<figcaption>Dosis ponderada en colon en función de la distancia al hipocentro. La dosis ponderada se calcula sumando la dosis de radiación gamma y la dosis de neutrones multiplicada por 10, asumiendo que este factor es constante para todo el espectro de neutrones. La dosis considerada letal (3 Gy, línea gris horizontal) se superó solo a distancias inferiores a los 1.2 kilómetros.</figcaption>
</figure>



<figure class="wp-block-image size-large is-style-default"><img loading="lazy" decoding="async" width="885" height="1054" class="wp-image-5990" src="https://bnnas.files.wordpress.com/2020/08/image-4.png?w=860" alt="" srcset="https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-4.png 885w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-4-252x300.png 252w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-4-860x1024.png 860w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-4-768x915.png 768w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-4-480x572.png 480w" sizes="auto, (max-width: 885px) 100vw, 885px" />
<figcaption>Ubicación en el momento de la explosión de los supervivientes de Hiroshima. El color representa la dosis ponderada en colon (que es la variable utilizada para la estimación de las dosis equivalentes en órganos internos).</figcaption>
</figure>



<p>Aparte de esta radiación ionizante instantánea, un 10 % de la energía producida por la reacción se liberó en forma de isótopos radiactivos, incluidos los restos del material fisionable radiactivo que no llegó a reaccionar (se calcula que del material fisionable de las bombas, 64 kg de uranio-235 en Hiroshima y 6.4 kg de plutonio-239 en Nagasaki, solo reaccionó un 10 %) pero también núcleos estables que se transformaron en radiactivos por su interacción con los neutrones emitidos en la reacción de fisión. La mayor parte de estos isótopos se dispersaron a la atmósfera en el hongo posterior a la explosión, y una parte menor de estos acabaría cayendo de nuevo a la superficie por su propio peso o arrastrada por la lluvia. La contribución de estos isótopos a las dosis recibidas por la población fueron en general pequeñas y muy variables, especialmente en las zonas alejadas del hipocentro, donde se encontraban la mayor parte de los supervivientes.</p>



<p>El 85 % restante de la energía producida en la reacción nuclear no alcanzó a la población como radiación ionizante instantánea o dispersada, sino en dos formas muy diferentes y más letales.</p>



<p>Tras la reacción nuclear las partículas con masa aceleradas interaccionaron con gran intensidad con el aire cercano al estallido y, también, con los propios restos volatilizados de la bomba, generando una emisión intensa y mantenida de rayos X de baja energía. Estos, a su vez, interaccionaron también intensamente con el medio y produjeron nuevas emisiones de radiación electromagnética de baja energía. Como resultado de todos estos procesos de interacción el medio que rodeaba la explosión sufrió un brusco incremento de temperatura, lo que originó una gran bola de gas ardiente a altísima temperatura, un <em>sol en miniatura</em> que en Hiroshima alcanzó una temperatura superficial de 6000º y un radio de 180 metros. Esta bola de fuego volatilizó todo lo que alcanzó y lanzó, más allá de sus límites, una enorme cantidad de radiación térmica (infrarroja, visible y ultravioleta) que produjo la muerte por incineración en un radio de más de 1.5 kilómetros y quemaduras de tercer grado hasta a 2.5 kilómetros. Fue la <em>segunda ola</em>, una ola de fuego que llegó una fracción de segundo después de la primera y duró unos pocos segundos, hasta la llegada de la tercera y definitiva. Se estima que el 35 % de la energía producida por la reacción nuclear se convirtió en energía térmica.</p>



<p>La altísima temperatura de esa bola de fuego produjo la expansión violenta del aire circundante. La expansión supersónica inicial produjo, primero, una onda de choque, un impacto súbito de presión que golpeó a personas y edificios y, a continuación, un viento que en Hiroshima y Nagasaki alcanzó velocidades de 800 km/h, lo que significa la total devastación, a una distancia de 500 metros del epicentro, y de hasta 280 km/h, lo que significa la demolición de la mayor parte de edificaciones, a 1.5 km. Cuando el viento finalmente cesó, y para reocupar el vacío dejado en el lugar por la expansión explosiva, inmediatamente la masa de aire retornó con una resaca tan letal como la ola que la precedió.</p>



