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	<title>Críticas de películas - Física médica</title>
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	<description>La Física Médica es el área de conocimiento dedicada a la prevención, diagnóstico y tratamiento de las enfermedades humanas, aplicando los principios, instrumentos y métodos propios de la ciencia física.</description>
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	<title>Críticas de películas - Física médica</title>
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		<title>Cuando la Física Médica salva el mundo (o lo intenta): análisis de Emergencia Radiactiva, la miniserie que todo profesional de la salud debería ver</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Xavier Jordi Juan Senabre]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 01 Apr 2026 11:27:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Críticas de películas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Hay series que entretienen. Hay series que emocionan. Y hay series que, si eres físico médico, oncólogo radioterápico o profesional de protección radiológica, te hacen soltar el café, ponerte derecho en el sofá y decir: «Esto. Esto es exactamente de lo que llevamos años hablando en congresos.» Emergencia Radiactiva (Emergência Radioativa, Netflix, 2026) es esa [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Hay series que entretienen. Hay series que emocionan. Y hay series que, si eres físico médico, oncólogo radioterápico o profesional de protección radiológica, te hacen soltar el café, ponerte derecho en el sofá y decir: <em>«Esto. Esto es exactamente de lo que llevamos años hablando en congresos.»</em></p>
<p><strong>Emergencia Radiactiva</strong> (<em>Emergência Radioativa</em>, Netflix, 2026) es esa serie. Creada por Gustavo Lipsztein y dirigida por Fernando Coimbra e Iberê Carvalho, esta miniserie brasileña de cinco episodios reconstruye uno de los accidentes radiológicos más graves de la historia fuera de una instalación nuclear: el desastre del Cesio-137 en Goiânia, Brasil, en septiembre de 1987. Desde su estreno el 18 de marzo de 2026, se ha instalado en el <strong>Top 10 de Netflix</strong> en Estados Unidos, Latinoamérica y buena parte del mundo. No es poca cosa para una serie en portugués, sin superhéroes, y con un protagonista que lleva dosímetro en vez de capa.</p>
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<p>¿<em>Ready</em> para adentrarte en el accidente radiológico que cambió los protocolos internacionales de seguridad nuclear, a través del ojo crítico de quien sabe lo que es un Becquerel?</p>
<h2><strong>PARTE I — SIN SPOILERS: Qué es esta serie y por qué importa</strong></h2>
<h3><strong>El argumento, sin desvelar nada</strong></h3>
<p>En septiembre de 1987, dos chatarreros entran en el edificio abandonado del Instituto Goiano de Radioterapia en Goiânia, capital del estado de Goiás. Lo que encuentran entre los escombros —una voluminosa máquina de teleterapia— les parece chatarra valiosa. Al desmantelarla, liberan accidentalmente una cápsula que contiene polvo azul brillante. No saben que ese polvo es cloruro de cesio-137, con una actividad de 50,9 TBq. Tampoco saben que acaban de activar un contador regresivo.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-12473" src="https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2026/04/03-fuente-chatarra.jpeg" alt="" width="680" height="383" srcset="https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2026/04/03-fuente-chatarra.jpeg 680w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2026/04/03-fuente-chatarra-480x270.jpeg 480w" sizes="auto, (min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) 680px, 100vw" /></p>
<p>La serie sigue, con rigor y tensión sostenida, la desesperada carrera de <strong>médicos, físicos y autoridades sanitarias</strong> para identificar la fuente de contaminación, proteger a la población y gestionar una crisis que, durante 16 días críticos, avanzó completamente desapercibida.</p>
<p>El protagonista, Márcio (Johnny Massaro), está inspirado en el físico Walter Mendes Ferreira, uno de los primeros en identificar el desastre. El Dr. Orenstein (Paulo Gorgulho) encarna al físico y director de la Comisión Nacional de Energía Nuclear (CNEN) que tuvo que improvisar un protocolo de emergencia sin precedentes. Hay también personajes que representan a las víctimas, a los políticos y a los medios de comunicación: todos indispensables para entender qué hace que una crisis de este tipo sea tan difícil de gestionar.</p>
<h3><strong>Por qué deberías verla (aunque no seas físico médico)</strong></h3>
<p>Esta serie no es ciencia ficción. No hay reactores fundidos ni hongos nucleares. El peligro es completamente cotidiano: una máquina médica abandonada, un par de operarios sin información, y un sistema de control que miró hacia otro lado. <strong>La radiación no avisa. No duele al principio. No huele. No tiene color.</strong> Bueno, en este caso tenía color —ese azul hipnótico del cloruro de cesio bajo la oscuridad—, pero nadie sabía lo que significaba.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-12475" src="https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2026/04/09-cesio137-luz-azul.jpg" alt="" width="680" height="383" srcset="https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2026/04/09-cesio137-luz-azul.jpg 680w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2026/04/09-cesio137-luz-azul-480x270.jpg 480w" sizes="auto, (min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) 680px, 100vw" /></p>
<p>Para el público general, la serie ofrece una ventana a un concepto que todos hemos escuchado pero pocos comprenden realmente: <strong>qué es la radiación ionizante, cómo afecta al cuerpo, y qué significa una emergencia radiológica</strong>. No lo hace con clase magistral aburrida, sino con drama humano, personajes concretos y decisiones en tiempo real bajo una presión brutal.</p>
<h3><strong>Por qué es especialmente relevante para físicos médicos y oncólogos </strong></h3>
<p>Para los profesionales de nuestra especialidad, la serie es casi un ejercicio de simulacro. Porque el equipamiento que protagoniza el desastre —un aparato de <strong>teleterapia con fuente de Cs-137</strong>— no es un artefacto de museo. Fue tecnología de vanguardia en radioterapia durante décadas, y hoy todavía hay miles de unidades similares repartidas por el mundo en distintos estados de abandono o control deficiente.</p>
<p>El accidente de Goiânia es, además, un caso de referencia obligado en la formación en <strong>protección radiológica y gestión de emergencias</strong>. El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) publicó un informe exhaustivo en 1988 que se convirtió en documento fundacional para los protocolos internacionales posteriores. La serie visualiza de forma dramáticamente efectiva exactamente los puntos que ese informe identificó como fallos sistémicos.</p>
<p>Hay otro motivo de peso: la serie <strong>pone en valor el trabajo del físico médico</strong> de una forma que raramente vemos en la cultura popular. No hay cirujanos carismáticos aquí —los héroes son un físico con un contador Geiger y un equipo médico sin manual de instrucciones. Para una especialidad acostumbrada a trabajar entre bambalinas, esto no es menor.</p>
<h2><strong>⚠️ A PARTIR DE AQUÍ: SPOILERS ⚠️</strong></h2>
<p><em>Si aún no has visto la serie y no quieres que te desvelen detalles de la trama, detente aquí. Puedes retomar la lectura a partir de la Parte III.</em></p>
<h2><strong>PARTE II — CON SPOILERS: Análisis científico, médico, mediático y político</strong></h2>
<h3><strong>2.1 El rigor científico: ¿aprueba la serie el examen del físico médico?</strong></h3>
<p>En líneas generales, la respuesta es <strong>sí, con matices</strong>.</p>
<p>La serie acierta en varios aspectos fundamentales. En primer lugar, la representación del Cesio-137: se explica con solvencia que se trata de un <strong>isótopo radiactivo artificial</strong> con una vida media de aproximadamente 30 años, que emite radiación beta y gamma, y que en forma de cloruro es altamente soluble y dispersable —característica que explica por qué la contaminación se extendió con tanta facilidad por Goiânia. También se muestra correctamente que el peligro de la contaminación interna (por inhalación o ingestión) es diferente y en muchos casos más grave que la irradiación externa.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-12478" src="https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2026/04/04-fisicos.jpeg" alt="" width="680" height="383" srcset="https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2026/04/04-fisicos.jpeg 680w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2026/04/04-fisicos-480x270.jpeg 480w" sizes="auto, (min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) 680px, 100vw" /></p>
<p>La escena en la que el físico protagonista se acerca a la Vigilancia Sanitaria con su detector y este <strong>se satura</strong>, haciéndole creer que el aparato está roto, es una reproducción casi literal del relato del físico real Walter Mendes Ferreira. Es uno de los momentos más impactantes de la serie y también uno de los más fieles a la historia real.</p>
<p>La serie también retrata bien el uso del <strong>Azul de Prusia</strong> como tratamiento de descontaminación interna. Este compuesto —sí, el mismo que usamos en pintura— tiene la capacidad de fijarse al cesio en el tracto gastrointestinal, acelerando su eliminación y reduciendo la dosis absorbida. Los estudios posteriores al accidente demostraron que el tratamiento con Azul de Prusia redujo la vida media biológica del cesio-137 en los pacientes tratados y disminuyó la dosis absorbida en una media del 71%. La serie no da esta cifra exacta, pero muestra el tratamiento de forma reconocible.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-12476" src="https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2026/04/07-afectada-y-medico.jpeg" alt="" width="680" height="383" srcset="https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2026/04/07-afectada-y-medico.jpeg 680w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2026/04/07-afectada-y-medico-480x270.jpeg 480w" sizes="auto, (min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) 680px, 100vw" /></p>
<p>Donde la serie simplifica más, como es inevitable en la ficción, es en la dosimetría. Los valores de dosis que se mencionan en algunos diálogos son aproximativos, y la progresión clínica de los pacientes —aunque dramáticamente fiel— está acelerada para la narrativa. En la realidad, el <strong>síndrome agudo de radiación</strong> tiene fases bien definidas: una fase prodrómica inicial con náuseas, vómitos y eritema; una fase de latencia (la «ilusión» de mejoría, que en la serie sí se insinúa); y una fase manifiesta donde aparece la aplasia medular, las hemorragias y las infecciones oportunistas.</p>
<p>La serie tampoco desarrolla en profundidad la <strong>dosimetría biológica mediante aberraciones cromosómicas</strong>, una herramienta crucial para estimar la dosis en las víctimas cuando no hay datos físicos disponibles. Este fue, de hecho, uno de los aportes científicos más destacados de Goiânia: fue el primer gran accidente radiológico en el que se generaron datos citogenéticos sistemáticos para dosimetría retrospectiva. Sería un detalle técnico difícil de dramatizar, pero los profesionales del sector lo echarán en falta.</p>
<p><strong>Nota de humor técnico obligatorio</strong>: sí, en la serie alguien mide radiación con un detector que lleva en el bolsillo como si fuera un bolígrafo. Técnicamente, un dosímetro de bolsillo integrador no mide tasa de dosis en tiempo real. Pero la alternativa —explicar la diferencia entre un dosímetro termoluminiscente y un detector Geiger-Müller— habría triplicado el guión. Se lo perdonamos.</p>
<h3><strong>2.2 El rigor médico: la medicina de emergencia bajo radiación</strong></h3>
<p>La serie muestra con valentía una de las realidades más duras de la gestión clínica de un accidente radiológico: <strong>los médicos no sabían qué tenían delante</strong>. Los primeros pacientes fueron atendidos en hospitales locales de Goiânia con diagnósticos de intoxicación alimentaria, alergia severa, dermatitis o enfermedad tropical. El eritema y las quemaduras cutáneas por radiación no son distinguibles a simple vista de otras patologías. La caída del cabello, los vómitos, la trombocitopenia: todos esos signos aparecen también en infecciones graves o reacciones tóxicas.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-12477" src="https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2026/04/06-afectados-nina-madre.jpeg" alt="" width="680" height="383" srcset="https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2026/04/06-afectados-nina-madre.jpeg 680w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2026/04/06-afectados-nina-madre-480x270.jpeg 480w" sizes="auto, (min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) 680px, 100vw" /></p>
<p>Esto es médicamente muy importante: <strong>el diagnóstico diferencial del síndrome agudo de radiación requiere sospecha clínica</strong>. Y para tener sospecha clínica, hay que saber que existe una fuente de radiación. En Goiânia, ese eslabón tardó 16 días en cerrarse.</p>
<p>La serie también aborda, aunque de forma más tangencial, el uso de la <strong>médula ósea</strong> en los casos más graves. En la realidad, seis pacientes recibieron trasplante de médula ósea, con resultados muy limitados —solo uno sobrevivió al procedimiento en el corto plazo, y las causas de muerte en los casos más graves fueron múltiples. La serie no entra en este nivel de detalle clínico, pero sí transmite la sensación de que los médicos estaban literalmente improvisando sobre la marcha sin guía terapéutica establecida.</p>
<p>Algo que la serie captura especialmente bien es el impacto <strong>psicológico y social</strong> sobre las víctimas: el estigma, el rechazo de vecinos, la dificultad de integrar a los afectados de vuelta en la comunidad. Esto no es dramaturgia: múltiples estudios posteriores al accidente documentaron graves consecuencias psicológicas en los sobrevivientes, incluyendo depresión, trastorno de estrés postraumático y exclusión social prolongada.</p>
<h3><strong>2.3 El aspecto mediático y político: el lado más incómodo</strong></h3>
<p>Aquí es donde la serie resulta más valiente, y quizás más incómoda para algunos espectadores.</p>
<p>La gestión política del accidente de Goiânia fue un desastre casi tan grave como el accidente en sí. La serie muestra con bastante fidelidad cómo <strong>las autoridades ocultaron información, minimizaron el riesgo y tardaron en activar protocolos</strong> por miedo al pánico y a las consecuencias económicas para la ciudad. También muestra cómo algunos funcionarios intentaron desacreditar a los primeros en alertar del problema —incluido el físico protagonista.</p>
<p>En la realidad documentada, cuatro meses antes del robo de la fuente, un director de instituto bloqueó activamente la retirada del equipo peligroso y fue advertido explícitamente de que estaba dejando una «bomba de cesio» sin vigilancia. Esa advertencia fue ignorada. Tras el accidente, tres médicos propietarios del Instituto Goiano de Radioterapia fueron acusados de negligencia criminal. La propia Comisión Nacional de Energía Nuclear (CNEN) de Brasil fue condenada judicialmente por no haber ejercido la fiscalización que le correspondía.</p>
<p>La serie también retrata bien la <strong>gestión mediática del pánico</strong>: los rumores sobre contaminación del agua, la histeria colectiva, el rechazo a los productos de Goiânia en los mercados nacionales. Esto tuvo consecuencias económicas devastadoras para una región que no tenía absolutamente nada de contaminación en su agua ni en sus alimentos. La desinformación mató simbólicamente a Goiânia una segunda vez.</p>
<p>Si hay una lección que la serie transmite con claridad meridiana, es esta: <strong>una emergencia radiológica no se gestiona solo con detectores y dosímetros. Se gestiona también con comunicación pública honesta, transparente y técnicamente fundamentada.</strong> Sin esa comunicación, el miedo llena el vacío y provoca daños que a veces superan a los de la propia radiación.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-12474" src="https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2026/04/10-prota-medios.jpeg" alt="" width="680" height="383" srcset="https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2026/04/10-prota-medios.jpeg 680w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2026/04/10-prota-medios-480x270.jpeg 480w" sizes="auto, (min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) 680px, 100vw" /></p>
<h2><strong>PARTE III — Conclusiones: lo que el accidente fue realmente, y lo que la serie nos deja</strong></h2>
<h3><strong>Los números del desastre real</strong></h3>
<p>El accidente de Goiânia, según el informe oficial del OIEA de 1988 y los estudios posteriores, es el siguiente:</p>
<ul>
<li><strong>13 de septiembre de 1987</strong>: dos hombres extraen la fuente de teleterapia del edificio abandonado.</li>
<li><strong>29 de septiembre de 1987</strong>: el físico Walter Mendes Ferreira confirma la naturaleza radiactiva del material y lo notifica a la CNEN. Son 16 días de exposición descontrolada.</li>
<li><strong>800 personas</strong> son sometidas a control radiológico en el Estadio Olímpico de Goiânia, habilitado como centro de triaje masivo.</li>
<li><strong>249 personas</strong> presentan contaminación interna o externa confirmada.</li>
<li><strong>49 personas</strong> requieren hospitalización, de las cuales 21 en cuidados intensivos.</li>
<li><strong>4 personas</strong> mueren por síndrome agudo de radiación, entre ellas Leide das Neves Ferreira, una niña de seis años que se convirtió en el símbolo de la tragedia.</li>
<li><strong>500 metros cúbicos</strong> de residuos radiactivos generados en la descontaminación.</li>
<li><strong>Más de 67 km²</strong> de zona urbana monitorizados, incluyendo 2.000 km de vías de la ciudad escaneadas con detectores montados en vehículos.</li>
<li>La fuente contenía <strong>50,9 TBq (1.375 Ci)</strong> de Cs-137; la tasa de dosis a 1 metro era de 4,56 Gy/h —superior a la dosis letal mediana sin asistencia médica.</li>
</ul>
<h3><strong>Lo que cambió después de Goiânia</strong></h3>
<p>El impacto del accidente en la regulación internacional de fuentes radiactivas fue inmediato y duradero. El OIEA publicó su informe en 1988, y las lecciones extraídas se incorporaron a los estándares internacionales de seguridad para fuentes selladas. Entre los cambios más relevantes:</p>
<ul>
<li>Se estableció que las fuentes de alta actividad no podían quedar en instalaciones sin supervisión activa.</li>
<li>Se reforzaron los sistemas de trazabilidad y registro de fuentes radiactivas en uso médico e industrial.</li>
<li>Se desarrollaron planes de emergencia específicos para accidentes radiológicos que no implicaran instalaciones nucleares —porque Goiânia demostró que los más peligrosos podían ocurrir en una clínica médica de una ciudad corriente.</li>
</ul>
<p>El tratamiento con Azul de Prusia, administrado a 46 de los pacientes contaminados, se consolidó como el antídoto estándar para la contaminación interna por cesio, y se incluyó posteriormente en los protocolos de las reservas estratégicas de contramedidas médicas ante emergencias radiológicas de la FDA y otros organismos.</p>
<h3><strong>La serie frente a la historia: un balance honesto</strong></h3>
<p><em>Emergencia Radiactiva</em> no es un documental. Es una dramatización, y como tal toma libertades narrativas que los profesionales del sector detectarán fácilmente. Algunos personajes están fusionados o simplificados. Algunas cronologías están comprimidas. La dosimetría es aproximativa.</p>
<p>Pero en lo esencial —la física del cesio, la clínica del síndrome agudo, el mecanismo del desastre, la negligencia institucional, el papel decisivo de los físicos médicos, y el devastador impacto humano— la serie es honesta y, en muchos momentos, sorprendentemente precisa. Mucho más, desde luego, que la mayoría de representaciones de la radiación en el cine o la televisión, donde los protagonistas suelen irradiar de color verde y explotar a las pocas horas.</p>
<p>El hecho de que el estreno de la serie haya disparado las búsquedas en Google sobre el accidente real, el Cesio-137 y la física de la radiación es, en sí mismo, un dato relevante. La divulgación científica tiene muchos formatos, y a veces el más eficaz es una buena historia bien contada.</p>
<h3><strong>Una reflexión para nuestra especialidad</strong></h3>
<p>Goiânia nos recuerda que las fuentes radiactivas no son solo herramientas terapéuticas: son también responsabilidades. La trazabilidad de equipos, el correcto desmantelamiento de fuentes en desuso, la formación del personal en protección radiológica, y la existencia de planes de emergencia actualizados y ejercitados no son burocracia: son la diferencia entre una historia que queda en el olvido y una serie de Netflix.</p>
<p>Y hay algo más que la historia real añade, y que la serie solo insinúa: décadas después del accidente, muchas de las víctimas reconocidas seguían sin recibir asistencia médica, social o psicológica adecuada. La Asociación de Víctimas del Cesio-137 continuó reclamando durante años el reconocimiento de afectados que no habían sido incluidos en los registros iniciales. El daño de un accidente radiológico no termina cuando se retira la contaminación del suelo.</p>
<h2><strong>Pregunta abierta para la comunidad</strong></h2>
<p>La serie <em>Emergencia Radiactiva</em> muestra a un físico médico como protagonista indiscutible del control de la crisis, tomando decisiones críticas en tiempo real bajo presión extrema. Pero en España —y en muchos países— los planes de emergencia radiológica no siempre contemplan de forma explícita el rol del físico médico clínico en la primera respuesta a un accidente fuera del entorno hospitalario.</p>
<p><strong>¿Crees que los físicos médicos españoles estamos suficientemente integrados en los planes de emergencia radiológica nacionales y autonómicos? ¿Qué cambiarías?</strong></p>
<p>Déjanos tu opinión en los comentarios. Y si has visto la serie, cuéntanos también qué te ha parecido desde tu perspectiva profesional: ¿qué han acertado, qué han simplificado, qué falta?</p>
<h2><strong>Referencias</strong></h2>
<ol>
<li><strong>OIEA — The Radiological Accident in Goiânia (1988)</strong> Informe oficial del OIEA sobre el accidente. Documento de referencia internacional. https://www-pub.iaea.org/MTCD/Publications/PDF/Pub815_web.pdf</li>
<li><strong>OIEA Bulletin — Radiation Sources: Lessons from Goiania (1988)</strong> https://www.iaea.org/sites/default/files/publications/magazines/bulletin/bull30-4/30402781017.pdf</li>
<li><strong>Wikipedia (es) — Accidente radiológico de Goiânia</strong> Artículo enciclopédico con fuentes primarias citadas. https://es.wikipedia.org/wiki/Accidente_radiol%C3%B3gico_de_Goi%C3%A2nia</li>
<li><strong>Wikipedia (en) — Goiânia accident</strong> Versión en inglés, con datos técnicos adicionales. https://en.wikipedia.org/wiki/Goi%C3%A2nia_accident</li>
<li><strong>Gobierno de Goiás (Brasil) — Césio 137 en Goiânia</strong> Información oficial del gobierno estatal sobre el accidente y sus consecuencias. https://goias.gov.br/saude/cesio-137-goiania/</li>
<li><strong>Infobae — La historia real detrás de la serie «Emergencia radiactiva» (2026)</strong> https://www.infobae.com/america/medio-ambiente/2026/03/26/la-historia-real-detras-de-la-serie-emergencia-radiactiva-el-accidente-de-cesio-137-que-conmovio-a-brasil/</li>
<li><strong>Metrópoles — El relato del físico que identificó el Cesio-137 en Goiânia (2026)</strong> Entrevista y crónica sobre Walter Mendes Ferreira. https://www.metropoles.com/entretenimento/televisao/o-chocante-relato-do-fisico-que-identificou-cesio-137-em-goiania</li>
<li><strong>PubMed — Goiânia incident, semiotics of danger (2023)</strong> Artículo científico sobre gestión médica del Cs-137 y lecciones para el futuro. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/37535035/</li>
<li><strong>ScienceDirect — Lessons from the accident with 137Cs in Goiania: Contributions to biological dosimetry (2018)</strong> Ramalho A. et al. Mutation Research/Genetic Toxicology and Environmental Mutagenesis. https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S1383571818300779</li>
<li><strong>ORAU — Prussian Blue Case Study (Medical Countermeasures)</strong> Descripción del tratamiento con Azul de Prusia y reducción del 71% de dosis absorbida. https://www.orau.gov/rsb/countermeasuretraining/transcripts/PrussianBlueCaseStudy.html</li>
<li><strong>RT Medical Systems — Cómo aconteció el accidente de Goiânia con Cesio-137</strong> Análisis técnico del equipo y la secuencia del accidente. https://rtmedical.com.br/como-aconteceu-acidente-goiania/</li>
<li><strong>Britannica — Goiania accident (1987)</strong> https://www.britannica.com/topic/Goiania-accident</li>
<li><strong>Cámara de Diputados de Brasil — Especial Energía Nuclear: El mayor accidente radiológico de Brasil</strong> Reportaje con testimonios de víctimas y situación décadas después. https://www.camara.leg.br/radio/programas/270275-especial-energia-nuclear-o-maior-acidente-radiologico-do-brasil-o-do-cesio-13-07-22/</li>
<li><strong>Netflix — Emergencia Radiactiva (ficha oficial)</strong> https://www.netflix.com/us-es/title/81696429</li>
<li><strong>IMDB — Emergencia radiactiva (2026)</strong> https://www.imdb.com/es-es/title/tt37041021/</li>
</ol>
<p><em>Este artículo ha sido elaborado con fines divulgativos para la comunidad de la Sociedad Española de Física Médica (SEFM). Las opiniones expresadas son del autor y no representan la posición oficial de la SEFM ni de ninguna institución.</em></p>
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		<title>La Batalla del Agua Pesada (2015)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Víctor Barrondo]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 28 Nov 2024 12:28:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Críticas de películas]]></category>
		<category><![CDATA[Revisiones y reseñas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Es una opinión bastante extendida el hecho de que en los últimos años la calidad de las series de televisión ha aumentado hasta alcanzar cotas equiparables, si no superiores, a las del cine. Personalmente cada vez me cuesta más encontrar dos horas libres para dedicarlas a una película, pero tengo que reconocer que siempre consigo [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:justify;">Es una opinión bastante extendida el hecho de que en los últimos años la calidad de las series de televisión ha aumentado hasta alcanzar cotas equiparables, si no superiores, a las del cine. Personalmente cada vez me cuesta más encontrar dos horas libres para dedicarlas a una película, pero tengo que reconocer que siempre consigo encontrar cincuenta minutos libres para un episodio de una serie que me enganche.</p>
<p style="text-align:justify;"><a href="https://bnnas.files.wordpress.com/2015/05/thww21.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-3576" src="https://bnnas.files.wordpress.com/2015/05/thww21.jpg" alt="THWW2" width="470" height="664" srcset="https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2015/05/thww21.jpg 1132w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2015/05/thww21-212x300.jpg 212w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2015/05/thww21-724x1024.jpg 724w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2015/05/thww21-768x1086.jpg 768w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2015/05/thww21-1087x1536.jpg 1087w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2015/05/thww21-1080x1527.jpg 1080w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2015/05/thww21-980x1385.jpg 980w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2015/05/thww21-480x678.jpg 480w" sizes="auto, (max-width: 470px) 100vw, 470px" /></a></p>
<p style="text-align:justify;">Un ejemplo reciente y que además tangencialmente aborda la física y las radiaciones es la serie The Heavy Water War, una coproducción entre Noruega, Dinamarca y Reino Unido que narra un hecho histórico: los actos de sabotaje en Noruega durante la Segunda Guerra Mundial contra la planta de producción de agua pesada de la compañía Norsk Hydro en Rjukan. El óxido de deuterio, conocido como agua pesada, era entonces un componente fundamental para el desarrollo de bombas atómicas. Alemania tenía un alto interés estratégico en proteger la planta para asegurar su investigación sobre el tema, mayor tanto en cuanto se acercaba su derrota final en la Guerra y necesitaba un golpe de mano para evitar ese destino.</p>
<p style="text-align:justify;">The Heavy Water War no ha sido aún estrenada en España y está disponible en versión original en cuatro idiomas (noruego, alemás, inglés y danés), donde cada personaje habla en el idioma que le corresponde (un acierto que aporta credibilidad).</p>
<p style="text-align:justify;">En la serie se desarrollan tres tramas argumentales principales: la primera, en Alemania, centrada en la investigación científica de la energía atómica y sus aplicaciones, liderada por el premio Nobel en Física Werner Heisenberg; la segunda, la de la empresa noruega fabricante del agua pesada y sus directivos; y por último, el relato del comando encargado de llevar a cabo los ataques y el desarrollo de los mismos.</p>
<div id="attachment_3580" style="width: 990px" class="wp-caption alignnone"><a href="https://bnnas.files.wordpress.com/2015/05/heisenberg.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-3580" class="wp-image-3580 size-full" src="https://bnnas.files.wordpress.com/2015/05/heisenberg.jpg" alt="heisenberg" width="980" height="674" srcset="https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2015/05/heisenberg.jpg 980w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2015/05/heisenberg-300x206.jpg 300w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2015/05/heisenberg-768x528.jpg 768w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2015/05/heisenberg-480x330.jpg 480w" sizes="auto, (max-width: 980px) 100vw, 980px" /></a><p id="caption-attachment-3580" class="wp-caption-text">Heisenberg, un colaborador ¿activo? de los nazis</p></div>