<p>Las consecuencias de estos efectos mecánicos sobre edificios e infraestructuras son fáciles de imaginar. Pero además de los daños humanos producidos por los derrumbamientos, incendios secundarios y proyección de materiales, la onda de choque tuvo un impacto directo en los tejidos vivos, especialmente en aquellos órganos con presencia de cavidades de aire (pulmones e intestinos), y por si sola provocó, en los habitantes de Hiroshima y Nagasaki, daños internos, hemorragias y embolias gaseosas, también lesiones oculares y del tímpano, hasta distancias de un kilómetro del epicentro. Se estima que de toda la energía liberada por la reacción nuclear, un 50 % fue transformada en energía mecánica.</p>



<figure class="wp-block-embed-youtube wp-block-embed is-type-rich wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio">
<div class="wp-block-embed__wrapper">https://youtu.be/QsB83fAtNQE</div>
</figure>



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<div class="wp-block-embed__wrapper">https://youtu.be/dflLFFZcZ0w</div>
</figure>



<figure class="wp-block-embed-youtube wp-block-embed is-type-rich wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio">
<div class="wp-block-embed__wrapper">https://youtu.be/ztJXZjIp8OA</div>
<figcaption>Tres secuencias de ensayos nucleares realizados por los Estados Unidos en los que se observan las tres olas producidas por la explosión y la resaca de retorno.</figcaption>
</figure>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized is-style-default"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-5994" src="https://bnnas.files.wordpress.com/2020/08/image-6.png?w=807" alt="" width="673" height="525" srcset="https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-6.png 807w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-6-300x234.png 300w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-6-768x599.png 768w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-6-480x374.png 480w" sizes="auto, (max-width: 673px) 100vw, 673px" />
<figcaption>Estimación del reparto de la energía liberada por la reacción nuclear y los efectos asociados.</figcaption>
</figure>



<p>Este reparto de energía explica por qué, a pesar de la creencia general, las muertes y daños debidos a la radiación no fueron los más relevantes en las explosiones atómicas, tal como muestran las tablas siguientes.</p>



<figure class="wp-block-image size-large is-style-default"><img loading="lazy" decoding="async" width="665" height="248" class="wp-image-5978" src="https://bnnas.files.wordpress.com/2020/08/image.png?w=665" alt="" srcset="https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image.png 665w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-300x112.png 300w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-480x179.png 480w" sizes="auto, (max-width: 665px) 100vw, 665px" /></figure>



<figure class="wp-block-image size-large is-style-default"><img loading="lazy" decoding="async" width="664" height="209" class="wp-image-5979" src="https://bnnas.files.wordpress.com/2020/08/image-1.png?w=664" alt="" srcset="https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-1.png 664w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-1-300x94.png 300w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/image-1-480x151.png 480w" sizes="auto, (max-width: 664px) 100vw, 664px" /></figure>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized is-style-default"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-5941" src="https://bnnas.files.wordpress.com/2020/08/dac3b1o-bombas.png?w=470" alt="" width="576" height="608" srcset="https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/dac3b1o-bombas.png 2934w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/dac3b1o-bombas-284x300.png 284w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/dac3b1o-bombas-970x1024.png 970w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/dac3b1o-bombas-768x811.png 768w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/dac3b1o-bombas-1455x1536.png 1455w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/dac3b1o-bombas-1940x2048.png 1940w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/dac3b1o-bombas-1080x1140.png 1080w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/dac3b1o-bombas-1280x1352.png 1280w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/dac3b1o-bombas-980x1035.png 980w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/dac3b1o-bombas-480x507.png 480w" sizes="auto, (max-width: 576px) 100vw, 576px" />
<figcaption>Importancia relativa de los tres modos de daño producidos por una explosión atómica en función de la potencia. Para el caso de Hiroshima y Nagasaki, la dosis letal de 10 Gy se alcanzó solo a menos de 1 km de distancia, en la zona devastada por los efectos térmicos y mecánicos donde muy pocos sobrevivieron a esos efectos y su muerte puede atribuirse a la radiación. También algunos supervivientes fuera de esa zona murieron en los días siguientes a causa de la radiación, con dosis tan bajas como 3 Gy, debido en parte a la acción sinérgica con otros daños no radiológicos.</figcaption>
</figure>