<p style="text-align:justify;">En mi opinión, y con gran diferencia, son las dos primeras tramas las de mayor calidad argumental. La primera nos muestra el conflicto ético en tiempos de guerra, personalizada en el propio Heisenberg, acerca de las investigaciones científicas cuyo último fin es acabar con vidas humanas. En el caso de la compañía noruega, abordan la posición colaboracionista con los alemanes de ésta y de sus directivos.</p>
<p style="text-align:justify;">Para aquellos que, como yo, estén interesados además en el estudio de toma de decisiones y estrategias basadas en teoría de juegos, hay varios momentos de auténtico disfrute y reflexión; la famosa entrevista de Heisenberg con Bohr en Copenhague, el juego de equilibrios y lealtades del responsable noruego de la planta entre su familia, sus compatriotas y los nazis, las difíciles decisiones a tomar por los aliados que conllevan víctimas inocentes&#8230;</p>
<p style="text-align:justify;">En gran medida la carrera por conseguir en primer lugar una bomba atómica o la posterior guerra fría entre dos bloques, el capitalista y el soviético enfrentados entre sí, se puede modelizar según la teoría de juegos, ya que define dos oponentes cuya conducta determina la del otro y viceversa. En esto destacó el matemático húngaro John Von Neumann. Asesorando a los Estados Unidos, propuso lanzar un ataque preventivo mientras existiera una ventaja competitiva, para de esta manera asegurar la victoria y un nuevo orden mundial. Posteriormente, cuando la URSS recortó esa ventaja, propuso un sistema de disuasión llamado «destrucción mutua asegurada» (en inglés, «mutual assured destruction» o MAD, siglas que forman la palabra «loco» en inglés), que demostró en realidad ser menos loco de lo que indica su nombre, ya que contribuyó a mantener una frágil paz debido a la amenaza de la aniquilación total.</p>
<div id="attachment_3581" style="width: 1610px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://bnnas.files.wordpress.com/2015/05/drstrangelove060pyxurz.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-3581" class="wp-image-3581 size-full" src="https://bnnas.files.wordpress.com/2015/05/drstrangelove060pyxurz.jpg" alt="DrStrangelove060Pyxurz" width="1600" height="1102" srcset="https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2015/05/drstrangelove060pyxurz.jpg 1600w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2015/05/drstrangelove060pyxurz-300x207.jpg 300w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2015/05/drstrangelove060pyxurz-1024x705.jpg 1024w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2015/05/drstrangelove060pyxurz-768x529.jpg 768w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2015/05/drstrangelove060pyxurz-1536x1058.jpg 1536w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2015/05/drstrangelove060pyxurz-1080x744.jpg 1080w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2015/05/drstrangelove060pyxurz-1280x882.jpg 1280w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2015/05/drstrangelove060pyxurz-980x675.jpg 980w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2015/05/drstrangelove060pyxurz-480x331.jpg 480w" sizes="auto, (max-width: 1600px) 100vw, 1600px" /></a><p id="caption-attachment-3581" class="wp-caption-text">Peter Sellers como el Dr. Strangelove</p></div>
<p style="text-align:justify;">Una segunda recomendación en torno a todo este tema sería la película de Stanley Kubrick, <em>Teléfono rojo volamos hacia Moscú</em>, donde el Dr. Strangelove trasunto de Von Neumann y genialmente interpretado por Peter Sellers define la disuasión como el arte de producir en la mente del enemigo el miedo a atacar&#8230; Pero este sería otro tema y además habíamos quedado en que no teníamos dos horas libres, ¿no?</p>
<p style="text-align:justify;">Para saber más:</p>
<p>&#8211; Kart Von Meyenn, <a href="http://www.revistadelibros.com/articulo_imprimible.php?art=3517&amp;t=articulos" target="_blank" rel="noopener">“Heisenberg, el Nacionalsocialismo y el mito de la bomba atómica alemana”</a>.<br />
&#8211; <a href="http://www.mcds.com.ar" target="_blank" rel="noopener">Marcelo Dos Santos</a>, <a href="http://yumka.com/docs/Atomium.pdf" target="_blank" rel="noopener">“La bomba de Hitler”</a>. http://yumka.com/docs/Atomium.pdf<br />
&#8211; Arthur Wheeler, <a href="http://sgm.casposidad.com/ultrasecreto/bombatomica.htm" target="_blank" rel="noopener">“WuWa ! &#8211; WunderWaffen: El Proyecto Atómico Nazi”</a>.<br />
&#8211; Avinash K. Dixit, Barry J. Nalebuff, <a href="http://www.antonibosch.com/libro/el-arte-de-la-estrategia" target="_blank" rel="noopener">“El arte de la estrategia” Antoni Bosch editor, 2010</a>.</p>
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		<title>No te puedes perder “Interstellar”</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Xavier Jordi Juan Senabre]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 28 Nov 2024 11:51:03 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Críticas de películas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Si te gusta la ciencia ficción debes ya haber visto la obra maestra de Christopher Nolan, «Interstellar»,  estrenada el pasado 7 de noviembre. En este post apuntaré los puntos fuertes de la película, así como los fallos que tiene, incluidos los relativos a la radioprotección, por supuesto, ya que éste es un blog de física médica. [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><a href="https://bnnas.files.wordpress.com/2014/11/5.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-2578" src="https://bnnas.files.wordpress.com/2014/11/5.jpg" alt="5" width="470" height="264" srcset="https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2014/11/5.jpg 1600w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2014/11/5-300x169.jpg 300w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2014/11/5-1024x576.jpg 1024w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2014/11/5-768x432.jpg 768w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2014/11/5-1536x864.jpg 1536w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2014/11/5-1161x653.jpg 1161w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2014/11/5-525x295.jpg 525w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2014/11/5-1080x608.jpg 1080w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2014/11/5-1280x720.jpg 1280w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2014/11/5-980x551.jpg 980w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2014/11/5-480x270.jpg 480w" sizes="auto, (max-width: 470px) 100vw, 470px" /></a><br />
Si te gusta la ciencia ficción debes ya haber visto la obra maestra de Christopher Nolan, <em>«Interstellar»</em>,  estrenada el pasado 7 de noviembre. En este post apuntaré los puntos fuertes de la película, así como los fallos que tiene, incluidos los relativos a la radioprotección, por supuesto, ya que éste es un blog de física médica.<br />
Es complicado hacer una crítica científica a la película sin spoilearla a muerte, así que llegado el momento justo, avisaré para que quien no la haya visto y quiera llegar virgen al cine -jejejejeje- pueda dejar de leer.</p>
<h4><strong>Vistazo general</strong></h4>
<p>En un futuro distópico, la humanidad se ve obligada a levantar los ojos al cielo para buscar un nuevo hogar. Una señal se detecta cerca de Saturno, hay que arriesgarse y mudarnos a otro planeta. Probablemente es la mejor película de Sci-Fi desde <em>«2001: una odisea en el espacio”</em>. Christopher Nolan, que ha confesado en repetidas ocasiones su admiración por Stanley Kubrick, ha creado una auténtica obra maestra de ficción espacial vestida de ciencia: agujeros de gusano, agujeros negros, viajes temporales y la quinta dimensión. Hay algo que recuerda a Asimov, a Phillip K. Dick o incluso a Verne en toda la trama de <em>“Interstellar”</em>. Todo un culto geek. Descarnada. 169 minutos.<br />
La película está grabada en los 70 mm con los que trabaja IMAX en lugar de los 35 mm convencionales.<a href="http://es.gizmodo.com/olvida-el-3d-la-mejor-manera-de-ver-interstellar-es-en-1654500699" target="_blank" rel="noopener"> Así que olvida el 3D, la mejor manera de ver <em>“Interstellar”</em> es en 70 mm.</a></p>
<h4><strong>Crítica científica (¡¡ Atención spoiler !!)</strong></h4>
<p>A estas alturas me he encontrado que hay ríos de Mb de posts que analizan esto mismo. Así que sin ánimo de pretender hacer un copy &amp; paste, cito tres que me han sido de gran utilidad, dos de Naukas, el <a href="http://francis.naukas.com/2014/11/12/la-fisica-de-la-pelicula-interestelar/" target="_blank" rel="noopener">de Francis Villatoro</a> y el <a href="http://elprofedefisica.naukas.com/2014/11/10/luces-y-sombras-de-interstellar/" target="_blank" rel="noopener">de Arturo Quirantes</a>, y el de <a href="http://www.elconfidencial.com/tecnologia/2014-11-12/cuatro-aciertos-y-un-grave-error-en-la-astrofisica-de-interstellar_453620/" target="_blank" rel="noopener">elconfidencial.com.</a><br />
El gráfico elaborado por el diseñador Dogan Can Gundoglu, es perfecto para entender toda la trama temporal, aunque hay algún error, como que el agujero negro que se indica al comienzo es en realidad un agujero de gusano y que Gargantúa, aunque no lo indica, es el agujero negro.<br />
<div id="attachment_2582" style="width: 480px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://bnnas.files.wordpress.com/2014/11/9.png"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-2582" class="wp-image-2582 size-full" src="https://bnnas.files.wordpress.com/2014/11/9.png" alt="9" width="470" height="692" srcset="https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2014/11/9.png 636w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2014/11/9-204x300.png 204w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2014/11/9-480x707.png 480w" sizes="auto, (max-width: 470px) 100vw, 470px" /></a><p id="caption-attachment-2582" class="wp-caption-text">Diagrama temporal de “Interstellar”. Fuente: Dogan Can Gundoglu.</p></div><br />
Este otro gráfico, publicado en Reddit, aunque es bastante más complejo y no tan claro, añade más información (dale zoom a tope para leer los detalles).<br />
<div id="attachment_2583" style="width: 480px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://bnnas.files.wordpress.com/2014/11/10.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-2583" class="size-full wp-image-2583" src="https://bnnas.files.wordpress.com/2014/11/10.jpg" alt="Diagrama temporal de “Interstellar”. Fuente: sto-ifics42." width="470" height="325" srcset="https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2014/11/10.jpg 1446w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2014/11/10-300x207.jpg 300w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2014/11/10-1024x708.jpg 1024w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2014/11/10-768x531.jpg 768w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2014/11/10-1080x747.jpg 1080w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2014/11/10-1280x885.jpg 1280w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2014/11/10-980x678.jpg 980w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2014/11/10-480x332.jpg 480w" sizes="auto, (max-width: 470px) 100vw, 470px" /></a><p id="caption-attachment-2583" class="wp-caption-text">Diagrama temporal de <em>“Interstellar”</em>. Fuente: <a href="http://www.reddit.com/user/sto-ifics42" target="_blank" rel="noopener">sto-ifics42</a>.</p></div><br />
El rigor científico de <em>«Interstellar»</em> recae en el trabajo del físico teórico <a href="https://www.youtube.com/watch?v=mvdlN4H4T54" target="_blank" rel="noopener">Kip Thorne</a>, asociado con la productora Lynda Obst, que ya habían colaborado en la también muy solemne <em>«Contact»</em>, basada en la obra del famosísimo divulgador científico Carl Sagan (de hecho, fue el propio Sagan el que presentó a Thorne y Obst según dicen&#8230; en una cita a ciegas).<br />
<div id="attachment_2584" style="width: 480px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://bnnas.files.wordpress.com/2014/11/kip_thorne-1.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-2584" class="size-full wp-image-2584" src="https://bnnas.files.wordpress.com/2014/11/kip_thorne-1.jpg" alt="Kip Thorne. Fuente: interstellar-movie.com." width="470" height="270" srcset="https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2014/11/kip_thorne-1.jpg 704w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2014/11/kip_thorne-1-300x173.jpg 300w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2014/11/kip_thorne-1-480x276.jpg 480w" sizes="auto, (max-width: 470px) 100vw, 470px" /></a><p id="caption-attachment-2584" class="wp-caption-text">Kip Thorne. Fuente: interstellar-movie.com.</p></div><br />
El grueso de la labor de Kip Thorne en <em>«Interstellar»</em> se centró en traducir a imágenes comprensibles (y atractivas, dentro de lo posible) los agujeros de gusano y los agujeros negros, dos elementos básicos en el viaje espacial que emprenden los protagonistas. Para mostrarlos definió las ecuaciones que permitirían seguir los rayos de luz según rodean a un agujero negro o entran en un agujero de gusano. Por tanto, lo que aparece en la película está basado en la Teoría de la Relatividad de Einstein. Esas ecuaciones dieron como fruto la programación de un <a href="http://www.maestrosdelweb.com/cgiintro/" target="_blank" rel="noopener">software de CGI</a> completamente nuevo que podía interpretar los complejos cálculos de Thorne acerca del comportamiento de la luz. El resultado: algunos planos tardaban más de cien horas en ser <em>renderizados</em>.</p>
<h4><strong>Puntos fuertes de la película</strong></h4>
<p><strong>1. La visualización del agujero negro</strong>. El agujero negro llamado Gargantúa es el centro del sistema en el que se encuentran tres planetas en los que podría haber vida. Aunque no se sabe exactamente qué aspecto tiene un agujero negro, la representación de la pelicula tiene en cuenta un aspecto fundamental, que son<a href="http://imapas.net/2013/02/28/nasa-mide-por-primera-vez-la-velocidad-de-rotacion-de-un-agujero-negro/" target="_blank" rel="noopener"> las distorsiones del espacio tiempo que causa en la luz un agujero negro.</a> En la mayoría de las representaciones de este fenómeno las simplifican con un disco de gas brillante en torno a una bola negra. Se obvia el hecho de que la luz no pasa de no poder salir del agujero a comportarse normalmente, sino que es desviada por la gravedad y crea efectos visuales curiosos.<br />
<div id="attachment_2576" style="width: 480px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://bnnas.files.wordpress.com/2014/11/3.png"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-2576" class="size-full wp-image-2576" src="https://bnnas.files.wordpress.com/2014/11/3.png" alt="Gargantúa, el agujero negro de 100 millones de veces la masa del Sol." width="470" height="313" srcset="https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2014/11/3.png 1500w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2014/11/3-300x200.png 300w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2014/11/3-1024x683.png 1024w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2014/11/3-768x512.png 768w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2014/11/3-1080x720.png 1080w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2014/11/3-1280x853.png 1280w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2014/11/3-980x653.png 980w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2014/11/3-480x320.png 480w" sizes="auto, (max-width: 470px) 100vw, 470px" /></a><p id="caption-attachment-2576" class="wp-caption-text">Gargantúa, el agujero negro de 100 millones de veces la masa del Sol.</p></div><br />
<strong>2. La forma del agujero de gusano.</strong> El resultado, tras todos los cálculos de Thorne, es estéticamente brillante: una especie de agujero (¡esfera!) de cristal que refleja (¡y se traga!) todo el universo.<br />
<div id="attachment_2579" style="width: 480px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://bnnas.files.wordpress.com/2014/11/6.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-2579" class="size-full wp-image-2579" src="https://bnnas.files.wordpress.com/2014/11/6.jpg" alt="Agujero de gusano, cerca de Saturno, con la Endurance aproximándose." width="470" height="265" srcset="https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2014/11/6.jpg 644w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2014/11/6-300x170.jpg 300w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2014/11/6-480x271.jpg 480w" sizes="auto, (max-width: 470px) 100vw, 470px" /></a><p id="caption-attachment-2579" class="wp-caption-text">Agujero de gusano, cerca de Saturno, con la Endurance aproximándose.</p></div><br />
<strong>3. Las distorsiones temporales.</strong> El primero de los planetas (planeta de Miller) que los protagonistas visitan en la búsqueda de un sustituto para la Tierra sufre de una intensa dilatación temporal: el tiempo pasa allí a otra velocidad, de forma que una hora en su superficie es como siete años aquí, en la Tierra. La dilatación del tiempo es un fenómeno relativista conocido, y no sólo tiene lugar a velocidades cercanas a la de la luz sino también en campos gravitatorios extremos.<br />
<strong>4. Los viajes a través del espacio.</strong> Hay varios aspectos de las travesías espaciales que realizan los protagonistas que han dejado satisfechos a muchos expertos y aficionados a la astrofísica.<br />
Por un lado, el silencio. Como decía el <em>claim</em> de Alien, «en el espacio nadie te oye gritar». El sonido no se propaga en el espacio, como se han hartado de repetir muchos tras años de explosiones, disparos y naves zumbando de un lado a otro. En “Interstellar”, no hay nada de todo esto.<br />
Por otro, los cálculos de las distancias son razonables (18 meses para llegar a Marte y dos años más hasta Saturno) y similares a los empleados por las sondas Voyager. También es acertado el uso de Marte para usar su tirón gravitatorio y ayudarse en el trayecto.<br />
<div id="attachment_2577" style="width: 480px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://bnnas.files.wordpress.com/2014/11/4.png"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-2577" class="size-full wp-image-2577" src="https://bnnas.files.wordpress.com/2014/11/4.png" alt="Nave Endurance. Fuente: interstellar-movie.com." width="470" height="240" srcset="https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2014/11/4.png 820w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2014/11/4-300x154.png 300w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2014/11/4-768x393.png 768w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2014/11/4-480x246.png 480w" sizes="auto, (max-width: 470px) 100vw, 470px" /></a><p id="caption-attachment-2577" class="wp-caption-text">Nave Endurance. Fuente: <a href="http://www.interstellar-movie.com/" target="_blank" rel="noopener">interstellar-movie.com</a>.</p></div><br />
Y por último, la forma de la estación espacial Endurance, redonda, y el hecho de que gire para generar una gravedad artificial que permita a los viajeros cierta sensación de normalidad. La exploración del espacio sideral que propone <em>«Interstellar»</em> está, en todo momento, basado en lo que sabemos (más o menos), aunque el guiño a «2001, una Odisea en el Espacio» es muy explícito.<br />
<strong>5. Los «datos cuánticos»</strong>. La búsqueda de un planeta habitable es sólo uno de los dos planes para salvar a la humanidad. El otro depende de los científicos en la Tierra, que deben resolver «las ecuaciones» y para ello necesitan recopilar una serie de «datos cuánticos» observables sólo desde dentro del agujero negro. Aunque resulta inverosímil que un equipo de físicos teóricos esté sólo compuesto por dos personas, y no haya ninguna referencia a los archimencionadísimos equipos multidisciplinares, es difícil evaluar este punto. Sabemos que la Teoría de la Relatividad y la Mecánica Cuántica funcionan muy bien por separado, pero no hay forma de enlazarlas. <a href="https://www.youtube.com/watch?v=XU2yzlwM4zU">Hoy en día no hay una Teoría Unificada</a> , pero si la hubiese en un futuro, tal vez algún físico experimental encontrase la forma de generar un agujero negro (<a href="http://www.investigacionyciencia.es/noticias/el-lhc-no-encuentra-agujeros-negros-cunticos-11755">que ya es posible en el CERN, pero se evaporan muy rápido</a>) y poder medir «algo» in situ que contraste la teoría.<br />
<strong>6. La estación espacial Cooper</strong>. Al final de la película el <em>prota</em> aparece en una estación espacial bautizada con su apellido. Se trata de un <a href="http://laorillacosmica.blogspot.com.es/2009/03/viviendo-en-el-espacio-esferas-de.html">cilindro de O&#8217;Neill</a>, una nave teórica que se planteó por primera en los &#8217;70 por el físico de universidad de Priceton, Gerard K. O&#8217;Neill. En dicha estación se recrea gravedad artificial, atmósfera, cultivos agrícolas y un ecosistema. Aunque sale poco, apenas dos planos cortos en perspectiva del interior , se puede decir que han seguido las directrices teóricas actuales.</p>
<h4><strong>Puntos débiles de la película</strong></h4>
<p><strong>1. Los efectos del agujero negro.</strong> El principal fallo de la película es pensar que un planeta que está tan cerca del agujero negro pueda ser habitable. A esa distancia, debería encontrarse cerca del disco de acreción, el anillo de materia que gira alrededor del agujero y lo alimenta de materia. Incluso si girase en una órbita inclinada, atravesaría ese disco dos veces en cada órbita, con lo que sería bombardeado por esa materia moviéndose a altísimas velocidades.<br />
<div id="attachment_2580" style="width: 480px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://bnnas.files.wordpress.com/2014/11/7.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-2580" class="size-full wp-image-2580" src="https://bnnas.files.wordpress.com/2014/11/7.jpg" alt="Gangantua, el agujero negro icono de la película. Fuente: interstellar-movie.com." width="470" height="235" srcset="https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2014/11/7.jpg 1600w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2014/11/7-300x150.jpg 300w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2014/11/7-1024x512.jpg 1024w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2014/11/7-768x384.jpg 768w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2014/11/7-1536x768.jpg 1536w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2014/11/7-1080x540.jpg 1080w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2014/11/7-1280x640.jpg 1280w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2014/11/7-980x490.jpg 980w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2014/11/7-480x240.jpg 480w" sizes="auto, (max-width: 470px) 100vw, 470px" /></a><p id="caption-attachment-2580" class="wp-caption-text">Gangantúa, el agujero negro icono de la película. Fuente: <a href="http://www.interstellar-movie.com/" target="_blank" rel="noopener">interstellar-movie.com</a>.</p></div><br />
Además, a esa distancia estaría dentro del alcance de enormes cantidades de radiación X y radiación gamma, lo que lo harían un mal candidato para acoger vida. Por no hablar de que las fuerzas de marea forzarían al planeta a presentar siempre la misma cara al agujero negro, igual que ocurre con la Luna respecto a la Tierra. De forma que en una mitad sería noche perpetua y en la otra, un día eterno. Ambos lados del planeta estarían sometidos a distintos grados de atracción gravitatoria, y si la diferencia es demasiado grande, éste podría incluso destruirse.<br />
<strong>2. Incoherencias astrofísicas.</strong> Con el fin de generar espectacularidad o por descuidos, hay más detalles de la película que le chirrían a un espectador crítico. Por ejemplo, las descomunales olas del primer planeta, cuando el océano sobre el que aterrizan apenas tiene dos palmos de profundidad. ¿De dónde sale todo ese agua? Y además, si las nubes se congelan y solidifican, ¿por qué siguen sosteniéndose en el aire?<br />
Por otra parte, si los planetas visitados tienen el agujero negro Gargantúa como centro de su sistema y no una estrella, ¿de dónde sale la luz y el calor que los baña? No estoy seguro si se explica, pero tal vez cada uno de los esos planetas orbita alrededor de una estrella, los cuales también giran alrededor de Gargantúa.<br />
<div id="attachment_2575" style="width: 480px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://bnnas.files.wordpress.com/2014/11/1.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-2575" class="size-full wp-image-2575" src="https://bnnas.files.wordpress.com/2014/11/1.jpg" alt="Cooper y el robot Tars sobre el planeta de Mann. Fuente: interstellar-movie.com." width="470" height="194" /></a><p id="caption-attachment-2575" class="wp-caption-text">Cooper y el robot Tars sobre el planeta de Mann. Fuente: <a href="http://www.interstellar-movie.com/" target="_blank" rel="noopener">interstellar-movie.com</a>.</p></div><br />
<strong>3. Escapar del campo gravitatorio.</strong> Las pequeñas naves Ranger plantean dudas, pues tienen la potencia para escapar del campo gravitacional de los planetas, pero, ¿dónde llevan la enorme cantidad de combustible necesario para alcanzar esa potencia? ¿O es que cuentan con una fuente de energía más eficaz? Si es así, ¿por qué el despegue desde tierra se hace con la propulsión de lo que parece un cohete o un transbordador como los actuales?. Tal vez por ahorro de combustible, pero eso no queda claro en la película.<br />
<div id="attachment_2581" style="width: 480px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://bnnas.files.wordpress.com/2014/11/8.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-2581" class="size-full wp-image-2581" src="https://bnnas.files.wordpress.com/2014/11/8.jpg" alt="Pequeña nave Ranger en el planeta de Miller. Fuente: interstellar-movie.com." width="470" height="305" srcset="https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2014/11/8.jpg 1540w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2014/11/8-300x195.jpg 300w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2014/11/8-1024x665.jpg 1024w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2014/11/8-768x499.jpg 768w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2014/11/8-1536x997.jpg 1536w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2014/11/8-1080x701.jpg 1080w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2014/11/8-1280x831.jpg 1280w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2014/11/8-980x636.jpg 980w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2014/11/8-480x312.jpg 480w" sizes="auto, (max-width: 470px) 100vw, 470px" /></a><p id="caption-attachment-2581" class="wp-caption-text">Pequeña nave Ranger en el planeta de Miller. Fuente: <a href="http://www.interstellar-movie.com/" target="_blank" rel="noopener">interstellar-movie.com.</a></p></div><br />
<strong>4. Asomándose al horizonte.</strong> Hay un momento en el que uno de los protagonistas no se asoma, sino que cruza el horizonte de sucesos y se adentra en el agujero negro. Esto no puede considerarse propiamente un error, sino más bien una licencia que sirve únicamente al propósito de la historia y que no tiene ninguna base real, puesto que sería imposible de cualquier manera sobrevivir. No obstante, ¿cómo explicar qué es un ser de 5 dimensiones? ¿Cómo ilustrar la interacción de la gravedad con nuestro conocido espacio-tiempo? Pues así, asomándose al horizonte.<br />
<strong>5. Radioprotección.</strong> Como en todas las películas de ciencia ficción, se obvia el hecho de que el cosmos está invadido por la radiación, la cual podría ser letal para la vida. Por ejemplo, ya sólo el viaje desde la Tierra a Saturno sería inviable, pero este hecho se podría salvar en la película. Los astronautas de <em>“Interstellar”</em> tienen la posibilidad de hibernar mientras van en la nave, de tal modo que su cuerpo queda “congelado”, pudiendo retomar su curso de vida normal una vez “despertados”. Para tal fin se introducen en una especie de sarcófago, el cual podría estar blindado adecuadamente. Bueno, hasta ahí, vale. Pero cuando se encuentran en las proximidades de Gargantua, ahí no hay bicho viviente que sobreviva, a no ser que supieras moverte entre 5 dimensiones ☺.<br />
En definitiva, <em>«Interstellar»</em> tiene sus claroscuros desde el punto de vista científico, algo de esperar puesto que al fin y al cabo es una obra de ficción. El propio Nolan ha salido al paso, defendiéndose de las críticas en este sentido: «Una buena parte es, por supuesto, especulación», admite. «Sé dónde engañamos, de la forma que tienes que engañar en el cine, y me encargué de que Kip (Thorne) estuviera al tanto».<br />
Nota: Para los amantes de la bandas sonoras (¡me encanta la de la película!), recordad, Hans Zimmer es otro colaborador habitual de Nolan. Suyas son las bandas sonoras de las tres películas de <em>«Batman»</em> y de <em>«Inception»</em>. La banda sonora completa estará a la venta ya mañana 18 de noviembre y puede adquirirse en precompra en <a href="https://itunes.apple.com/us/album/interstellar-original-motion/id932220056" target="_blank" rel="noopener">iTunes</a>.</p>
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		<title>Retorno a «Chernobyl»</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Manuel Vilches Pacheco]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 04 Jul 2019 07:00:51 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Críticas de películas]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Algunos meses después de mi llegada al Hospital Clínico de Granada como aprendiz de radiofísico en septiembre de 1990, recibimos en el servicio el documento “Chernóbil y la seguridad de los reactores nucleares en los países de la OCDE”, versión en español elaborada por el CSN del documento de igual título de la OCDE. En [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="842" height="1115" class="wp-image-5789" src="https://bnnas.files.wordpress.com/2019/07/logo_chernobyl-1.png" alt="" srcset="https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2019/07/logo_chernobyl-1.png 842w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2019/07/logo_chernobyl-1-227x300.png 227w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2019/07/logo_chernobyl-1-773x1024.png 773w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2019/07/logo_chernobyl-1-768x1017.png 768w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2019/07/logo_chernobyl-1-480x636.png 480w" sizes="auto, (max-width: 842px) 100vw, 842px" /></figure>