<p>Detalles médicos de los daños agudos en las víctimas de ambos bombardeos se resumen en <a href="https://www.jstage.jst.go.jp/article/jrr1960/16/SUPPLEMENT/16_SUPPLEMENT_49/_pdf">este artículo</a> de 1975.</p>



<p>Realmente, todos los efectos de las bombas tienen su origen en la radiación originada por la reacción nuclear, esta es la causa primera pues esta es la forma en que la energía se libera, pero los efectos observados en la población no fueron, en contra de la idea generalmente aceptada, efectos de la radiación, sino, principalmente, daños térmicos y heridas de origen mecánico. La siguiente imagen, emblemática, de una de las víctimas, no muestra, como generalmente se cree, una quemadura por radiación, sino una quemadura térmica asociada al <em>flash </em>de luz visible, como evidencia el efecto de la diferente coloración y textura del tejido y lo mismo puede afirmarse de la mayoría de fotografías de las víctimas que pueden encontrase en los medios y en la red. Efectos visibles tan graves asociados a la radiación solo pudieron ocurrir a las personas que estuvieron en la zona más próxima a los estallidos y sus daños térmicos y mecánicos fueron sin duda mucho más graves y evidentes que cualquier daño por radiación.</p>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized is-style-default"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-5932" src="https://bnnas.files.wordpress.com/2020/08/quemadura_victima.png?w=755" alt="" width="579" height="784" srcset="https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/quemadura_victima.png 962w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/quemadura_victima-221x300.png 221w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/quemadura_victima-755x1024.png 755w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/quemadura_victima-768x1041.png 768w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/quemadura_victima-482x653.png 482w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/quemadura_victima-260x353.png 260w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2020/08/quemadura_victima-480x651.png 480w" sizes="auto, (max-width: 579px) 100vw, 579px" /></figure>



<p>En la segunda parte del post repasaremos los daños por radiación observados en la población, tanto agudos como a largo plazo. También los efectos en aquellos irradiados in-utero y los efectos en la descendencia.</p>



<p>Pero dejo aquí para terminar un par de vídeos.</p>



<p>El primero, del canal <a href="https://www.atomcentral.com">AtomCentral.com</a>, con la filmación remasterizada de uno de los muchos ensayos nucleares que los Estados Unidos realizaron en las décadas posteriores a la IIGM. Hay muchas grabaciones de estos ensayos, y todas nos trasladan a un escenario terrorífico que fue, durante décadas, mucho más que una remota posibilidad.</p>
<p><iframe loading="lazy" title="Atomic Bomb with Troop exercises in HD" width="1080" height="608" src="https://www.youtube.com/embed/4kG9kD8bPnA?feature=oembed"  allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></p>



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</figure>



<p>El segundo, el vídeo de presentación de la Campaña Internacional por la Abolición de las armas Nucleares (ICAN), premio Nobel de La Paz 2017. La abolición de las armas nucleares sería sin duda una gran noticia para todos. No soy un ingenuo, sé lo difícil que esto resulta en un mundo en lucha por los recursos, pero también sé que la humanidad ha logrado cosas más difíciles, y de hecho, de momento, aquí estamos a pesar de tener poder suficiente para habernos destruido unas cuantas veces.</p>
<p><iframe loading="lazy" title="The End of Nuclear Weapons" width="1080" height="608" src="https://www.youtube.com/embed/IlgtkhDA2UI?feature=oembed"  allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></p>
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