<p>Algunos meses después de mi llegada al Hospital Clínico de Granada como aprendiz de radiofísico en septiembre de 1990, recibimos en el servicio el documento “<em>Chernóbil y la seguridad de los reactores nucleares en los países de la OCDE</em>”, versión en español elaborada por el CSN del documento de igual título de la OCDE. En su momento había seguido las noticias del suceso, pero la lectura de ese documento fue mi primer contacto profesional con el asunto. Luego vendrían más, especialmente la serie de <a href="https://www.unscear.org/unscear/en/chernobyl.html">informes UNSCEAR</a> de estos casi 30 años, en todos los cuales Chernóbil ha dejado una huella considerable como una valiosa fuente de información sobre los efectos de la radiación.</p>



<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-5695" src="https://bnnas.files.wordpress.com/2019/07/imagen2.png" alt="" width="258" height="388" srcset="https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2019/07/imagen2.png 462w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2019/07/imagen2-200x300.png 200w" sizes="auto, (max-width: 258px) 100vw, 258px" /></figure>
</div>



<p>Y es que aquel accidente es hoy, por calidad y cantidad, la segunda fuente de información más relevante sobre los efectos de la radiación ionizante en el ser humano, solo precedida por toda la extraída del seguimiento de la población superviviente de los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki y sus descendientes.</p>



<p>El interés por Chernóbil ha resucitado de forma sorpresiva en las últimas semanas, gracias a una magnífica <a href="https://es.hboespana.com/series/chernobyl/7f1538fe-5b09-47eb-ad1d-8feb8ae35d00">miniserie</a> de cinco capítulos emitida por el canal HBO. La serie es una conjunción extraordinaria de calidad en todos sus aspectos cinematográficos. Uno tiene la sensación de que nada falta y nada sobra en esas cinco horas, y la forma en que el relato se desarrolla es, desde el punto de vista dramático, un completo acierto, al situar al espectador en el asombro incrédulo en el que debieron vivir los personajes protagonistas desde el momento mismo de la explosión. Pero yo no soy experto en eso del “séptimo arte” y mejor dejo eso a algún colega del blog que sin duda tiene más conocimiento y sensibilidad en esos asuntos. Este post quiere tratar otros aspectos de la serie casi tan relevantes como los aspectos estéticos y dramáticos, tratándose de un hecho histórico: su fidelidad a la realidad (especialmente a ciertos elementos de la realidad que son materia de este blog). Y es que también en eso la serie resulta extraordinaria.</p>



<p class="has-vivid-red-color has-very-light-gray-background-color has-text-color has-background"><strong>OJO: EN ADELANTE SE COMENTARÁN DETALLES DE LA SERIE, POR LO QUE SI NO QUIERES SER “SPOILEADO” NO SIGAS LEYENDO. </strong></p>



<p>La producción es fiel en la ambientación de los aspectos cotidianos de la vida tras el telón de acero. Y no lo digo yo, que no la conocí ni siquiera como turista, sino personas que allí vivieron o viven y que así lo han destacado en opiniones publicadas sobre la serie y las muchas imágenes de TV que puedes encontrar en la red. Y lo es también en los aspectos políticos y burocráticos de aquel estado soviético, que se manifiestan en como esa maquinaria reaccionó al accidente. Lo sabemos por <a href="https://www.neimagazine.com/features/featurelegasov-suicide-leaves-unanswered-questions/">las grabaciones</a> que el físico <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Valeri_Leg%C3%A1sov">Valery Legasov</a>, protagonista real y cinematográfico de esa historia, dejó sobre aquellos días. Es relativamente fácil encontrar en la red las trascripciones de esas grabaciones e incluso documentos sonoros (aunque de la autenticidad de estos es difícil estar seguro). <a href="https://1drv.ms/b/s!Atr3DaOmVDkzgaY1kPGg4huwxGUKXw">Aquí </a>y <a href="https://1drv.ms/b/s!Atr3DaOmVDkzgaY0ED5-hG1Mw7D_tQ">aquí </a>puedes encontrar dos versiones de la transcripción de esas cintas al inglés (esta última compartida por <a href="https://twitter.com/JosepRey_">@JosepRey_</a>, sin sus subrayados)</p>



<p>Hay quien ve en la serie un feroz anticomunismo. Es posible (yo no lo veo, la máquina se presenta algo torpe, pero no inhumana), pero en realidad la crítica es extensible a todos los sistemas excesivamente burocratizados y desmotivadores, en los que la ausencia de meritocracia y el exceso de jerarquía anulan cualquier posibilidad de mejora (vaya, qué familiar resulta todo esto ¿no?, y sin haber vivido en la URSS). Lo que no hay, por más que se pretenda, es una demonización. Los ciudadanos de la URSS son presentados como gente sociable, disciplinada y respetuosa, preocupada por su conciudadanos, sus vecinos y sus hijos, humilde pero orgullosa de su país (tal vez no tanto de su gobierno, pero quien esté libre de pecado…), sensible a los dramas humanos, capaces de saltar las normas o hacer la vista gorda para ayudar a una esposa a compartir con su marido agonizante sus últimos días. En fin, como los seres humanos que son, con sus virtudes y defectos. Tampoco los mandos militares y políticos salen malparados. Son, salvo excepciones, gente inteligente, capaz, sometidos a los habituales conflictos del poder, pero profundamente preocupados por sus conciudadanos. Ni siquiera el «villano» de la historia se nos presenta sin un lado luminoso, aunque para ello haya que esperar hasta el final de la historia.</p>



<p>La serie es fiel en los aspectos históricos, en la secuencia de acontecimientos, sus protagonistas y sus actos. Hay mucha información sobre ello y la serie la respeta esencialmente. Por supuesto, hay concesiones dramáticas para dinamizar el relato o resaltar el dramatismo, pero ninguna de ellas es relevante para la credibilidad de la historia (salvo, tal vez, una que trataré en una nota al final del post). Y es fiel incluso visualmente, pues la serie reproduce (por supuesto en HD y pasada por el filtro estético del arte cinematográfico) las imágenes reales de aquel suceso, con su tono parduzco y colores mortecinos típicos de la imagen televisiva de la época. Puedes ver las comparaciones que se han publicado en Youtube de las que aquí te dejo una.</p>



<figure class="wp-block-embed-youtube wp-block-embed is-type-rich wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio">
<div class="wp-block-embed__wrapper">https://www.youtube.com/watch?v=P9GQtvUKtHA</div>
</figure>



<p>En este documental de SkyNews se confronta el relato televisivo con declaraciones de los protagonistas o personas próximas a los hechos, y contiene imágenes de gran calidad.</p>



<figure class="wp-block-embed-youtube wp-block-embed is-type-rich wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio">
<div class="wp-block-embed__wrapper">https://youtu.be/Xw3SFOfbR84</div>
</figure>



<p>Es fiel también en los aspectos técnicos del accidente. Tampoco soy experto en el funcionamiento de las centrales nucleares, pero he leído, y creo que entendido, los informes oficiales elaborados por los organismos internacionales. Puedes encontrar mucha información en la red, y una buena forma de empezar son los hilos que sobre el asunto han escrito <a href="https://twitter.com/OperadorNuclear">@OperadorNuclear</a> y <a href="https://twitter.com/JosepRey_">@JosepRey_</a> (Josep ha hecho un «<a href="https://twitter.com/JosepRey_/status/1118450964959199232">hilo de todos sus hilos</a>» sobre el accidente). Hay algunos errores en la serie, pero varios son debidos a la traducción al español. Tampoco entraré en todo ello, puedes leer <a href="https://mitosnucleares.wordpress.com/2019/06/10/hbo-Chernóbil-i-errores-tecnicos/amp/">este post</a> de @JosepRey_ o <a href="https://fissioreaktori.wordpress.com/hbos-mini-series-chernobyl/">este otro</a> (en inglés, pero merece la pena) en los que se resaltan también los errores, omisiones o licencias técnicas.</p>



<p>Y es fiel, a mi entender, por dos razones: la primera porque es relativamente fácil serlo (y difícil, casi estúpido, no serlo), dado que hoy toda la información oficial sobre esos aspectos está al alcance de cualquiera y la segunda, más importante si cabe, porque esa es precisamente la motivación de los creadores. “Chernobyl” no es una historia sobre catástrofes, no es una historia antinuclear ni pronuclear. Ni siquiera es un relato anticomunista. Es una historia sobre las personas y los sistemas políticos, sobre cómo puede el individuo integrarse en una sociedad, con sus requeridas disciplinas (máxime cuando se trata de una sociedad inmersa en una lucha por la prevalencia mundial) sin que su libertad y su propia moral se disuelvan sin más, como lágrimas en la lluvia, que diría el famoso androide cinematográfico. El accidente es el escenario, extremo, paradigmático, en el que ese conflicto se desarrolla en toda su tensión (y sí, ocurre en la URSS, pero hemos visto historias similares referidas a otros momentos y sistemas políticos).</p>



<p>Si “Chernobyl” es un alegato a la irredenta honestidad del individuo como única arma contra la dictadura de lo “políticamente correcto”, entonces la serie debe ser respetuosa con la verdad.</p>



<p>Y lo es, aun con sus sombras.</p>



<p>Inevitablemente hay concesiones al dramatismo, y allí donde la información no nos permite acceder a una verdad incuestionable, el guionista opta generalmente por la interpretación más emocional o el relato directo de los familiares de las víctimas y los supervivientes. Esto, siempre que no afecte a la esencia de los hechos, debe aceptarse como normal e incluso deseable, como una herramienta para mantener la atención del espectador y forzar su implicación en los acontecimientos. Por ejemplo, el «puente de la muerte» existe, está <a href="https://goo.gl/maps/fy38ZGvq5JQoNpsP8">aquí</a>, y desde luego, la vista sobre la central es privilegiada.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-5762" src="https://bnnas.files.wordpress.com/2019/07/puente-1.png" alt="" width="1280" height="670" srcset="https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2019/07/puente-1.png 1280w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2019/07/puente-1-300x157.png 300w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2019/07/puente-1-1024x536.png 1024w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2019/07/puente-1-768x402.png 768w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2019/07/puente-1-1080x565.png 1080w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2019/07/puente-1-980x513.png 980w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2019/07/puente-1-480x251.png 480w" sizes="auto, (max-width: 1280px) 100vw, 1280px" /></figure>



<p>Pero en ningún documento sobre el accidente se habla explícitamente de irradiados en esa localización, menos aún de muertes. Es posible que aquella noche hubiera allí curiosos, o que solamente se trate de un mito relacionado con la existencia de un grupo de testigos del accidente algunos de los cuales no participaron en la extinción pero sí fueron víctimas, no necesariamente fallecidas, del accidente, tal como se menciona en el <a href="https://www.unscear.org/docs/reports/1988annexgappx.pdf">informe UNSCEAR de 1988</a> o en <a href="http://www.doiserbia.nb.rs/img/doi/0042-8450/2006/0042-84500605477B.pdf">este artículo</a> (referidos como «grupo 3»).</p>



<p>Pero si hay algún aspecto de la serie que ha merecido críticas más extensas y de fondo ha sido el relacionado con la aparatosa respuesta biológica a la irradiación. La serie no entra en valorar los efectos a largo plazo de las bajas dosis de radiación como las recibidas por los seiscientos mil implicados en la reparación (los liquidadores) o los más de cien mil evacuados y las muy bajas dosis de una región más extensa con millones de habitantes. Es normal, esos efectos (principalmente cáncer) difícilmente pueden ser objeto cinematográfico pues resulta imposible identificarlos en personas concretas y además su ocurrencia se pospone en el tiempo hasta años después del periodo temporal abarcado por la serie. Se hace mención a los mismos en forma de efectos previsibles o potenciales en boca de los científicos que participaron en la respuesta a la catástrofe, bien reales, como Legasov, o “simbólicos” como la doctora Jomiuk. Y sus valoraciones pueden ser un poco exageradas, pero dada la inexistencia de accidentes previos de esa magnitud y la imposibilidad de predecir el comportamiento del reactor y la dispersión de la contaminación, debió resultar muy complicado hacer una estimación precisa de las dosis a las que la población se expondría y sus consecuencias, y no resulta inverosímil que los científicos que participaron mantuvieran una posición pesimista al respecto y sobrevaloraran los efectos. No debemos obviar que uno de los aciertos de la serie es precisamente el relato “en tiempo real”, sin la luz que sobre los acontecimientos arrojaron explicaciones e informaciones surgidas meses o años después.</p>



<p>En esto de la radiobiología la serie se centra, especialmente, en los dramáticos efectos a corto plazo sufridos por los trabajadores de la central y los participantes en la inmediata respuesta de emergencia, y son estos los que han sido objeto de mayores críticas.</p>



<p>Y es difícil analizar su veracidad, pues los informes oficiales los describen de forma poco detallada, sin concesiones morbosas, lo que es normal por ser irrelevante para el objetivo de tales informes, que es establecer, en la medida de lo posible, la eficacia de las medidas terapéuticas y las relaciones dosis efecto. Por ello, la principal fuente de información sobre como esos efectos se manifestaron y evolucionaron son los testimonios de los profesionales que los atendieron y, en algún caso (como el del bombero Ignatenko), de sus familiares. Es cierto que no son “datos científicos”. De hecho son absolutamente excepcionales y puede que no deban considerarse ni tan siquiera como datos. Pero tenemos en los <a href="https://www.unscear.org/unscear/en/chernobyl.html">informes oficiales generados por la UNSCEAR</a> sobre el accidente, y también en los elaborados por la ICRP (especialmente los números <a href="https://www.researchgate.net/publication/215944939_The_Biological_Basis_for_Dose_Limitation_in_the_Skin_ICRP_Skin_Task_Group_ReportICRP_Publication_59_Annals_of_the_ICRP_222">59</a> sobre efectos en la piel y <a href="http://www.icrp.org/publication.asp?id=ICRP%20Publication%20118">118</a> dedicado a los efectos en tejidos y órganos) algunos datos que pueden ayudarnos a esclarecer el asunto de la verosimilitud de lo que la serie nos muestra.</p>



<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-5707" src="https://bnnas.files.wordpress.com/2019/07/dosis_bombas.emf_-3.png" alt="" width="532" height="510" srcset="https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2019/07/dosis_bombas.emf_-3.png 532w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2019/07/dosis_bombas.emf_-3-300x288.png 300w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2019/07/dosis_bombas.emf_-3-480x460.png 480w" sizes="auto, (max-width: 532px) 100vw, 532px" />
<figcaption><strong>Variación de la dosis media (en aire, sin protección) con la distancia, en Hiroshima y Nagasaki.</strong></figcaption>
</figure>
</div>



<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-5708" src="https://bnnas.files.wordpress.com/2019/07/imagen1-1.png" alt="" width="576" height="587" srcset="https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2019/07/imagen1-1.png 522w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2019/07/imagen1-1-294x300.png 294w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2019/07/imagen1-1-480x489.png 480w" sizes="auto, (max-width: 576px) 100vw, 576px" />
<figcaption><strong>Distribución de dosis en la población irradiada en los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki.</strong></figcaption>
</figure>
</div>



<p>El más relevante de estos datos es el nivel de exposición que aquellas personas sufrieron. Y es aquí donde todo lo que sabíamos, o creíamos saber hasta ese momento, de la respuesta biológica a la irradiación accidental, se nos muestra con toda su limitación. Las dosis integrales recibidas por ese reducido grupo de personas que recibieron el mayor impacto del accidente fueron en muchos casos superiores a aquellas recibidas por los supervivientes de Hiroshima y Nagasaki. Puede resultar sorprendente, pero no lo es. La clave del asunto está en que la mortalidad en la población bombardeada en la zona de alta dosis fue muy elevada por la comorbilidad de todos los efectos de las explosiones: impacto mecánico, térmico y radiológico. Además, los daños en las infraestructuras y la limitación de recursos impidió una asistencia médica suficiente, lo que hizo que el síndrome de irradiación fuera letal incluso en sus fases menos severas. La gran mayoría de supervivientes recibieron dosis inferiores a 4 Gy, y solo estos sobrevivieron a largo plazo y fueron incluidos en el LSS.</p>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-5792" src="https://bnnas.files.wordpress.com/2019/09/g214.png?w=470" alt="" width="950" height="918" srcset="https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2019/09/g214.png 6084w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2019/09/g214-300x290.png 300w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2019/09/g214-1024x989.png 1024w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2019/09/g214-768x742.png 768w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2019/09/g214-1536x1484.png 1536w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2019/09/g214-2048x1979.png 2048w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2019/09/g214-1080x1044.png 1080w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2019/09/g214-1280x1237.png 1280w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2019/09/g214-980x947.png 980w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2019/09/g214-480x464.png 480w" sizes="auto, (max-width: 950px) 100vw, 950px" />
<figcaption><strong>Mapa de supervivientes. Cada punto representa a un superviviente y el color, la dosis de radiación recibida (los puntos grises son supervivientes para los cuales no se realizó estimación dosimétrica individual): rosa &lt; 5 mSv; púrpura 5-100; azul 100-200; verde 200-500; amarillo 500-1000; naranja 1000-2000; rojo &gt; 2000. Extraído de <a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5865006/">Ozasa K. et al. Japanese Legacy Cohorts: The Life Span Study Atomic Bomb Survivor Cohort and Survivors’ Offspring</a>.</strong></figcaption>
</figure>



<figure class="wp-block-image is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-5727" src="https://bnnas.files.wordpress.com/2019/07/ars-chernobyl.png" alt="" width="1966" height="652" srcset="https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2019/07/ars-chernobyl.png 1966w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2019/07/ars-chernobyl-300x99.png 300w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2019/07/ars-chernobyl-1024x340.png 1024w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2019/07/ars-chernobyl-768x255.png 768w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2019/07/ars-chernobyl-1536x509.png 1536w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2019/07/ars-chernobyl-1080x358.png 1080w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2019/07/ars-chernobyl-1280x424.png 1280w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2019/07/ars-chernobyl-980x325.png 980w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2019/07/ars-chernobyl-480x159.png 480w" sizes="auto, (max-width: 1966px) 100vw, 1966px" />
<figcaption><strong>Número de víctimas de ARS, número de fallecimientos y fracción de mortalidad en función de la dosis en el accidente de Chernóbil</strong></figcaption>
</figure>



<p>Hoy sabemos, en parte por Chernobil, que a dosis tan elevadas la respuesta del organismo, que conocemos como <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Acute_radiation_syndrome">ARS</a> (siglas de <em>acute radiation syndrome</em>, síndrome agudo de irradiación), es realmente “aparatosa” (como se ha calificado en algunos comentarios a la serie). El vómito puede aparecer en un intervalo de minutos. También en minutos puede ocurrir la pérdida de conciencia o aturdimiento, o la fiebre. Eran efectos conocidos, aunque no en esta forma tan aguda.</p>



<p>Pero en lo que Chernóbil supuso una situación absolutamente desconocida fue en lo relativo a la irradiación de la piel a muy altas dosis. En Chernóbil algunas de las personas implicadas estuvieron expuestas al contacto con gases, líquidos y partículas radiactivas con altas concentraciones de actividad. Esto produjo la irradiación por contacto muy próximo de la piel con partículas cargadas (principalmente electrones) poco penetrantes pero lo suficiente para irradiar una capa significativa de la dermis, lo que se conoce como “<em>beta burns</em>”. Se estima que estas personas recibieron entre 20 y 30 veces más dosis en piel que en el interior del cuerpo, lo que significa que recibieron dosis en piel de más de <a href="https://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/09553009014550921">400 Gy en la capa basal de la epidermis</a> (lo que implica unos 150 Gy en el tejido y vasos subcutáneos) en un breve intervalo de tiempo (unas pocas horas). Y esto en regiones bastante extensas. Es posible que valores más altos se alcanzaran en zonas concretas de la piel. En ningún otro evento radiológico se han alcanzado esos niveles de dosis. <a href="https://doi.org/10.1093/rpd/ncr407">Tampoco en Hiroshima y Nagasaki</a>. Es muy difícil que una explosión nuclear implique contaminaciones y dosis superficiales tan elevadas. Ni siquiera en el incidente <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Castle_Bravo">Castle Bravo</a> (15 megatones) se alcanzaron esos valores (y se trataba hasta la fecha, posiblemente, de la mejor fuente de información sobre la quemadura por radiación). <a href="https://www.osti.gov/opennet/servlets/purl/16365752.pdf">Aquí </a>puedes ver el report publicado (y <a href="https://web.archive.org/web/20140310004623/http://blog.nuclearsecrecy.com/wp-content/uploads/2013/06/SR-12-001-CASTLE-BRAVO.pdf">aquí </a>uno más reciente con este y otros tests nucleares). Por cierto, Castle Bravo también merecería una película (pero no con Godzilla de protagonista).</p>



<figure class="wp-block-image is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-5724" src="https://bnnas.files.wordpress.com/2019/07/imagen8.png" alt="" width="531" height="406" srcset="https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2019/07/imagen8.png 694w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2019/07/imagen8-300x230.png 300w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2019/07/imagen8-480x368.png 480w" sizes="auto, (max-width: 531px) 100vw, 531px" />
<figcaption><strong>Esquema de la irradiación sufrida por los pacientes del «cuarto grupo» del estudio de <a href="https://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/09553009014550921">Barabanova et al</a>. Se trata de los trabajadores de la central cuyas ropas se empaparon de emisores beta, formando una fuente gruesa y de alta actividad en contacto con la piel, que irradió también el rostro y cráneo desprotegidos (aquí hay una <a href="http://www.doiserbia.nb.rs/img/doi/0042-8450/2006/0042-84500605477B.pdf">revisión reciente</a> del mismo autor).</strong></figcaption>
</figure>



<figure class="wp-block-image is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-5718" src="https://bnnas.files.wordpress.com/2019/07/efectos_chernobyl.png" alt="" width="629" height="482" srcset="https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2019/07/efectos_chernobyl.png 629w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2019/07/efectos_chernobyl-300x230.png 300w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2019/07/efectos_chernobyl-480x368.png 480w" sizes="auto, (max-width: 629px) 100vw, 629px" />
<figcaption><strong>Resumen de los efectos observados en los irradiados agudos de Chernóbil (extraído de <a href="https://insights.ovid.com/crossref?an=00004032-200711000-00011">https://insights.ovid.com/crossref?an=00004032-200711000-00011</a>)</strong></figcaption>
</figure>



<p>La quemadura por radiación fue responsable exlusiva de la muerte de al menos 9 de las víctimas y la contribución principal a la muerte de otros 7. De hecho, algunas de las víctimas por quemadura habrían sobrevivido al ARS.</p>



<p>Estas altísimas dosis pueden implicar el eritema casi instantáneo e incluso la <a href="https://www.cdc.gov/nceh/radiation/emergencies/criphysicianfactsheet.htm">aparición casi inmediata de ampollas</a> en pocos días, incluso en las primeras 24 horas para dosis por encima de 500 Gy. Que las zonas en las que estas ampollas aparecen sangren si no son inmediatamente preservadas y tratadas no es inverosímil. Los efectos al cabo de días de esas irradiaciones son muy graves, con necrosis muy extendidas e irresolubles, e incluye una aparatosa hemorragia subdérmica. Basta ver los <a href="https://pubs.rsna.org/doi/pdf/10.1148/radiol.2542082312">efectos en la piel de irradiaciones médicas accidentales</a>, con dosis muy inferiores y en extensiones mucho más limitadas, para hacerse una idea de cómo debieron ser las sufridas por aquellas personas. La representación de las lesiones que la serie hace, basada parcialmente en descripciones de protagonistas pero también en los datos de investigadores, puede estar algo exagerada, pero no es en modo alguno disparatada. Puedes ver fotografías de algunas de las víctimas de Chernóbil (no las más graves) en <a href="http://dels.nas.edu/resources/static-assets/nrsb/miscellaneous/Beebe2016/NASEMBeebe2016_Mettler_AcuteHealthEffectsandRadiationSyndromesResulting.pdf">esta </a><a href="https://www.google.com/url?sa=t&amp;rct=j&amp;q=&amp;esrc=s&amp;source=web&amp;cd=&amp;ved=2ahUKEwjNnNa478PrAhVLAGMBHQdcCsgQFjABegQIAxAB&amp;url=https%3A%2F%2Fwww.nationalacademies.org%2Fdocuments%2Fembed%2Flink%2FLF2255DA3DD1C41C0A42D3BEF0989ACAECE3053A6A9B%2Ffile%2FD2098A07AEFDDEC7361EF85AE84DA0A27F7F4CE69FF7&amp;usg=AOvVaw07T8fh_ryeY_4UOLjqynpW">presentación</a> o en <a href="https://www-pub.iaea.org/MTCD/publications/PDF/eprmedt/Day_4/Day_4-15.pps">esta de la IAEA</a>. Hay más imágenes en al red, pero debemos andar con cuidado, pues muchas son «<em>fake</em>«. También esta referencia, sobre el <a href="https://www.birpublications.org/doi/abs/10.1259/bjr/70312032">accidente de Tokai-mura</a> (o <a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/11791750">esta otra</a>) puede ilustrar sobre la gravedad de los efectos a altas dosis (aunque incluso estas fueron menores que las implicadas en Chernóbil, y <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S1350448710001526">no superaron los 70 Gy</a>)</p>



<p>Otro asunto muy criticado de la serie ha sido la presentación de esos trabajadores más irradiados como “apestados” por la radiación. No, no se trata de apestados, sino de contaminados. ¿Estaban contaminados aquellos trabajadores que actuaron durante las primeras horas del accidente? Por supuesto que lo estaban. Los trabajadores estuvieron expuestos a gases, líquidos y partículas contaminadas, y estos gases penetraron en sus vías respiratorias o a través de sus mucosas y heridas (algunos tenían heridas por causa mecánica, térmica o radiológica) y se distribuyeron por su organismo, principalmente la tiroides, que acumularía los isótopos de iodo, y los pulmones, pero también el resto de órganos. De hecho algunos de ellos fueron enterrados en ataúdes herméticos y bajo hormigón para evitar la contaminación. Las dosis que ellos mismos recibieron por esa causa fue en general pequeña, salvo en tiroides, pues no vivieron tiempo suficiente para acumular la dosis que los isótopos de vida más larga podrían haberles suministrado. Podemos leer lo que al respecto dice el informe UNSCEAR 1988 en su apartado 11 respecto a las actividades incorporadas:</p>



<p class="has-very-light-gray-background-color has-background"><em>“Internal dose values according to post-mortem measurements for 6 patients are shown in Table 2. The maximum amount of 137Cs and 134Cs incorporated activity was 7.4 MBq, except for two patients with extensive steam burns, which allowed intake of nuclides through the wound. The post-mortem dosimetry gave 40 and 80 MBq of 137Cs plus 134Cs, and 450 and 1,100 MBq of 131I, for these two patients, respectively. The whole-body internal doses in these two individuals from these nuclides were estimated as approximately 1 Sv and 2 Sv during the two to three weeks before they died, which are commensurable with their external gamma doses. This fact was taken into account during the interpretation of clinical data. Internal doses for other patients did not exceed 13% of the external irradiation doses.”</em></p>



<p>¿Eran esos niveles de contaminación (de varios milicurios) un riesgo para aquellos que los atendieron o que estuvieron cerca de ellos? No tal vez un riesgo extremo, pero sin duda significaban una fuente de irradiación significativa. Es difícil estimar las dosis de los trabajadores sanitarios, pero si estos cumplieron los protocolos establecidos (y todo indica que así fue) sus niveles de exposición debieron ser muy bajos y no implicar riesgo de ningún tipo.</p>



<p>Pero ¿qué decir de Lyudmilla Ignatenko, la esposa del bombero Vasili Ignatenko? Lyudmilla estaba embarazada en el momento del accidente y tuvo una hija, a término, tres meses después. La niña sobrevivió solo unas horas, su hígado y su corazón estaban enfermos. En la serie, se atribuye esta muerte a la radiación y se dice que la niña absorbió la radiactividad y salvó a la madre, tal como la propia protagonista cuenta en el libro “Voces de Chernóbil” de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Svetlana_Aleksi%C3%A9vich">Svetlana Aleksiévich</a>, autora galardonada con el <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Ganadores_del_Premio_Nobel_de_Literatura">Premio Nobel de Literatura</a> ¿Fue esto lo que ocurrió? ¿Es siquiera posible?. Según el testimonio de Lyudmilla, ella permaneció junto a su marido (y sus compañeros) durante muchas horas desde casi su ingreso en Moscú, y mantuvo contacto físico: le besó, limpió sus heridas, le limpiaba la boca y el sangrado&#8230; si debemos o no creerla es lo de menos, aunque esto pueda tener un impacto en la estimación de las dosis recibidas por ella y su hija. Lo cierto es que, con toda la seguridad que hoy podemos tener, esa irradiación, que pudo suponer algunas decenas de mSv, no fue la causa de la muerte de su hija recién nacida. Ese embrión se irradió con 6 meses de desarrollo, no cabe esperar que una irradiación pudiera suponer una muerte perinatal en esa situación a menos que las dosis hubieran sido muy severas y el propio feto hubiera sufrido un ARS que la madre no padeció ¿Es el feto de esa edad más propenso a sufrir daños por radiación? Los datos indican que no, aunque no son concluyentes y no debe descartarse dado el mayor metabolismo del feto en crecimiento, lo que puede implicar una mayor radiosensibilidad y una <a href="https://www.cdc.gov/nceh/radiation/emergencies/prenatalphysician.htm?CDC_AA_refVal=https%3A%2F%2Femergency.cdc.gov%2Fradiation%2Fprenatalphysician.asp">mayor afinidad a capturar la contaminación radiactiva</a>, especialmente la de sustancias requeridas por el desarrollo, como el yodo. Por otra parte, dada la baja prevalencia de la cardiopatía neonatal (del orden del 0.5%) y la aun menor de cirrosis, que hacen muy improbable la aparición simultánea de ambas, es una razonable tentación asociar el evento con la irradiación sufrida. Pero aun con esas consideraciones, atribuir esa muerte sería temerario y, por supuesto, la posible fracción de dosis y contaminación recibida por el feto no fue lo que salvó a su madre.</p>



<p>Pero ¿qué importa? La criticada afirmación no pretende ser “científica”. Se realiza en boca de la “simbólica” doctora Jomiuk. En la versión en español de la serie parece ser ella misma la que lo afirma, pero en el original inglés Jomiuk se refiere a lo que alguien (no se señala quien), le dijo a Lyudmila en el hospital donde dio a luz ¿Es verosímil que alguien en un hospital materno de 1986 le dijera tal cosa a la madre que acaba de perder a su hija? Me temo que por supuesto lo es. Es más, es verosímil incluso hoy día. Muchos profesionales sanitarios desconocen aun aspectos básicos de los efectos de la radiación en el organismo. Pero no es verosímil solo por desconocimiento. También desde una actitud “piadosa” pudo alguien pensar que el único consuelo posible para esa madre era que su hija fuera la “heroína” que le había salvado la vida. Que su muerte no había sido inútil… como no lo fueron las de aquellos que participaron en la respuesta de emergencia y posterior limpieza (que los hubo).</p>



<p>Por último, la muerte de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Anatoli_Di%C3%A1tlov">Diatlov</a>, jefe adjunto del reactor 4, ha sido otro aspecto polémico de la serie. En los créditos finales se afirma que murió por una enfermedad relacionada con la irradiación sufrida. Lo cierto es que Diatlov murió en diciembre de 1995 a causa de un fallo cardíaco y por ahora sigue sin figurar en la lista de víctimas. ¿Pudo este fallo estar relacionado con la irradiación?. La visión tradicional era que el fallo cardíaco no es un efecto de la irradiación a esas dosis. Pero esta visión es hoy puesta en duda con mucha evidencia contraria (ver figura siguiente), surgida de la <a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/26956675">revisión de los efectos no-cáncer del LSS</a> (también <a href="https://www.bmj.com/content/340/bmj.b5349">aquí </a>y <a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/26956675">aquí</a>) y del propio estudio de los <a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/29787442">efectos a largo plazo en los trabajadores de las tareas de limpieza tras el accidente de Chernóbil</a>.  Mucha información sobre los efectos cardiovasculares puede encontrarse en el citado ICRP Report 118. Diatlov recibió una dosis efectiva de 3.9 Sv y sufrió ARS en grado moderado. Hoy se estima que por cada sievert el riesgo de fallo cardíaco se incremente en un 20 %. Asumiendo una relación lineal (que es la más optimista interpretación, frente a la asunción de una dosis umbral que empeoraría la dependencia a altas dosis), Diatlov vio, al menos, duplicado su riesgo de sufrir un fallo cardiaco. Bueno, es una moneda lanzada al aire, pero ni mucho menos descartable. Si tenemos en cuenta que esos coeficientes de riesgo están siendo revisados al alza y que Diatlov había sufrido un <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Soviet_submarine_K-431">accidente anterior</a> en 1985 en el que recibió otros 2 Sv, tenemos que aceptar que ese infarto está, probablemente, relacionado con la radiación, y es posible que así se considere en un futuro.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-5720" src="https://bnnas.files.wordpress.com/2019/07/cardio_lss.png" alt="" width="880" height="540" srcset="https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2019/07/cardio_lss.png 880w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2019/07/cardio_lss-300x184.png 300w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2019/07/cardio_lss-768x471.png 768w, https://fisicamedica.es/wp-content/uploads/2019/07/cardio_lss-480x295.png 480w" sizes="auto, (max-width: 880px) 100vw, 880px" />
<figcaption><strong>Incremento de riesgo relativo para varias enfermedades cardiovasculares extraídos del estudio de supervivientes de Hiroshima y Nagasaki (<a href="https://doi.org/10.1177/0146645316629318">https://doi.org/10.1177/0146645316629318</a>)</strong></figcaption>
</figure>



<p>Como vemos, Chernóbil (el accidente, no la serie) nos enseñó cosas muy relevantes de los efectos a largo plazo de la radiación, y no solo en enfermedades cardiovasculares y respiratorias, también en cáncer, donde todo parecía bien establecido. Una de estas lecciones que estamos aprendiendo es que la leucemia linfoblástica crónica, que se creía no radioinducida, tal vez lo sea. Esta forma de leucemia ha mostrado un importante incremento en la cohorte de liquidadores (puedes leerlo <a href="https://doi.org/10.1097/HP.0000000000000440">aquí </a>y <a href="https://doi.org/10.1289/ehp.1204996">aquí</a>) que hace necesario revisar, una vez más, nuestras ideas sobre este asunto tan complejo.</p>



<p>Comencé a ver “Chernobyl”, tras una conversación en el trabajo, cargado de prejuicios y esperando “desollarla”. Pero pronto ese prejuicio dio paso a la admiración. Me sorprendió, como a otros muchos con los que he hablado sobre el asunto, esa aparatosa presentación de los efectos de la radiación. Aunque verosímil, me resultaba chocante. Pero la fidelidad con la que estaban tratados otros aspectos me hizo dudar de mis propios “conocimientos” y me animó a releer toda la documentación de la que disponía sobre esos aspectos de la radiobiología que, por excesivamente extremos y excepcionales, no son en realidad tan conocidos por los profesionales.</p>



<p>La principal lección de Chernóbil, del accidente pero también de la serie, es que nos queda aun mucho por aprender (al menos a mí)… y ojalá no tengamos oportunidad de aprenderlo nunca.</p>



<p class="has-very-dark-gray-color has-text-color has-background" style="background-color: #ffe1ad;"><strong>NOTA FINAL</strong>: Sobre ese «error imperdonable» que apuntaba al principio. En la serie la decisión de evacuar Prypiat, a la que se negaba, es tomada por el ministro <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Boris_Shcherbina">Scherbina</a>, máximo responsable político en el accidente, solo cuando le comunican que una central nuclear sueca ha detectado la nube radiactiva y determinado que su origen es un reactor nuclear de la URSS. El asunto es polémico. La evacuación se decidió en la mañana del día 27 de abril, y comenzó a realizarse a las 14:00 de ese mismo día. No hay duda de esto. Lo que es menos claro es el momento en el que la central sueca de Forsmark detectó la fuga. En algunos sitios se menciona el día 28, seguramente debido a <a href="https://www.nature.com/articles/321192a0">este artículo en Nature</a> que no se refiere a Forsmark. Pero el propio informe <a href="https://www.unscear.org/docs/reports/1988annexd.pdf">UNSCEAR de 2008 en su anexo D</a> asegura que la central sueca la detectó el día 27 (aunque no especifica la hora). En cualquier caso, es casi seguro que el estado soviético sabía que no podría ocultar el accidente, los científicos debieron advertirlo desde el primer momento, no necesitaban confirmación externa. Parece razonable pensar que la evacuación no se pospuso con la intención de ocultarlo, sino más bien con la de evitar una alarma “innecesaria» entre la población. En esto, la serie sucumbe a la famosa sentencia periodística: No dejes que la realidad te fastidie un buen titular.</p>
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